¿Me estás hablando a mí?

Una investigación reciente del Massachusetts Institute of Technology (MIT) estableció que para fomentar el desarrollo de su hijo o hija, específicamente en el área lingüística, los padres no solo deben hablarles a sus hijos, sino que deben hablar con ellos (es decir, tener intercambios conversacionales).

“Descubrimos que si los padres tienen más conversaciones interactivas e intercambios con sus hijos, ellos tendrán una mayor respuesta cerebral ante el lenguaje en el área frontal el cerebro” (Gabrieli, 2018).

En este caso, una respuesta cerebral más significativa refleja una comprensión más profunda y comprometida sobre el lenguaje. Lo importante no es el número de palabras que escucha un bebé, sino los intercambios conversacionales e interacciones en las que participa. Un ambiente verbal estimulante es justo eso y, a largo plazo, genera mejores resultados a nivel lingüístico y cognitivo.

Este estudio del MIT usó imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf) para mapear el cebero de los niños y descubrió que aquellos que habían tenido más conversaciones mostraban una mayor actividad cerebral al escuchar un cuento. Su área de Broca, la región en la parte frontal del cerebro que realiza el procesamiento del lenguaje, estaba más activa. El estudio enfatizó la importancia de la base lingüística de la relación entre padres e hijos. Escuchar una pista de audio o ver caricaturas no tendrá los mismos beneficios que las interacciones diarias entre un bebé y sus seres queridos.

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Una guía para entender los eructos y regurgitaciones de mi bebé

Cuando cuidamos a un recién nacido, una de las primeras habilidades que aprendemos como padres es hacer eructar a nuestro bebé. Cada eructo tiene un propósito. ¿Por qué eructan los bebés? ¿Es importante hacer eructar a mi hijo después de alimentarlo? Certificarse en esta tarea te llevará por un camino lleno de alegrías, babeo y, por supuesto, mucha ropa sucia.

El arte de hacer eructar

Los eructos son causados por la ingesta de aire y eructar sirve para liberar el gas sacándolo por el esófago y después por la boca. Hacer a eructar a tu bebé le ayudará a asentar el estómago y a deshacerse del aire que tragó al comer.

En los bebés, muchas veces la irritabilidad y los gases van de la mano. Como el sistema digestivo de tu hijo apenas se está desarrollando, es probable que sienta incomodidad debido a los gases. Cuando tu bebé nace, su estómago es del tamaño de una canica, diez días después el órgano crece al tamaño de un huevo y posteriormente al de una pelota de softbol.

Hacer eructar a mi bebé

Cuando alimentes a tu pequeño con biberón, dale la oportunidad de eructar cuando haya consumido la mitad de la botella y después de terminarla. Mantén la tetina llena de fórmula mientras le das de comer para reducir la ingesta de aire. Si lo amamantas, deja que tu bebé eructe cuando cambies de seno y cuando termine de comer.

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Reconociendo patrones: La clave para evitar conductas indeseadas

A veces te preguntarás por qué tu hijo o hija repite una mala conducta. ¿Por qué siempre muerde a su hermana? ¿Por qué tira la comida al suelo cuando se sientan a comer? ¿Por qué empuja a otros niños en el parque?

La clave está en entender qué es lo que tu pequeño o pequeña está tratando de comunicar con esas conductas. Para saberlo, debes aprender a observar y a analizar su conducta con regularidad. ¿Qué es lo que está tratando de decir?

Patrones de conducta

Las conductas que se repiten suceden por una razón. Si observas las acciones de tu hijo o hija y ves qué estaba ocurriendo antes, durante y después de la mala conducta, es probable que encuentres un patrón y entiendas por qué sucedió y cómo detenerlo. Te recomendamos que tomes notas sobre estas conductas para que, cuando se repitan, puedas revisar lo que habías observado.

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¡La importancia de la confianza personal de los padres y algunos consejos para fomentarla!

Aunque existen al menos cuatro tipos de crianza que se han estudiado a profundidad (según la Dra. Diana Baumrind estos son el estilo autoritario, permisivo, negligente y democrático; puedes leer más artículos sobre el tema en nuestro blog), tu estilo personal de crianza es tan único como la relación que tienes con tu hijo o hija. En tu escala de valores, algunos valores serán más importantes que otros o los implementarás de diferentes maneras. Por ejemplo, mientras que algunos padres enfatizan la importancia de la limpieza, otros se concentrarán en dejar los zapatos sucios en la entrada de la casa; en algunas familias los modales en la mesa son muy importantes, pero habrá quien permita primero la exploración y luego siga una rutina de baño para limpiar al pequeño.

La mayor parte de los investigadores y psicólogos infantiles coinciden en que una crianza exitosa no se ve como el éxito que experimentamos en otras áreas de nuestras vidas, como el trabajo, donde podemos medir nuestra eficacia y logros considerando la velocidad de trabajo y el cumplimiento de tareas. Ser padre o madre a un proceso relacional muy complejo que muchas veces requiere que invirtamos el modelo: hay que ir poco a poco y toma mucho tiempo. Según los expertos, una buena forma de medir la calidad de la crianza es ver qué tan confiado se siente un padre sobre su forma de guiar, aprender y tomar decisiones. La ciencia del desarrollo demuestra que los padres que se sienten más seguros de sí mismos y se perciben como padres eficaces, aunque batallen en algunas cosas, tienen mejores resultados en las áreas de bienestar, comunicación y son más eficientes a la hora de enseñar límites y reforzar conductas positivas en sus hijos.

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¿Babeo? Consejos y trucos para controlarlo

Todos los niños pasan por una etapa notable de babeo. Es algo normal, pero hay algunos pequeños que lo hacen de manera muy abundante o por mucho tiempo. Si tu hijo o hija babea demasiado, te recomendamos que consultes a un otorrinolaringólogo para que haga un diagnóstico y revise que no haya algún problema con las estructuras físicas de la boca, nariz y garganta. Mientras tanto, estos son algunos de mis consejos y trucos favoritos para controlar el babeo de nuestros amiguitos.

Ciérrala

¡Cuando tenemos la boca cerrada es menos probable que babeemos! Yo llamo a esto la “postura de la boca cerrada”. Esto significa que tu hijo o hija tiene los labios cerrados y respira a través de la nariz. La nariz está diseñada para filtrar (gracias, vello nasal), calentar, humedecer y oler el aire que respiramos. Además, este órgano está equipado con mucosa que captura y mata gérmenes. Respirar por la nariz asegura que inhalemos la cantidad adecuada de oxigeno y dióxido de carbono (respirar por la boca normalmente resulta en hiperventilación). Los niños que respiran con la boca abierta suelen roncar, se enferman más seguido de la garganta, se sienten cansados y corren el riesgo de desarrollar dientes torcidos. Además, varias investigaciones relacionan este tipo de respiración con problemas de comportamiento, déficits de aprendizaje y problemas de habla. Después de consultar con el otorrino para ver que no haya algún factor físico que interfiera en la capacidad de tu pequeño o pequeña para mantener la postura de la boca cerrada, ¡solo es cuestión de ir creando el hábito!

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La influencia de la atención y las interacciones en el desarrollo del lenguaje

Si le preguntas a cualquier psicólogo qué fue lo primero que aprendió en la carrera, sin duda, responderá que el debate entre genética y ambiente. Ya sabemos que el ambiente y el contexto en el que crece un niño juega un rol importante en su desarrollo. Hoy exploraremos el impacto que tiene en la adquisición del lenguaje.

En este artículo, por ambiente entendemos específicamente las habilidades de atención (la habilidad de tu bebé para poner atención a un estímulo) y la calidad del input que recibe (la complejidad y variedad de interacciones).

 Para comprender el papel que juegan las habilidades de atención, primero debemos ver cómo evoluciona de la interacción entre madre e hijo durante el primer año de vida (papás, esto también los incluye). Durante los primeros cinco meses, las interacciones son diádicas, es decir cara a cara y uno a uno (solo participan dos elementos). Conforme tu bebé crece, estas interacciones se vuelven triádicas al incluir objetos (se introducen los juguetes). Esto significa que los juguetes se vuelven el nuevo objeto de atención y esto propicia nuevos intercambios verbales y de atención con tu pequeño o pequeña. Esta transición parecerá insignificante, pero es un paso de gigante para la adquisición del lenguaje. Es un momento decisivo porque tu bebé comenzará a relacionar palabras y sonidos con objetos específicos y acciones. Continue reading

No está escrito en piedra: cómo el ambiente afecta al desarrollo

El ambiente en el que está inmerso tu bebé no solo es crucial para su memoria y aprendizaje, ¡sino que también modifica sus genes incluso desde antes de nacer! Es muy probable que ya hayas escuchado hablar del debate de naturaleza vs crianza o de aquel que enfrenta al determinismo de la genética contra los factores ambientales.

Este tema es de gran interés para nuestra generación porque, hace apenas una década, todo el mundo sabía que el perfil genético individual de cada persona la predisponía a ciertas cosas. Esta idea nos hizo creer que el temperamento o la resiliencia cognitiva eran tan definitivos como nuestro color de ojos. Hoy, muchas investigaciones que estudian cómo el ambiente moldea el desarrollo han demostrado que esta relación es mucho más compleja.

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Fomentando la gratitud en nuestros hijos

Varios estudios demuestran que las personas que son agradecidas con los demás suelen ser personas más serviciales, compasivas, generosas, felices y saludables. Aunque los niños pequeños aún no son capaces de identificar y expresar sentimientos muy complejos, es importante que vayamos promoviendo la gratitud desde temprana edad.

Hay muchas maneras de fomentar la gratitud en casa. Lo primero es convertirnos en un modelo a seguir y practicarla nosotros mismos, y crear tradiciones familiares que giren alrededor de este valor. Estas son algunas ideas:

  1. Dile a tus hijos lo que aprecias sobre ellos. Nota y comparte con ellos todo lo que aprecies o agradezcas sobre ellos. Verás que el simple hecho de decirlo en voz alta funcionará para motivarlos, incluso más que un halago.
  2. Da el ejemplo de apreciar y agradecer a los demás. Los niños aprenden observando. Son como pequeñas esponjas que absorben la información, para luego imitar y hacer las cosas por sí mismos. Tus hijos se fijarán en cómo tratas a los demás; dales un buen ejemplo. Sé amable y agradecida en tus interacciones cotidianas con otras personas.
  3. Agrega la palabra “agradecido” a tu vocabulario cotidiano. Si la escuchan con frecuencia, los niños aprenderán el significado de la palabra. Explícales que estar agradecido significa notar las cosas que te hacen feliz. Por ejemplo: “¡Estoy agradecida porque hoy es un lindo día!”. Anima a tu pequeño o pequeña a expresar su aprecio por las personas que los rodean y son parte de sus vidas.
  4. Incorpora una actividad de gratitud en tu rutina. Ya sea enlistar las cosas por las que están agradecidos antes de irse a dormir, compartir historias de gratitud y generosidad, o escribir en un diario de agradecimientos, incorporar una actividad relacionada con este valor les ayudará a practicarlo todos los días. De ese modo, se volverá parte de quienes son.

Al practicar la gratitud nos enfocamos en las cosas positivas, en lugar de las negativas, para tener una visión más optimista de la vida. Es uno de los secretos para alcanzar la felicidad, así que ¿por qué no empezar ahora?

Referencia:

 

¡Mis 5 libros favoritos para el regreso a clases!

Ir a la escuela es una experiencia emocionante, pero también llena de nervios, tanto para los padres como para los hijos. ¡Los libros son una excelente herramienta para prepararnos para ello! Nos enseñan hermosas lecciones de vida y abren la vía de comunicación con nuestros pequeños para que puedan hacernos preguntas y compartir cómo se sienten. Estos son mis cinco libros favoritos para este regreso a clases.

  1. El pez cachetón va a la escuela (o El pez pucheros va a la escuela, dependiendo de la traducción).

¡Este libro me hace sentir muchas cosas! El pececito cachetón está nervioso por su primer día de clases, pero está seguro de que no necesita saber cómo moverse o qué hacer en la escuela. Después de entrar a un par de salones equivocados, el pez cachetón por fin encuentra a los “peces nuevos” y ¡aprende cosas importantes! Su nueva maestra le dice a la clase: “Dato Nº 1: eres inteligente, dato Nº 2: tú puedes, dato Nº 3: perteneces aquí, así que, dato Nº 4: ¡no lo olvides!” ¡Este mantra me encanta! Y así como toda la serie de libros del pez cachetón (o pez pucheros), la escritura musical del cuento hará que tu pequeño se interese de inmediato.

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Explorando el concepto de “juegos de movimiento”

Si eres un fiel promotor de Kinedu y haz visto nuestros videos entiendes la importancia y la relación que existe entre la actividad física y el desarrollo cerebral. En este artículo exploraremos el concepto de juego de movimiento, analizaremos cómo es que este tipo de juego impacta las cuatro áreas de desarrollo temprano y cuáles son algunas maneras de promoverlo en casa.

Pero primero lo primero, ¿qué son los juegos de movimiento?

El movimiento es una de las primeras formas de comunicación que tu bebé utiliza cuando interactúa contigo. La teoría dice que, a través del juego libre de movimientos, tu pequeño o pequeña trabaja todas las áreas de desarrollo, no solo la física. Los juegos de movimiento se dan cuando los niños, conforme se van desarrollando, se mueven de formas específicas y repiten esos movimientos. Ya sea con sus reflejos tempranos, sus sentidos o sus movimientos conscientes, tu bebé aprende y estimula su sistema neurológico de muchas maneras. Algunos ejemplos de juegos de movimiento se dan cuando juegan en el suelo (boca arriba o boca abajo), o cuando tu hijo o hija gatea sobre el estómago, gatea a cuatro patas, gira, se balancea o rueda, etc.

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