Category Archives: Física

La motricidad del uso de las tijeras

Usar tijeras requiere y fomenta muchas habilidades de desarrollo. La acción de cortar permite que los niños fortalezcan los músculos de sus manos porque requiere que abran y cierren los dedos constantemente. Cortar también desarrolla la coordinación ojo-mano porque los niños deben ser capaces de mover las manos mientras miran algo. Como el cerebro debe procesar información de dos sistemas diferentes, cortar es una tarea complicada. Pero no te preocupes, sus manitas alcanzarán a dominar la motricidad fina necesaria para usar tijeras. ¡Sigue leyendo para aprender más sobre el tema!

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¡Todo es diversión!

Los bebés y los niños pequeños exploran y aprenden sobre el mundo que los rodea cuando juegan con diferentes objetos. Al hacer esto, no solo se divierten, si no que aprenden habilidades básicas para la resolución de problemas y practican sus interacciones sociales. Jugar es una actividad indispensable durante la infancia y entender qué actividades y juguetes son los más adecuados para cada edad te permitirá estimular a tu hijo o hija para que trabaje sus habilidades y alcance todos los hitos del desarrollo.

Al principio, los bebés no entienden la diferencia entre un juguete y los objetos de la vida cotidiana. Para ellos, todo lo que ven, tocan, saborean y sienten es nuevo y excitante. Explorarán las cosas llevándoselas a la boca, golpeándolas y lanzándolas para ver qué es lo que pasa. Con el tiempo, aprenden a diferenciar entre lo que es un juguete y lo que no, pero seguirán usándolos de la forma que más los entretenga. Por eso, si una sonaja hace un sonido gracioso cuando se cae al suelo, tu bebé la tirará una y otra vez. Continue reading

Guía práctica para trabajar el control de la cabeza

Bien, ya hemos tocado este tema y ahora sabemos lo importante que es que los bebés fortalezcan los músculos del cuello para conseguir controlar la cabeza. En este punto probablemente ya hayas escuchado decir que conforme tu bebita crezca y se vuelva más fuerte, logrará dominar esta habilidad, ¡genial! Sin embargo, con tantos recursos a la mano (entre ellos Kinedu), se preguntarán que pueden hacer ustedes en casa para ayudar a su hija a alcanzar este hito del desarrollo y aumentar su repertorio de habilidades motrices.

Primero que nada, repasemos. La adquisición de la habilidad del control de la cabeza es crucial porque sienta las bases de muchas otras habilidades físicas como el voltearse, sentarse, gatear y caminar. Si quieres leer más sobre qué esperar en cada etapa del crecimiento de tu pequeña, visita este enlace para ver el artículo correspondiente (http://blog-es.kinedu.com/indicadores-del-desarrollo-control-de-la-cabeza/).

Ahora, pasemos a la parte divertida. Pasar tiempo boca abajo es, de hecho, la herramienta secreta para ayudar a tu hija a hacer grandes progresos en su control de cabeza. Pero, ¿qué significa pasar tiempo boca abajo? Nos referimos a los minutos que tu bebé pasa recostada sobre su estómago mientras está despierta y, sobre todo, bajo tu supervisión. La Academia Americana de Pediatría (AAP) informa que cuando los bebés pasan mucho tiempo acostados boca arriba la parte trasera de su cabeza puede aplanarse y, aunque eso no tiene consecuencias negativas para su desarrollo, es preferible hacer lo posible para evitar esta situación. Continue reading

Cómo tu bebé descubre sus manos

Al principio, los bebés no son capaces de asociar lo que ven con lo que tocan. Notarás que a menudo tu pequeño mira hacia un lado, pero mueve las manos hacia otro. Esto se debe a que los niños menores a dos meses no entienden que sus manos forman parte de ellos. Pero no te preocupes, hay muchas maneras de estimular la coordinación de manos de tu bebé. ¡Sigue leyendo para aprender más!

¿Cómo descubren sus manos?

La coordinación de manos en los bebés es muy importante para el desarrollo de sus habilidades físicas y cognitivas. Desde que nacen, comienzan a familiarizarse con sus extremidades gracias a la succión y el agarre.

En los bebés, el descubrimiento de las manos es algo que puede ser estimulado a través de los sentidos y funciona como un efecto dominó. Practica esto con tu pequeño mostrándole y haciendo sonar un sonajero. Primero le llamará la atención el sonido y luego enfocará el juguete con la vista. Cuando vea la agitación, seguirá el movimiento con los ojos e intentará alcanzarlo con las manos. Una vez que toque el sonajero, el niño comenzará a notar sus propias manos. Continue reading

Propiocepción: saber cómo mover el cuerpo

Seguramente, cuando observas a una bebé dar sus primeros pasos te da ternura la falta de coordinación en sus movimientos. Parece que no sabe dónde está cada parte de su cuerpo o que no está segura de la secuencia de movimientos necesarios para caminar. ¿Alguna vez te has sentado con las piernas cruzadas y perdido la sensibilidad de una de tus piernas? Seguramente te tomó un minuto recuperar la circulación y no supiste calcular cuánto peso podía soportar tu pierna o dónde estaba tu pie. Esas experiencias evidencian la increíble conexión que existe entre los procesos cerebrales de la sensibilidad y el movimiento. A eso se le llama propiocepción.

La propiocepción es un término usado en medicina y psicología para describir cómo es que sabemos dónde está nuestro cuerpo en relación con el espacio y, por lo tanto, es necesaria para movernos de forma automática y segura en donde sea que nos encontremos. Los músculos cuentan con receptores especiales que nos permite hacernos conscientes de nuestra postura, posición y equilibrio.

Para poder guiar al cuerpo y lograr un movimiento preciso y coordinado, nuestro cerebro siempre debe estar consciente de dónde está cada extremidad y qué está haciendo. En los adultos, este complejo proceso se realiza de forma rápida y fluida y pasa desapercibida, sin embargo, lograr movimientos coordinados es toda una hazaña para los niños pequeños. Según la Academia Americana de Pediatría, entre los 25 y 48 meses de edad, estos desarrollan muchas habilidades de motricidad, tanto gruesa como fina, que les permiten caminar, agarrar, saltar, correr, lanzar y atrapar objetos. Así que mientras tu hija trabaja en eso, también consolida la forma en cómo procesará la información interna de cómo debe moverse.

Si te interesa leer más sobre cómo estimular la propiocepción de tu pequeña, visita este enlace: https://nspt4kids.com/parenting/what-is-proprioception-and-why-is-it-important/

La habilidad para atrapar y el desarrollo de la coordinación

Los años de prescolar son cruciales para el desarrollo de la motricidad gruesa y fina de los niños. La Academia Americana de Pediatría menciona que a los 36 meses muchos niños son capaces de atrapar con lo brazos una pelota grande sin perder el equilibrio, mientras que al cumplir 48 meses tienen suficiente control motor y equilibrio para trabajar la habilidad de atrapar una pelota que ha rebotado o que deben atrapar usando solo las manos.

Aunque como adultos esto nos parezca sumamente intuitivo, atrapar algo requiere de múltiples habilidades cognitivas y físicas, tales como la planeación motora, la coordinación ojo mano, la secuenciación y el pensamiento bilateral. Por lo tanto, es una habilidad que comienza a desarrollarse paulatinamente a partir de los 2 años de edad y continúa durante los años de educación primaria. Alrededor de los 24 meses de edad, tu hijo podrá prepararse para atrapar una pelota y se parará derecho, mantendrá el equilibrio y estirará los brazos al frente. Sin embargo, como la tarea seguirá siendo algo complicado para él es probable que solo atrape las cosas de vez en cuando apretándolas contra su pecho y caiga hacia atrás. Sin embargo, cuando cumpla 36 meses podrá atrapar con las manos una pelota que le ha sido lanzada desde una distancia aproximada de dos metros, y ya no usará sus brazos o pecho para ayudarse. A los 48 meses de edad, tu pequeño ya doblará los brazos para atrapar un objeto, y verás que hace movimientos preparatorios y se posiciona para recibir algo.

Cuando quieras estimular la coordinación de tu hijo, juega con él a lanzar y atrapar una pelota, a lanzarla contra una pared y cacharla, o, dependiendo de su edad, puedes consultar las actividades sugeridas en el siguiente enlace:
https://nspt4kids.com/therapy/the-developmental-benefits-of-practicing-ball-skills-with-your-child/

Las habilidades para lanzar y el desarrollo motriz de mi hija

La Academia Americana de Pediatría indica que alrededor de los 48 meses de edad los niños de prescolar están desarrollando la motricidad gruesa necesaria para lanzar una pelota por encima de sus cabezas usando las dos manos y su cuerpo para impulsar el objeto. La habilidad de lanzar un objeto te parecerá menos importante que el aprender caminar o a agarrar cosas, sin embargo, es un buen indicador del desarrollo y fuerza muscular y de qué tanto control y equilibrio tienen un niño al moverse. También demuestra qué tanto se involucra con su ambiente o qué tan bien coordina sus extremidades para realizar acciones simultáneas opuestas.

Analicemos cómo es que tu hija desarrollará la habilidad de lanzar una pelota. A los 24 meses de edad podrá lanzar hacia adelante y por encima de su cabeza objetos ligeros y pequeños (como una pelota de tenis). A los dos años los lanzará a un metro de distancia, mientras que a los 30 meses habrá desarrollado suficiente fuerza para lanzarlo a dos metros. A los 42 meses podrá lanzar una pelota a tres metros de distancia y usará movimientos más complejos, como mover los brazos de arriba hacia abajo para impulsar el objeto y rotar el torso siguiendo el movimiento. Finalmente, a los 48 meses, tu hija será capaz de mover los brazos y piernas para preparar el movimiento y después lanzar la pelota.

Si quieres ayudarla a trabajar esta habilidad física más compleja, dale muchas oportunidades de practicarla. Desglosar el movimiento en varios pasos independientes le facilitará las cosas. Por ejemplo, para lanzar algo primero hay que levantar la pelota por encima de la cabeza, mantener el equilibrio, agarrar la pelota en diferentes posiciones de brazos, después realizar el lanzamiento, y, finalmente, felicitar sus esfuerzos y progresos.

Consejos para desarrollar las habilidades de escritura y preparar a tu pequeño para la escuela

Para aprender a escribir, un niño debe desarrollar su motricidad gruesa y fina en un orden consistente y predecible desde su infancia hasta llegar a la edad prescolar. La Academia Americana de Pediatría establece que entre los 36 y 48 meses de edad los niños pasan por un momento crítico del desarrollo de las habilidades necesarias para aprender a escribir.

Te damos algunos consejos de cómo estimular las habilidades de escritura de tu hijo antes de que empiece a ir al kínder:
• Jueguen Bingo ABC. Puedes diseñarlo tú misma o descargar alguna versión de internet.
• Cuando tu pequeño dibuje a una persona, pídele que señale las diferentes partes del cuerpo como el pelo, los brazos y las piernas.
• En un pedazo de cartón escribe una letra grande y clara y métele en una bolsa de plástico transparente. Deja que tu hijo la trace con un plumón, luego puedes borrarlo y dejar que lo repita cuantas veces quiera.
• Señala letras en señales o textos que vean todos los días.
• Jueguen Veo, veo pero con dibujos. Pídele a tu hijo que dibuje algo que ve.
• Jueguen a copiar formas y figuras geométricas.
• Cuando vayan al parque, dibujen o escriban en la arena o la tierra.
• Pídele que haga tiras con plastilina y ayúdalo a escribir las vocales. Imiten sus sonidos.
• Piensen en rimas o palabras que empiecen con la misma letra y hagan oraciones con ellas. Así se familiarizará con los sonidos correspondientes a algunas letras.
• Dale muchas oportunidades de usar instrumentos para escribir y aprender a sostenerlos correctamente con su dedo índice, medio y pulgar.

Los niños usan los gestos para entender y representar las cosas

Los niños de 3 o 4 años aún tienen un vocabulario muy limitado y sus explicaciones y procesos cognitivos son difíciles de entender cuando nos hablan. La pregunta de si los niños pequeños comprenden más de lo que pueden expresar ha intrigado a más de un científico cognitivo y dejado perplejos a muchos padres. Debido a eso, hoy contamos con una vasta literatura sobre cómo los gestos de los niños sirven como indicadores de su cognición, su proceso de aprendizaje y el modo en como representan el mundo sin usar palabras.

En 1986, Susan Goldin-Meadow y sus colegas del Departamento de Psicología de la Universidad de Chicago descubrieron que los gestos y los movimientos que hacen los niños cuando resuelven un problema o tratan de entender una idea matemática, abstracta o conceptual están correlacionados con qué tan eficaces y hábiles son ante esa tarea. En otras palabras, los niños usan movimientos corporales para entender mejor las cosas. Basándose en muchos estudios y experimentos, estos psicólogos concluyen que los gestos espontáneos ayudan a los pequeños a llevar a cabo una tarea que aún no dominan, y es el mecanismo que usan para indicarle a los adultos y cuidadores que están entendiendo cosas que no pueden expresar con palabras. Esto permite que los adultos se comuniquen mejor con ellos en momentos dados de la actividad, y le ayuda a los niños a transmitir un mensaje y evitar la frustración de no ser capaz de verbalizarlo.

Recientemente, Karen Pine y otros investigadores de la Universidad de Hertford descubrieron que los niños saben más cosas de las que pueden expresar, especialmente en relación a conocimientos implícitos o codificados en formatos espaciales y visuales. Por ejemplo, cómo resolver un problema, o las habilidades físicas o conceptos de equilibrio y velocidad. Varios estudios han demostrado que se puede codificar y «traducir» el significado de los gestos que los niños producen naturalmente cuando expresan que han aprendido algo o están resolviendo un problema.

La próxima vez que observes a tu hija cuando juega o hace alguna actividad, trata de identificar los gestos o movimientos corporales que usa. Ahora sabes que mientras los hace está pasando por un proceso de aprendizaje y descifrando cosas por sí misma.

En el siguiente enlace encontrarás el fascinante artículo de Goldin-Meadow publicado en 1993 en la revista Psychological Review:
http://www.cogsci.ucsd.edu/~nunez/COGS160/GoldinMeadow_et_al_PS.pdf

Las habilidades que prepararán a tu hijo para entrar a la escuela

De acuerdo con el artículo publicado en 2001 en la revista Early Childhood Research in Practice (Investigación de la infancia temprana puesta en práctica), existen muchos factores, además de la edad, que son cruciales para que un niño tenga una buena experiencia al momento de comenzar a ir a la escuela. Entre muchas otras cosas, las habilidades sociales del pequeño, su inteligencia emocional, su motricidad gruesa y fina, y la buena relación con sus cuidadores son muy importantes para lograr una transición exitosa a la vida escolarizada.

Algunas de las habilidades que puedes estimular para preparar a tu hijo para entrar a la escuela son:
• Expresar sus emociones, necesidades y deseos con palabras, en vez de reaccionar o portarse mal.
• Participar en diferentes tipos de juego (imaginativo, libre, etc.).
• Respetar turnos para usar o hacer algo.
• Interesarse en relacionarse con los demás.
• Entender y estar familiarizado con reglas básicas.
• Seguir indicaciones o instrucciones de tres pasos.
• Poner atención a los demás y a lo que está haciendo (entre 8 y 15 minutos, dependiendo de la edad).
• Ser curioso e interesarse en aprender.
• Interesarse por el mundo, cómo funciona, y en cómo interactuar y resolver problemas.

Estas son algunas actividades de preparación para ir al kínder o a la guardería que puedes realizar con tu pequeño:
• Apoya su interés por participar en actividades grupales.
• Anímalo a usar útiles para escribir, como lápices o crayolas.
• Fomenta la cooperación con otros niños, el hacer amigos y participar en juegos espontáneos.
• Trabaja sus habilidades de autocuidado e independencia y practiquen manipulando botones y cierres, o el comer sin ayuda.
• Exploren el garabateo y atribúyanle significado a los trazos hechos.
• Exponlo a palabras escritas y habladas cuando lean un libro juntos. Fíjense en sus alrededores y nombren las cosas.
• Habla de forma positiva sobre el kínder o la guardería, sobre hacer nuevos amigos y aprender cosas nuevas.