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La habilidad para atrapar y el desarrollo de la coordinación

Los años de preescolar son cruciales para el desarrollo de la motricidad gruesa y fina de los niños. La Academia Americana de Pediatría menciona que a los 36 meses muchos niños son capaces de atrapar con lo brazos una pelota grande sin perder el equilibrio, mientras que al cumplir 48 meses tienen suficiente control motriz y equilibrio para trabajar la habilidad de atrapar una pelota que ha rebotado o que deben atrapar usando solo las manos.

Aunque como adultos esto nos parezca sumamente intuitivo, atrapar algo requiere de múltiples habilidades cognitivas y físicas, tales como la planeación motora, la coordinación ojo-mano, la secuenciación y el pensamiento bilateral. Por lo tanto, es una habilidad que comienza a desarrollarse paulatinamente a partir de los 2 años de edad y continúa durante los años de educación primaria. Alrededor de los 24 meses de edad, tu hijo podrá prepararse para atrapar una pelota y se parará derecho, mantendrá el equilibrio y estirará los brazos al frente. Sin embargo, como la tarea seguirá siendo algo complicado para él es probable que solo atrape las cosas de vez en cuando apretándolas contra su pecho y luego se caiga hacia atrás. Sin embargo, cuando cumpla 36 meses podrá atrapar con las manos una pelota que le ha sido lanzada desde una distancia aproximada de dos metros, y ya no usará sus brazos o pecho como apoyo. A los 48 meses de edad, tu pequeño ya doblará los brazos para atrapar un objeto, y verás que hace movimientos preparatorios y se posiciona para recibir algo.

Cuando quieras estimular la coordinación de tu hijo, juega con él a lanzar y atrapar una pelota, a lanzarla contra una pared y cacharla, o, dependiendo de su edad, puedes consultar las actividades sugeridas en el siguiente enlace: The Developmental Benefits of Practicing Ball Skills with your Child

Las habilidades para lanzar y el desarrollo motriz de mi hija

La Academia Americana de Pediatría indica que alrededor de los 48 meses de edad los niños de preescolar están desarrollando la motricidad gruesa necesaria para lanzar una pelota por encima de sus cabezas usando las dos manos y su cuerpo para impulsar el objeto. La habilidad de lanzar un objeto te parecerá menos importante que el aprender caminar o a agarrar cosas, sin embargo, es un buen indicador del desarrollo y fuerza muscular de un niño, además de que demuestra qué tanto control y equilibrio tiene al moverse. También muestra qué tanto se involucra con su ambiente o qué tan bien coordina sus extremidades para realizar acciones simultáneas, pero opuestas.

Analicemos cómo es que tu hija desarrollará la habilidad de lanzar una pelota. A los 24 meses de edad podrá lanzar hacia adelante y por encima de su cabeza objetos ligeros y pequeños (como una pelota de tenis). A los dos años los lanzará a un metro de distancia, mientras que a los 30 meses habrá desarrollado suficiente fuerza como para lanzarlo a dos metros. A los 42 meses podrá lanzar una pelota a tres metros de distancia y usará movimientos más complejos, como mover los brazos de arriba hacia abajo para impulsar el objeto y rotar el torso siguiendo el movimiento. Finalmente, a los 48 meses, tu hija será capaz de mover los brazos y piernas para preparar el movimiento y después lanzar la pelota.

Si quieres ayudarla a trabajar esta habilidad física más compleja, dale muchas oportunidades de practicarla. Segmentar el movimiento en varios pasos independientes le facilitará las cosas. Por ejemplo, primero hay que levantar la pelota por encima de la cabeza, mantener el equilibrio, agarrar la pelota en diferentes posiciones de brazos, después realizar el lanzamiento, y, finalmente, felicitar sus esfuerzos y progresos.

Consejos para desarrollar las habilidades de escritura y preparar a tu pequeño para la escuela

Para aprender a escribir, un niño debe desarrollar su motricidad gruesa y fina en un orden consistente y predecible desde su infancia hasta llegar a la edad preescolar. La Academia Americana de Pediatría establece que entre los 36 y 48 meses de edad los niños pasan por un momento crítico del desarrollo de las habilidades necesarias para aprender a escribir.

Te damos algunos consejos de cómo estimular las habilidades de escritura de tu hijo antes de que empiece a ir al kínder:

  • Jueguen Bingo ABC. Puedes diseñarlo tú misma o descargar alguna versión de internet.
  • Cuando tu pequeño dibuje a una persona, pídele que señale las diferentes partes del cuerpo como el pelo, los brazos y las piernas.
  • En un pedazo de cartón escribe una letra grande y clara, y métele en una bolsa de plástico transparente. Deja que tu hijo la trace con un plumón, luego puedes borrarlo y dejar que lo repita cuantas veces quiera.
  • Señala letras en señales o textos que vean todos los días.
  • Jueguen Veo, veo pero con dibujos. Pídele a tu hijo que dibuje algo que ve.
  • Jueguen a copiar formas y figuras geométricas.
  • Cuando vayan al parque, dibujen o escriban en la arena o la tierra.
  • Pídele que haga tiras con plastilina y ayúdalo a escribir las vocales. Imiten sus sonidos.
  • Piensen en rimas o palabras que empiecen con la misma letra y hagan oraciones con ellas. Así se familiarizará con los sonidos correspondientes a algunas letras.
  • Dale muchas oportunidades de usar instrumentos para escribir y aprender a sostenerlos correctamente con su dedo índice, medio y pulgar.

Los niños usan los gestos para entender y representar las cosas

Los niños de 3 o 4 años aún tienen un vocabulario muy limitado y sus explicaciones y procesos cognitivos son difíciles de entender cuando nos hablan. La pregunta de si los niños pequeños comprenden más de lo que pueden expresar ha intrigado a más de un científico cognitivo y ha dejado perplejos a muchos padres. Debido a eso, hoy contamos con una vasta literatura sobre cómo los gestos de los niños sirven como indicadores de su cognición, su proceso de aprendizaje y el modo en cómo representan el mundo sin usar palabras.

En 1986, Susan Goldin-Meadow y sus colegas del Departamento de Psicología de la Universidad de Chicago descubrieron que los gestos y los movimientos que hacen los niños cuando resuelven un problema o tratan de entender una idea matemática, abstracta o conceptual están correlacionados con qué tan eficaces y hábiles son ante esa tarea. En otras palabras, los niños usan movimientos corporales para entender mejor las cosas. Basándose en muchos estudios y experimentos, estos psicólogos concluyen que los gestos espontáneos ayudan a los pequeños a llevar a cabo una tarea que aún no dominan, y es el mecanismo que usan para indicarle a los adultos y cuidadores que están entendiendo cosas que no pueden expresar con palabras. Esto permite que los adultos se comuniquen mejor con ellos en momentos dados de la actividad, y les ayuda a los niños a transmitir un mensaje y evitar la frustración al no ser capaces de verbalizarlo. Continue reading

Las habilidades que prepararán a tu hijo para entrar a la escuela

De acuerdo con el artículo publicado en 2001 en la revista Early Childhood Research in Practice (Investigación práctica de la infancia temprana), existen muchos factores, además de la edad, que son cruciales para que un niño tenga una buena experiencia al momento de comenzar a ir a la escuela. Entre muchas otras cosas, las habilidades sociales del pequeño, su inteligencia emocional, su motricidad gruesa y fina, y la buena relación con sus cuidadores son muy importantes para lograr una transición exitosa a la vida escolarizada.

Algunas de las habilidades que puedes estimular para preparar a tu hijo para entrar a la escuela son:

  • Expresar sus emociones, necesidades y deseos con palabras, en vez de reaccionar o portarse mal.
  • Participar en diferentes tipos de juego (imaginativo, libre, etc.).
  • Respetar turnos para usar o hacer algo.
  • Interesarse en relacionarse con los demás.
  • Entender y estar familiarizado con reglas básicas.
  • Seguir indicaciones o instrucciones de tres pasos.
  • Poner atención a los demás y a lo que está haciendo (entre 8 y 15 minutos, dependiendo de la edad).
  • Ser curioso e interesarse en aprender.
  • Interesarse por el mundo, cómo funciona, y en cómo interactuar y resolver problemas. Continue reading

Cuando tu hija colorea trabaja su motricidad

Según la Academia Americana de Pediatría y los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, entre los 36 y 48 meses de edad muchos niños ya juegan con plastilina y hacen bolitas, tiras o figuras simples; copian figuras geométricas como círculos, líneas y cuadrados; cortan papel con tijeras para niños; se visten y desvisten; abren frascos; o manejan cierres y botones grandes. Estas actividades necesitan de la coordinación de distintos sistemas y músculos, además del dominio de movimientos precisos de dedos y manos. Una buena manera de estimular el desarrollo de la motricidad fina y gruesa de los pequeños es mezclar el juego con actividades retadoras, algo que suele gustarles a todos los niños.

Colorear imágenes en libros para dibujar o dibujar libremente son dos excelentes actividades que ayudarán a tu hija a trabajar sus habilidades físicas, su cognición y creatividad. Colorear contribuye al desarrollo de tu pequeña de la siguiente manera:

  • Estimula su creatividad y apreciación de similitudes y diferencias visuales.
  • Trabaja su coordinación ojo-mano.
  • Ayuda a ampliar su vocabulario porque la expone (con tu ayuda) a usar palabras para describir líneas, colores, formas, patrones, perspectivas, etc.
  • Fomenta su reconocimiento y atención a los colores. Tu hija podrá distinguir mejor los diferentes tonos de un color si ya ha experimentado con ellos.
  • Sienta las bases para una buena destreza de dedos, coordinación de manos y fuerza del brazo.
  • Le provee con tareas cortas pero retadoras que, una vez completadas, estimulan la confianza en sí misma.
  • Es un excelente vehículo para el autodescubrimiento y la expresión personal que no requiere palabras.
  • Colorear respetando las líneas la ayudará a comprender el concepto de estructura, y la necesidad y las ventajas de tener límites.
  • Ejercitará su atención al detalle y la planeación, ayudándola a desarrollar sus funciones ejecutivas.

Actividades para estimular las habilidades de salto

Como bien sabes, los niños aprenden viendo y repitiendo lo que hacen los demás. Así que, como los niños de preescolar están llenos de energía y adoran los juegos divertidos de activación, estas son algunas ideas de cómo animar a tu hijo de cuatro años a trabajar su habilidad para saltar al mismo tiempo que realiza su dosis diaria de ejercicio:

Imiten a animales. Este juego también servirá para fomentar su adquisición de vocabulario y sus habilidades cognitivas. Puedes usar imágenes de los animales en cuestión, poner el ejemplo y ayudar a tu hijo a responder las siguientes preguntas.

  1. ¿Cómo se mueven las ranas? ¿Qué ruido hacen? ¿Cómo saltan las ranas?
  2. ¿Cómo se mueven los conejos? ¿Cómo saltan?
  3. ¿Cómo salta un gigante?
  4. ¿Puedes saltar hacia adelante? ¿Y hacia atrás?

• Pon alguna canción y bailen al ritmo de la música. Puedes hacer una coreografía en la que salten en su lugar mientras mueven los brazos siguiendo el ritmo.

• Cuando saltes con tu pequeño, muéstrale cómo haciendo lo siguiente:

  1. Dobla las rodillas para preparar el despegue.
  2. Comienza el movimiento moviendo los brazos hacia atrás y luego hacia adelante para ganar impulso.
  3. Estira las piernas cuando saltes y empuja los pies contra el suelo.
  4. Mantén el equilibrio al aterrizar.

Habla con tu pequeño después de la actividad y descubran juntos cuáles movimientos se le hacen más fáciles o divertidos, y pídele que te describa qué es un salto.

El desarrollo de las habilidades para saltar

Según el famoso libro Fundamental Motor Patterns (Patrones motrices fundamentales), escrito por Ralph Wickstrom, saltar es una habilidad fundamental de la motricidad gruesa que implica transferir el peso de uno o dos pies o ambos pies con un momento intermedio de “vuelo”. La acción de saltar se divide en tres etapas separadas e interdependientes: despegue, vuelo y aterrizaje. Como padres de una niña de preescolar, es normal que te preocupe más un buen aterrizaje que los dos pasos previos.

Pronto, tu enérgica pequeña comenzará a participar en deportes, juegos y actividades que requieren tanto de saltos horizontales como verticales. Además de ser una habilidad muy práctica para su vida cotidiana, esta también fomentará muchísimos otros procesos de desarrollo entre los que están la coordinación visual y espacial, la atención, la memoria corporal, el equilibrio y hasta la confianza en sí misma.

Muy probablemente, a los dos años tu hija ya haya descubierto varias formas de saltar, sobre todo hacia adelante. Durante sus experimentos, sus movimientos no parecerán muy coordinados: aún no usará los brazos, no flexionará bien las rodillas antes de saltar, etc. Cuando cumpla 36 meses de edad, verás que sus saltos serán más complejos. Ya usará todo su cuerpo para realizar el movimiento necesario para saltar horizontal o verticalmente. Por ejemplo, antes de saltar ganará impulso con los brazos, o cuando esté en el aire los usará para mantener el equilibrio. Muchos niños, al cumplir 48 meses, desarrollan suficiente fuerza y control muscular para saltar correctamente, subir y bajar pequeños escalones de un salto, saltar sobre un pie durante un par de segundos, saltar y aterrizar con ambos pies, o hasta saltar hacia atrás.

Ideas para estimular las habilidades manuales y la lateralidad de tu pequeño

El Royal Children’s Hospital (Hospital Infantil Real) establece que el dominio de una mano es la preferencia consistente de usar una mano, en vez de la otra, cuando se realiza una actividad manual, mientras que la mano no dominante apoya el movimiento. Un ejemplo práctico es cuando se escribe algo y, mientras la mano dominante maneja la pluma, la otra detiene el papel.

Muchos niños comienzan explorar la lateralidad entre los 24 y 48 meses de edad. Normalmente, cuando se acercan a la edad escolar ya han establecido cuál es su mano dominante y cuál la de apoyo. Si tu hijo aún no lo hace y continúa cambiando de mano al hacer actividades cotidianas, no lo obligues a usar una sola mano. En vez de eso, observa lo que hace y anímalo a participar en muchas actividades que le den la oportunidad de explorar más su lateralidad. Estas son algunas ideas:

  • Coloca objetos al centro del cuerpo de tu pequeño (a la altura de su ombligo). Esto aplica para las crayones, juguetes o cualquier otro objeto que quieras que agarre.
  • Jueguen con marionetas y deja que él escoja en qué mano ponérsela.
  • Pinten con los dedos.
  • Deja que tu hijo te ayude en la cocina. Puede amasar, hacer bolitas con masa, usar cortadores de galletas para recortar figuras, abrir y cerrar frascos, etc.
  • Hagan manualidades adecuadas para su edad como collares, usar estambre, jugar con limpiapipas, etc.
  • Halágalo y dale retroalimentación.
  • Anímalo a acabar la actividad con la mano con la que la empezó. Es normal que se canse y quiera descansar. Deja que descanse la mano, la estire y luego pídele que continúe. Mientras hacen estas actividades hablen de cuál mano hace el trabajo pesado y cuál es la que ayuda.

¿Qué es la mano dominante o la lateralidad?

De acuerdo con el Royal Children’s Hospital (Hospital Infantil Real), la preferencia de una mano, la lateralidad o dominio son términos que se usan para describir la inclinación espontánea de un niño para usar una mano, más que otra, al momento de realizar alguna actividad motriz.

¡Esto no significa que una sola mano hace todo el trabajo mientras la otra queda en segundo plano! La mano no dominante juega un papel igual de importante, ya que ayuda en la tarea realizada apoyando o estabilizando los objetos. Como puedes imaginar, para lograrlo se necesita tener la capacidad de hacer cosas de forma independiente, pero coordinada, con ambas manos. De hecho, muchos investigadores han encontrado que es necesario desarrollar el dominio de una mano para poder alcanzar la coordinación asimétrica bilateral, como lo llaman los pediatras. Continue reading