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Los niños usan los gestos para entender y representar las cosas

Los niños de 3 o 4 años aún tienen un vocabulario muy limitado y sus explicaciones y procesos cognitivos son difíciles de entender cuando nos hablan. La pregunta de si los niños pequeños comprenden más de lo que pueden expresar ha intrigado a más de un científico cognitivo y dejado perplejos a muchos padres. Debido a eso, hoy contamos con una vasta literatura sobre cómo los gestos de los niños sirven como indicadores de su cognición, su proceso de aprendizaje y el modo en como representan el mundo sin usar palabras.

En 1986, Susan Goldin-Meadow y sus colegas del Departamento de Psicología de la Universidad de Chicago descubrieron que los gestos y los movimientos que hacen los niños cuando resuelven un problema o tratan de entender una idea matemática, abstracta o conceptual están correlacionados con qué tan eficaces y hábiles son ante esa tarea. En otras palabras, los niños usan movimientos corporales para entender mejor las cosas. Basándose en muchos estudios y experimentos, estos psicólogos concluyen que los gestos espontáneos ayudan a los pequeños a llevar a cabo una tarea que aún no dominan, y es el mecanismo que usan para indicarle a los adultos y cuidadores que están entendiendo cosas que no pueden expresar con palabras. Esto permite que los adultos se comuniquen mejor con ellos en momentos dados de la actividad, y le ayuda a los niños a transmitir un mensaje y evitar la frustración de no ser capaz de verbalizarlo. Continue reading

Las habilidades que prepararán a tu hijo para entrar a la escuela

De acuerdo con el artículo publicado en 2001 en la revista Early Childhood Research in Practice (Investigación de la infancia temprana puesta en práctica), existen muchos factores, además de la edad, que son cruciales para que un niño tenga una buena experiencia al momento de comenzar a ir a la escuela. Entre muchas otras cosas, las habilidades sociales del pequeño, su inteligencia emocional, su motricidad gruesa y fina, y la buena relación con sus cuidadores son muy importantes para lograr una transición exitosa a la vida escolarizada.

Algunas de las habilidades que puedes estimular para preparar a tu hijo para entrar a la escuela son:
• Expresar sus emociones, necesidades y deseos con palabras, en vez de reaccionar o portarse mal.
• Participar en diferentes tipos de juego (imaginativo, libre, etc.).
• Respetar turnos para usar o hacer algo.
• Interesarse en relacionarse con los demás.
• Entender y estar familiarizado con reglas básicas.
• Seguir indicaciones o instrucciones de tres pasos.
• Poner atención a los demás y a lo que está haciendo (entre 8 y 15 minutos, dependiendo de la edad).
• Ser curioso e interesarse en aprender.
• Interesarse por el mundo, cómo funciona, y en cómo interactuar y resolver problemas. Continue reading

Cuando tu hija colorea trabaja su motricidad

Según la Academia Americana de Pediatría y el Centro de Control de Enfermedades, entre los 36 y 48 meses de edad muchos niños ya juegan con plastilina y hacen bolitas, tiras o figuras simples, copian figuras geométricas como círculos, líneas y cuadrados, cortan papel con tijeras para niños, se visten y desvisten, abren frascos, o manejan cierres y botones grandes. Estas actividades necesitan de la coordinación de distintos sistemas y músculos, además del dominio de movimientos precisos de dedos y manos. Una buena manera de estimular el desarrollo de la motricidad fina y gruesa de los pequeños es mezclar el juego con actividades retadoras, algo suele gustarles a todos los niños.

Colorear imágenes en libros para dibujar o dibujar libremente son dos excelentes actividades que ayudarán a tu hija a trabajar sus habilidades físicas, su cognición y creatividad. Colorear contribuye al desarrollo de tu pequeña de la siguiente manera:

  • Estimula su creatividad y apreciación de similitudes y diferencias visuales.
  • Trabaja su coordinación ojo mano.
  • Ayuda a ampliar su vocabulario porque la expone (con tu ayuda) a usar palabras para describir líneas, colores, formas, patrones, perspectivas, etc.
  • Fomenta su reconocimiento y atención a los colores. Tu hija podrá distinguir mejor los diferentes tonos de un color si ya ha experimentado con ellos.
  • Sienta las bases para una buena destreza con los dedos, coordinación de manos y fuerza del brazo.
  • Le provee con tareas cortas pero retadoras que, una vez completadas, estimulan la confianza en sí misma.
  • Es un excelente vehículo para el autodescubrimiento y la expresión personal de una manera que no requiere palabras.
  • Colorear respetando las líneas la ayudará a comprender el concepto de estructura y de la necesidad y las ventajas de tener límites.
  • Ejercitará su atención al detalle y la planeación, ayudándola a desarrollar sus funciones de ejecución.

Actividades para estimular las habilidades de salto

Como bien sabes, los niños aprenden viendo y repitiendo lo que hacen los demás. Así que, como los niños de preescolar están llenos de energía y adoran los juegos divertidos de activación, estas son algunas ideas de cómo animar a tu hijo de cuatro años a que trabaje su habilidad de saltar al mismo tiempo que realiza su dosis diaria de ejercicio:

• Imiten a animales. Este juego también servirá para fomentar su adquisición de vocabulario y sus habilidades cognitivas. Puedes usar imágenes de los animales en cuestión, poner el ejemplo y ayudar a tu hijo a responder las siguientes preguntas.
a) ¿Cómo se mueven las ranas? ¿Qué ruido hacen? ¿Cómo saltan las ranas?
b) ¿Cómo se mueven los conejos? ¿Cómo saltan?
c) ¿Cómo salta un gigante?
d) ¿Puedes saltar hacia adelante? ¿Y hacia atrás?

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El desarrollo de las habilidades para saltar

Según el famoso libro Fundamental Motor Patterns (Patrones motrices fundamentales), escrito por Ralph Wickstrom, saltar es una habilidad fundamental de la motricidad gruesa que implica transferir el peso de uno o dos pies o ambos pies con un momento intermedio de «vuelo». La acción de saltar se divide en tres etapas separadas e interdependientes: despegue, vuelo y aterrizaje. Como padres de una niña de preescolar, es normal que te preocupe más un buen aterrizaje que los dos pasos previos.

Pronto, tu pequeña llena de energía comenzará a participar en deportes, juegos y actividades que requieren tanto de saltos horizontales como verticales. Además de ser una habilidad muy práctica para su vida cotidiana, ésta también fomentará muchísimos otros procesos de desarrollo entre los que está la coordinación visual y espacial, la atención, la memoria corporal, el equilibrio y hasta la confianza en sí misma.

Muy probablemente a los dos años tu hija ya haya descubierto varias formas de saltar, sobre todo hacia adelante. Durante sus experimentos, sus movimientos no parecerán muy coordinados: aún no usará los brazos, no flexionará bien las rodillas antes de saltar, etc. Cuando alcance los 36 meses de edad, verás que sus saltos serán más complejos. Ya usará todo su cuerpo para realizar el movimiento necesario para saltar horizontal o verticalmente. Por ejemplo, antes de saltar ganará impulso con los brazos, o cuando esté en el aire los usará para mantener el equilibrio. Muchos niños, al cumplir 48 meses, desarrollan suficiente fuerza y control muscular para saltar correctamente y subir y bajar pequeños escalones, saltar sobre un pie durante un par de segundos, saltar y aterrizar con ambos pies o hasta saltar hacia atrás.

Ideas para estimular las habilidades manuales y lateralidad de tu pequeño

El Royal Children’s Hospital (Hospital Infantil Real) establece que el dominio de una mano es la preferencia consistente de usar una mano, en vez de la otra, cuando se realiza una actividad manual, mientras que la mano no dominante apoya el movimiento. Un ejemplo práctico es cuando se escribe algo y, mientras la mano dominante maneja la pluma, la otra detiene el papel.

Muchos niños comienzan explorar la lateralidad entre los 24 y 48 meses de edad. Normalmente, cuando se acercan a la edad escolar ya han establecido cuál es su mano dominante y cuál la de apoyo. Si tu hijo aún no lo hace y continúa cambiando de mano al hacer actividades cotidianas, no lo obligues a usar una sola mano. En vez de eso, observa lo que hace y anímalo a participar en muchas actividades que le den la oportunidad de explorar más su lateralidad. Estas son algunas ideas:

  • Coloca objetos al centro del cuerpo de tu pequeño (a la altura de su ombligo). Esto aplica para las crayones, juguetes o cualquier otro objeto que quieras que agarre.
  • Jueguen con marionetas y deja que él escoja en qué mano ponerse la marioneta.
  • Pinten con los dedos.
  • Deja que tu hijo te ayude en la cocina. Puede amasar, hacer bolitas con masa, usa cortadores de galletas para recortar figuras, abrir y cerrar frascos, etc.
  • Hagan manualidades adecuadas para su edad como collares, usar estambre, jugar con limpiapipas, etc.
  • Halágalo y dale retroalimentación.
  • Anímalo a acabar la actividad con la mano con la que la empezó. Es normal que se canse y quiera descansar. Déjalo descansar la mano, estirarla y luego pídele que continúe. Mientras hacen estas actividades hablen de cuál mano hace el trabajo pesado y cuál es la que ayuda.

¿Qué es la mano dominante o la lateralidad?

De acuerdo con el Royal Children’s Hospital (Hospital Infantil Real), la preferencia de una mano, la lateralidad o dominio son términos que se usan para describir la inclinación espontánea de un niño para usar una mano, más que otra, al momento de realizar alguna actividad motriz.

¡Esto no significa que una sola mano hace todo el trabajo mientras la otra queda en segundo plano! La mano no dominante juega un papel igual de importante ya que ayuda en la tarea realizada apoyando o estabilizando los objetos. Como puedes imaginar, para lograrlo se necesita tener la capacidad de hacer cosas de forma independiente, pero coordinada, con ambas manos. De hecho, muchos investigadores han encontrado que es necesario desarrollar el dominio de una mano para poder alcanzar la coordinación asimétrica bilateral, como lo llaman los pediatras. Continue reading

Ideas para estimular la destreza de dedos de tu pequeño

Según la Academia Americana de Pediatría, la destreza manual y de dedos se refiere a la capacidad de una persona para manipular objetos usando movimientos coordinados de la mano y dedos. Tener una buena destreza digital requiere que los sistemas óseos, musculares y neuronales de un niño trabajen juntos para realizar los movimientos precisos y necesarios para agarrar, apretar, tomar, jalar o hacer otros movimientos manuales que, como adultos, hacemos todos los días sin darnos cuenta.

Alrededor de los 36 meses de edad, comenzarás a notar que tu hijo se involucra más activamente con los objetos que lo rodean e interactúa con movimientos de mano más controlados y precisos. Por ejemplo, dará la vuelta a las páginas de un libro una por una, hará formas con plastilina o hasta usará tijeras u otras herramientas bajo tu supervisión. Estas son algunas actividades que puedes realizar con tu pequeño para ayudarlo a desarrollar aún más su destreza digital y habilidades manuales:

  • Hacer collares con pasta.
  • Jugar con plastilina. Una actividad divertida es inventar animales usando plastilina y otros materiales como limpiapipas o diamantina.
  • Escribir en la arena.
  • Cortar siluetas grandes y huecas de cartón para que tu hijo las envuelva con estambre o listones. Esta es una manualidad perfecta para diferentes épocas del año, solo tienes que recortar figuras de estrellas o corazones.
  • Practiquen abrochar y desabrochar botones, y abrir y cerrar cierres grandes.
  • Pintar con los dedos y, si tu pequeño ya es muy diestro, usen cotonetes (hisopos).
  • Deja que te ayude en la cocina cuando horneas galletas y pídele que use los cortadores de galleta para hacer figuras.

Las habilidades de equilibrio de mi pequeña

Además de la motricidad gruesa, la habilidad del equilibrio es esencial para la vida. La usamos cada vez que mantenemos una postura o posición controlada: levantándonos, saltando sobre un pie, andando en bicicleta, caminando o simplemente sentándonos sin irnos de lado. Los niños necesitan del equilibrio para cosas que van mucho más allá de acciones físicas. Una mayor movilidad y estabilidad de sus cuerpos implica que los niños de entre 2 y 4 años pueden comenzar a jugar más juegos imaginativos solos o con compañeros, jugar sentados dibujando o coloreando, y ejercer su independencia vistiéndose solos o usando un tenedor para comer de forma autónoma.

Según la Academia Americana de Pediatría, alrededor de los 36 meses de edad, muchos niños ya pueden sentarse solos en una niña pequeña, agacharse sin perder el equilibrio, subir las escaleras del área de juegos y hasta dar cuatro o cinco pasos en las puntas de los pies sin ayuda. Después, cuando se acerque a los 4 años, tu hija tendrá el equilibrio suficiente para pararse en un solo pie por más de dos segundos sin ningún problema. Continue reading

La relación entre la postura de mi hijo y sus habilidades manuales

Entre los 3 y 4 años, tu pequeño dominará muchas posturas y controlará su motricidad gruesa. Ahora será capaz de mantener una postura estable cuando esté sentado o parado y hasta se aventurará a caminar, correr o saltar. Según la Academia Americana de Pediatría, a partir de los 36 meses de edad los niños desarrollan el control muscular y las habilidades cognitivas necesarias para trabajar habilidades motrices finas más complejas como movimientos precisos con la mano. Uno pensaría que éstas son dos habilidades completamente independientes: una trabaja la motricidad o control del torso, y otra regula las acciones de la mano (como el agarre de pinza, el recoger objetos o el ser capaz de sostener un lápiz de forma ergonómica). Sin embargo, ¡la postura y las habilidades con las manos están muy relacionadas!

Si observas a tu hijo cuando realiza tareas manuales precisas, verás que necesita estar sentado o parado derecho para poder dibujar, escribir o jugar sobre una superficie plana. Esta es la forma más fácil de observar la conexión que existe entre la postura y los movimientos de la mano. En 2014, un equipo de psicólogos de la Universidad de Leeds en el Reino Unido publicó un artículo en la revista Experimental Brain Research (Investigación experimental sobre el cerebro) en el que estudiaban esta relación. Observaron la estabilidad y las habilidades manuales de niños de preescolar y encontraron que estos dos aspectos están fuertemente asociados. El artículo establece que a partir de los 3 años, independientemente de la edad, la postura del niño consiste en hasta el 10% de las acciones necesarias para realizar actividades manuales.

Aunque para medir el desarrollo de los niños observamos habilidades específicas en cierta área del desarrollo, estos descubrimientos demuestran que, de hecho, ¡muchas habilidades están interconectadas y que estimular una en particular beneficiará a muchas otras! Así que, la próxima vez que trabajes algo con tu hijo y los estimules a desarrollar alguna habilidad, recuerda que tus esfuerzos ayudan a muchas otras áreas simultáneamente.