Bailar puede ayudar a tu pequeño a pensar simultáneamente en su equilibrio, movimiento y en agitarse. Esta actividad requiere de concentración mental y de participación. Cuando tu hijo baile, escuchará la música, se moverá y planeará qué hacer a continuación; no solo estará desarrollando su motricidad gruesa, sino también sus habilidades de razonamiento.

El desarrollo de las habilidades musicales y pasos de baile de tu hijo puede comenzar desde muy temprano. Desde sus primeras reacciones al oír música, hasta cuando logre aplaudir en respuesta a un ritmo; sin embargo, estas habilidades alcanzarán otro nivel cuando comience a dar sus primeros pasos. Bailar también es una excelente actividad para relacionarte con tu pequeño.

Entre su primer y segundo cumpleaños, estará trabajando sus habilidades de baile. Primero, sus pasos solo consistirán en él subiendo y bajando con los pies plantados en el suelo. Cuando esté por cumplir dos años, notarás que ahora incorpora los brazos a sus movimientos. ¡Se divertirá muchísimo!

¡Sigue apoyándolo! Puedes incluir el baile en sus rutinas diarias o incluso usarlo como actividad alternativa durante un día lluvioso en el que no pueden jugar en el exterior. Esto le ayudará a tu hijo a mejorar su coordinación, desarrollar su conciencia espacial y planear nuevas maneras de mover su cuerpo, algo que también le dará un sentido de logro.

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¿Qué es lo que sigue?

Más adelante, por ahí del tercer cumpleaños, ¡tu pequeño ya se balanceará, girará y se sacudirá! A través del movimiento, aprenderá sobre sí mismo y sobre el mundo que lo rodea, algo que también potenciará su experimentación y descubrimientos. El baile también es una forma de arte, así que, cuando tu pequeño combine su baile libre con la música, estarás promoviendo su creatividad y autoexpresión; y si copia tus movimientos, fomentarás sus habilidades de imitación.

Poco a poco, los movimientos aleatorios de tu hijo y su balanceo espontáneo al escuchar música se convertirán en pasos de baile más definidos y propios de un niño de tres años. Ahora se sentirá más motivado para moverse, aunque sus movimientos no siempre se coordinarán con la música que escuche. Recuerda que no hay una forma correcta de bailar, solo se trata de expresarse y de divertirse.

Aunque un ritmo constante o los efectos musicales aún no estén conectados correctamente con los movimientos de tu niño, él estará coordinando mejor sus acciones con la música. Bailar impacta la vida de tu hijo en muchos ámbitos, así que aquí te dejamos una lista de los beneficios del baile en cada área del desarrollo:

  • Socio afectiva: Tu pequeño querrá bailar con una pareja o frente a un público. Esto promueve la interacción social y la cooperación. Querrá comunicarse contigo a través del baile y del movimiento corporal. Esta es una excelente manera de expresar emociones y sentimientos, y le permite volverse más consciente de sí mismo dentro de un espacio donde hay música. También adquirirá una mayor autoestima al aprender nuevos pasos de baile.
  • Cognitiva: El baile desarrolla el cerebro y le enseña a tu hijo a pensar en diferentes maneras de mover su cuerpo. Tienes que darle las herramientas necesarias que lo ayuden a lograr esto. Pon diferentes tipos de música, dale accesorios y sé su pareja de baile. Le encantará aislar el movimiento de diferentes partes del cuerpo, cambiar de dirección o niveles, explorar el movimiento de su cuerpo y aumentar sus habilidades. Experimentará con cada truco de baile imaginable.
  • Física: Bailar requiere que tu pequeño expanda su rango de movimiento y use todas las partes de su cuerpo. Esto incluye habilidades de motricidad fina y gruesa, así como de conciencia espacial, a la par que mejora la coordinación. También beneficia a la flexibilidad, la postura, el control del peso y la resistencia. ¡Verás que, poco a poco, tu hijo será capaz de bailar hasta por 45 minutos! Sigue sus indicaciones y toca diferentes géneros de música hasta encontrar aquel que le guste más.

¿Qué puedes hacer para ampliar los beneficios?

  • Canta una canción que dicte o describa diferentes movimientos. Este es un excelente ejercicio que promueve la resolución de problemas, dado que tu hijo debe pensar hacia qué dirección balancearse, sacudirse, girar o bailar. Esta sencilla actividad promueve el desarrollo de la imaginación y la autoexpresión. Sin embargo, a tu pequeño tal vez aún se le dificulte comprender la relación que existe entre los sonidos que escucha y lo que hacen sus músculos. Para potenciar su creatividad, pon un poco de música y jueguen a moverse.
  • Ponle un reto o hazle preguntas con varias respuestas posibles de cómo mover el cuerpo. Por ejemplo, “¿Puedes mover las piernas al ritmo de esta canción?” o “¿Puedes girar después de mí?”.

Bailar le ayuda a tu pequeño a crecer física, emocional, social y cognitivamente. Muchos padres notan que el baile mejora las habilidades físicas, pero no todos están familiarizados con la forma en como también desarrolla otras habilidades. ¡Tómate un momento para bailar con tu hijo! Esos pasos de baile marcarán la diferencia.

Tu pequeño fortalecerá varias habilidades mientras trabaja con su pareja de baile (es decir, ¡tú!). Bailar juntos les dará la oportunidad de participar en una experiencia divertida y beneficiosa. ¡Diviértete mientras pasas tiempo de calidad con tu hijo!