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¿Cómo vestir y desvestir a mi bebé?

Cambiar de ropa a tu bebé es un excelente momento para convivir, interactuar y hasta jugar a “¿dónde está bebé?”. Al empezar puede parecer una actividad difícil, pero verás que con la práctica serás un experto cambiador de ropa.

Para comenzar, asegúrate de que la ropa de tu pequeña sea cómoda, esté limpia y sea adecuada para su edad. Prepara las prendas que usarás y acomoda a tu bebé en una superficie plana y segura. Puede ser sobre el cambiador, encima de la cama o en un sofá. Recuerda no quitarle la vista de encima en ningún momento.

¿Cómo la visto?

  1. Acuesta a tu bebé boca arriba sobre una superficie plana.
  2. Toma la prenda que le deseas poner y júntala desde la parte inferior hasta el cuello como si fuera un acordeón. Levanta un poco a tu bebé y sostén su cabeza delicadamente. Estira la prenda y pásala suavemente sobre la cabeza de tu pequeña procurando no tocar su carita.
  3. Repite el mismo mecanismo de acordeón ahora para las mangas. Empieza con un brazo, pasando su mano por la apertura y baja cuidadosamente la manga sobre el brazo de tu pequeña. Al terminar, repite lo mismo con el otro brazo.
  4. Ajusta la ropa abotonando la ropa de ser necesario.
  5. Repite los mismos pasos si pretendes ponerle otra capa de prenda. Si le pones pantalones, realiza el mismo movimiento de acordeón.
  6. Por último, no olvides los calcetines.

¿Cómo la desvisto?

  1. Acuesta a tu bebé boca arriba.
  2. Procura desvestirla poco a poco para que no le dé frío.
  3. Si trae pantalones, quítaselos primero. Suavemente, desabróchalos y deslízalos hacia abajo.
  4. Sostén la cabeza de tu pequeña mientras le quitas la camiseta o suéter; saca los brazo de uno por uno.
  5. Levanta la prenda hacia el cuello, estira y pásala gentilmente por la cabeza de tu pequeña evitando tocar su cara.
  6. Si necesitas quitar un mameluco, desabrocha la prenda y levanta con cuidado a tu bebé para deslizar suavemente la ropa (un brazo y pierna a la vez).

Recuerda que dominar esta actividad requiere de práctica. Sin embargo, con el tiempo aprenderás la mejor manera para hacerlo y encontrarás la técnica que sea más fácil para ti y más cómoda para tu hija.

¿Cómo bañar a mi bebé?

La hora del baño es excelente para hacer la transición del día a la noche. Bañar a tu hijo en el mismo horario cada día le ayudará a saber que pronto será hora de dormir. De la misma forma, el baño debe ser un momento tranquilo, agradable y relajante, para así marcar la pauta de desacelerar las actividades del día y prepararse para dormir. A continuación, te enlistamos los pasos a seguir para tener un baño exitoso con tu bebé:

• Elige un lugar para bañar a tu bebé. Puede ser en el fregadero de la cocina, el lavabo del baño o dentro de una bañera portátil colocada sobre una superficie plana y segura. Lo mejor es elegir un lugar que te permita estar en una posición cómoda y a la altura de tu pequeño, para así brindarle mayor seguridad. Si eliges el fregadero, asegúrate de que sea lo suficientemente amplio para no lastimar a tu bebé. También, cerciórate de que esté limpio para evitar contaminar o irritar la piel de tu bebé.

• Vierte agua en la bañera portátil o fregadero hasta alcanzar los 5 centímetros de profundidad. El agua debe estar tibia o a una temperatura agradable. Revisa la temperatura utilizando tu codo. Es muy importante que el agua no esté muy caliente para que no queme la piel de tu bebé.

• En tanto el agua esté lista, prepara los materiales que vas a necesitar y tenlos cerca de ti:

  • Jabón para bebé no perfumado
  • Recipiente para verter agua
  • Paño delicado
  • Toalla con capucha
  • Pañal nuevo y ropa limpia

• Desviste a tu bebé y, si es necesario, limpia sus nalguitas para no ensuciar el agua.

• Coloca a tu pequeño en el agua poco a poco comenzando por los pies. Mientras lo haces, dale palabras de apoyo y amor ya que el repentino cambio de ambiente puede asustarlo o sorprenderlo y tu tranquilidad le ayudarán a calmarse.

• Recuerda que hay que sostener muy bien a tu bebé, ya que puede estremecerse un poco al tocar el agua. Utiliza una mano para detener su cuello y cabeza, y la otra mano para meter su cuerpo al agua.

• Procura que la mayor parte de su cuerpo esté fuera del agua. Para que no le dé frío, utiliza un recipiente para mojarlo constantemente.

• Toma el paño delicado con la mano que no estás utilizando para sostener su cabeza y limpia su cara. No siempre es necesario utilizar jabón; solo asegúrate de pasar el paño delicado por toda la cara. Luego, masajea su cabecita cuidando que no entre agua en sus oídos. A la hora de enjuagarlo, acomoda tu mano sobre su frente para prevenir que el agua entre a los ojos, nariz y boca de tu bebé.

• Continúa limpiando el resto de su cuerpo. Comienza con la parte de enfrente y luego levántalo un poco, sosteniéndolo contra tu brazo, para continuar lavando su espalda y nalguitas.

• Cuando llegues al área genital, limpia muy bien sin usar jabón. En el caso de las niñas, limpia entre pliegues y enjuaga muy bien la vulva. Para el caso de los niños, limpia muy bien su pene y escroto, cuidando no llevar el prepucio (piel en la punta del pene) hacia atrás. Recuerda no remojar a tu bebé si fue circuncidado y aún no sana por completo. En dichos casos, sigue las instrucciones que te dio tu pediatra.

• Al terminar el baño, saca a tu bebé con cuidado y envuélvelo en una toalla suave. Llévalo a una superficie cómoda para secarlo completamente, dando palmadas suaves con la toalla. Al terminar, ponle un pañal y ropa limpia.

Recuerda: nunca dejes a tu bebé sin supervisión, ¡los accidentes pueden ocurrir en un abrir y cerrar de ojos!

El primer baño de mi bebé: baño de esponja

Durante las primeras semanas de vida, cuando tu pequeño aún tiene el muñón del cordón umbilical, la Academia Americana de Pediatría recomienda realizar “baños de esponja” para bañar a tu bebé. A continuación, te presentamos los pasos que debes seguir para limpiar a tu bebé con éxito.

  • Asegúrate de que la habitación en la que se encuentren esté a una temperatura agradable.
  • Prepara los materiales necesarios: un recipiente con agua tibia, jabón y champú especial para bebé (opcional), un paño delicado, algodones (redondos o cuadrados), una toalla delicada con capucha, un pañal nuevo y ropa limpia.
  • Antes de comenzar, háblale a tu bebé suavemente y narra cada paso que realizas para tranquilizarlo y prepararlo para su delicioso baño.
  • Desviste a tu bebé sin quitarle el pañal, envuélvelo con la toalla y colócalo sobre una superficie cómoda y segura.
  • Comienza lavando su cabeza: humedece y enjabona su cabello, cuidando de no exponer sus ojos al jabón. Termina secando muy bien su cabecita dando palmaditas muy suaves con la toalla.
  • Lava su cara: toma un pedazo de algodón, sumérgelo en el agua tibia y limpia un ojo, desde el lagrimal hacia fuera. Luego, toma un algodón nuevo y haz lo mismo con el otro ojo. Para el resto de la cara, toma un paño, humedécelo con agua y limpia con cuidado todo su rostro, comenzando con su nariz, boca y mentón y terminando con sus orejas.
  • Cuello y pecho: toma un paño y agua con jabón y limpia toda el área asegurándote de limpiar entre los pliegues donde puede haber residuos de leche.
  • Abdomen: limpia suavemente su abdomen con un paño húmedo enjabonado cuidando no mojar el cordón umbilical. Luego, con un algodón húmedo (sin jabón), limpia el área alrededor del cordón y deja que se seque por completo.
  • Brazos: lava suavemente cada brazo sin olvidar limpiar cada mano con jabón.
  • Espalda: voltea a tu bebé boca abajo, coloca su cabeza hacia un lado para recargar su cachete cómodamente sobre la superficie. Toma el paño y limpia su espalda y los pliegues del cuello.
  • Piernas: extiende sus piernas y límpialas muy bien sin olvidar la piel detrás de sus rodillas. Si tu bebé mueve mucho sus piernas, no te preocupes; sé gentil y continúa hablándole dulcemente durante el proceso.
  • Área del pañal: Toma un pedazo de algodón, humedécelo y limpia el área genital sin utilizar jabón. Si tienes una niña, limpia de adelante hacia atrás toda el área vaginal. En los niños, limpia los pliegues, escroto y pene sin intentar mover el prepucio (piel en la punta del pene). Si tu niño está circuncidado, sigue las instrucciones específicas de tu pediatra.
  • ¡Listo! Tu bebé está limpio. Asegúrate de secarlo por completo, dando pequeñas palmaditas con la toalla hasta quitar toda la humedad de su piel. Al terminar, ponle un pañal nuevo, vístelo y continúen con su rutina.

Recuerda: por lo general los bebés no necesitan un baño diario. Habla con tu pediatra acerca del baño de tu bebé y el uso de jabón y champú.

¿Cada cuándo debo bañar a mi bebé?

Hasta que tu bebé no se coloque en cuatro patas y comience sus aventuras de exploración por toda la casa, un baño diario no será necesario. La Academia Americana de Pediatría recomienda bañar a los bebés alrededor de 3 veces por semana durante el primer año de vida, de tal forma que se prevenga la resequedad en su piel. Los pequeños tienen piel muy delicada que se lubrica como protección. No obstante, en muchos países se tiene la costumbre de bañar a los niños todos los días. Cada padre sabe cuánto se ensucia o suda su pequeño y decidirá, de acuerdo a sus instintos y recomendaciones del pediatra, cuántas veces bañarlo. Algunos pediatras, incluso, podrán indicarte que bañes a tu hijo todos los días, en particular si el clima de tu ciudad es muy húmedo o caliente.

Aparte de considerar el hecho de si bañarlo o no todos los días, es conveniente mantener el área del pañal lo más limpia posibe después de cada cambio. De igual forma, hay que cuidar el área del cuello y todos los pliegues del cuerpo del bebé dado que ahí se acumula sudor, suciedad y pelusa. Si no bañas a tu bebé a diario, es recomendable pasar una toalla de algodón húmedo por los pliegues de la piel de tu pequeño para asegurarte de esté limpio y feliz.

La hora del baño no solo se hace por higiene, también puede ser un momento placentero y relajante para los bebés. Procura que sea un momento tranquilo donde no hayan obligaciones o angustia. Esto ayudará a tu bebé aprender que ya se acerca la hora de dar las buenas noches. ¡El baño es buen inicio para la rutina de dormir! Recuerda no bañar a tu bebé antes o después de comer ya a) un bebé hambriento suele colaborar menos y b) el movimiento puede causarle reflujo. Por último, el baño debe ser un momento de relajación y cariño, por lo que no olvides brindarle mucho amor a tu hijo. Las primeras veces, es muy común que los bebés lloren o muestren resistencia al agua porque esta es una experiencia completamente nueva para ellos. Por eso trata de brindarle toda la confianza, apoyo y cariño para hacer el proceso lo más ameno posible.

¡Diversión a la hora del baño!

Para los bebés, en un comienzo el baño puede ser algo incómodo. Primero les quitamos la ropa, pasan frío y luego los mojamos sin su previa autorización. El cambio tan drástico puede asustarlos. Sin embargo, no siempre tiene que ser así. Si nos esforzamos por hacer el proceso lo más cómodo, relajante y divertido posible, pronto nuestros pequeños se adaptarán y disfrutarán de esta rutina.

Para ayudar a nuestros pequeños adaptarse a la hora del baño, hay que estar tranquilas y seguras. Sabemos que, de cierta forma, bañar a tu bebé es algo nuevo para ti también y que esto puede causarte un poco de ansiedad, pero recuerda que los niños perciben nuestras emociones. Si respiramos profundamente y buscamos conectar con nuestros pequeños, veremos que el baño es una perfecta oportunidad para fomentar lazos afectivos. Además, ¡estudios han demostrado bañar a nuestros bebés también puede ser algo relajante para nosotras! Durante los primeros meses, los bebés son demasiado pequeños para jugar; no obstante, nunca se cansan de recibir cariño. Con esto en mente, puedes realizar lo siguiente para hacer de la hora del baño una experiencia agradable y divertida:

  • Cántale cuando lo estés bañando. ¡Esto le encantará e impulsarás el desarrollo de sus habilidades musicales y de lenguaje!
  • Háblale y explícale el proceso. Le puedes contar un cuento o simplemente decirle lo que estás haciendo. Utiliza un tono de voz suave y dulce para hablar con tu bebé. ¡A los pequeños les gusta mucho y se benefician de esto!
  • Continúa estimulando su lenguaje al nombrar cada parte del cuerpo que estás lavando. Utiliza voces divertidas y no olvides mostrarle mucho cariño.
  • Finalmente, intenta bañarlo todos los días a la misma hora; esto ayudará a que tu bebé se aprenda la rutina y comience a anticipar la acción.

Enseñando a mi hijo a vestirse por sí mismo

Conforme tu pequeño crezca, adquirirá habilidades que le permitirán ser cada vez más independiente. En esta etapa, cada aprendizaje será clave ya que lo ayudará a adaptarse al mundo. A partir del primer año, nuestros pequeños comienzan a aprender habilidades que les permiten valerse un poco más por sí mismos. Dentro de estas habilidades, se encuentra el comenzar a vestirse solo. Esta habilidad surge alrededor de los 24 meses de edad. Cada niño se desarrolla a su propio ritmo por lo que unos niños podrán comenzar a vestirse antes que otros. No te preocupes, la mayoría adquieren ésta y más habilidades de cuidado personal para cuando cumple cuatro años.

Ya que tu pequeño ha cumplido los dos años, es buen momento para comenzar a enseñarle a vestirse por sí mismo. Esta es una tarea retadora y le tomará tiempo poder vestirse solo. Sin embargo, poco a poco dominará la acción de ponerse prendas fáciles y seguirá mejorando con la práctica. Este es un momento emocionante para tu pequeño dado que le brinda autonomía y, además, podrá comenzar a vestirse como lo hacen mamá y papá. No importa si solo se pone una prenda pequeña, recuerda siempre celebrar este hecho; para tu pequeño es un gran logro. De igual forma, no te sorprendas si se pone los zapatos en los pies equivocados; es parte de su aprendizaje. Sabiendo esto, es recomendable comenzar a enseñarle cómo vestirse lo más pronto posible cuidando siempre de que tu pequeño muestre interés e iniciativa.

Las mejores prendas para aprender a vestirse solo son:

  • Pantalones con cintura elástica
  • Zapatos con velcro
  • Cierres de velcro en vez de botones o cordones
  • Camisas con cuello amplio y con dibujos al frente para que le sea fácil identificar cómo debe colocárselas

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Primera visita al dentista y el cuidado en casa

A pesar de no ser permanentes y de que se caerán con el tiempo, es muy importante cuidar de los dientes de nuestros pequeños desde el momento en que aparece su primer diente. Los dientes de los bebés son muy importantes pues permiten que su boca se forme adecuadamente, mastiquen bien y además, tengan buena pronunciación.

Comúnmente, los primeros dientes en salir son los dos dientes incisivos inferiores. El primer diente puede aparecer entre los 6 y 10 meses de edad y, tan pronto salga, requiere de atención y cuidado especial. Te preguntarás si es necesario llevar a tu bebé al dentista desde la aparición del primer diente. En realidad, los expertos tienen opiniones muy diferentes al respecto. Sin embargo, concuerdan en que tu bebé debe tener su primera visita antes del primer año de vida. Con esto en mente, puedes decidir tomar precauciones en casa antes de llevar a tu bebé a su primera visita al dentista.

¿Cómo cuido los dientes de mi pequeño en casa?

  • Cuando aparezca el primer diente, compra un cepillo de dientes pequeño para bebé, asegurándote que las cerdas sean extra suaves.
  • Coloca una pizca de pasta de dientes con fluoruro en el cepillo, no más grande que el tamaño de un grano de arroz.
  • Pasa el cepillo de dientes a través de la boca de tu pequeño suavemente, asegurándote de cepillar muy bien los dientes que ya tenga.
  • No te preocupes por enjuagar su boca; usarás tan poca pasta que no habrá problema alguno. Solo recuerda utilizar una cantidad muy pequeña de pasta de dientes.
  • Cepilla los dientes dos veces al día; una en la mañana después del desayuno y la otra en la noche después de la cena o toma nocturna.
  • Finalmente, procura no dejar que tu bebé duerma con un biberón de leche o jugo en su cuna ya que esto puede provocarle muchas caries.

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Aprendiendo más acerca del cuidado de sus dientes

Cuando tu hijo esté por cumplir dos años de edad, probablemente ya tenga una dentadura completa que le permite morder y articular palabras. Quizás aún no tenga todos los dientes, pero estos saldrán dentro de poco. Durante esta etapa comenzarán a salirle los caninos o, como los conocemos coloquialmente, los colmillos; su sonrisa se mostrará radiante.

La dentadura de los bebés está compuesta por dientes de leche o dientes de bebé. Esto significa que son temporales y que conforme vaya creciendo, los irá perdiendo para dar espacio a los dientes permanentes. El hecho de que los dientes sean temporales, no significa que podamos descuidarlos. Por el contrario, al igual que con los dientes permanentes, los dientes de bebé pueden tener caries e infecciones dentales si no se cuidan. Asimismo, enseñar a nuestros pequeños a crear hábitos de higiene desde temprana edad ayudará a fomentar la limpieza en el futuro.

Sabemos que has estado cuidando la boca y dientes de tu pequeño, pero es momento para dar el siguiente paso. Es tiempo de enseñarle a escupir después de cepillarse los dientes. Enséñale que después de lavar su boca debe escupir para deshacerse del exceso de pasta de dientes. Demuéstrale cómo hacerlo y pídele que te imite. Indícale que solo se escupe sobre el lavabo y después de cepillarse los dientes. Evita darle agua para que enjuague su boca, ya que a esta edad es más probable que se la trague en lugar de escupirla.

Practiquen este nuevo hábito todos los días. Tal vez tu pequeño quiera manipular el cepillo de dientes por sí mismo. ¡Muy bien! Puedes empezar por enseñarle la mecánica. Tomen ambos el cepillo y cepillen los dientes de arriba hacia abajo por toda la boca. No dominará el uso del cepillado a la primera, tomará tiempo aprender los movimientos Por esta razón, es muy importante que siempre lo acompañes. Recuerda hacer este hábito atractivo y divertido, y deja que tu pequeño te vea cepillarte los dientes ya que los niños aprenden a través de la imitación.

Mi bebé ya está muy grande para su bañera

Tu bebé ha crecido mucho y  tal vez ya esté muy grande para el lavabo o su pequeña bañera. Además, ¡está salpicando por todos lados! Si te preguntas qué debes hacer, a continuación te presentamos diversas opciones.

Si tienes bañera:

Puedes optar por conseguir una bañera portátil más grande para tu bebé y colocarla en la bañera. Primero, coloca un tapete antideslizante en el piso de la bañera grande y luego coloca la bañera de tu pequeño. En ella, tu bebé podrá jugar y tú sentirte segura. No necesariamente tienes que utilizar una bañera portátil, tal vez ya sea hora de pasarlo a la bañera para grandes. Si tu bebé ya se sienta solo sin ningún apoyo, estará listo para dar este gran paso. Lo único que necesitas es un tapete antideslizante en el fondo de la tina y sus juguetes de baño. Tendrá mucho espacio para chapotear y jugar, ¡tanto que probablemente no querrá salir de la bañera! A pesar de tener mayor control sobre su cuerpo, sigue siendo muy pequeño y necesita que lo vigiles en todo momento. Es importante no llenar la bañera y usar muy poca agua para disminuir el riesgo de que tu bebé se ahogue. Revisa la temperatura del agua con tu codo antes de colocar a tu bebé dentro de la misma. No contestes el teléfono o hagas otros pendientes durante este proceso. Si tienes alguna urgencia, retira primero a tu bebé del agua, envuélvelo en su toalla y llévalo a un lugar seguro antes de atender lo que se presente. ¡No olvides hacer de la hora del baño un tiempo divertido y relajante para tu bebé!

Si tienes regadera:

Si no hay bañeras en tu casa, no te preocupes. Puedes elegir pasarlo a una bañera portátil más grande y colocarlo en la regadera. Probablemente tu bebé ya se siente sin apoyo, por lo que podrá jugar a gusto en su bañera infantil y toda el agua caerá dentro de la regadera. Los pasos para bañarlo en la regadera son muy sencillos. Primero, hay que preparar un tapete antideslizante para que al colocar su bañera ésta no se mueva. Ya que su colocación esté segura, llena la bañera con agua tibia y revisa la temperatura con tu codo o parte interior de tu muñeca. Si la temperatura está agradable, es hora de meter a tu pequeño. Procura vestirte con ropa cómoda ya que tendrás que agacharte y sentarte en el piso. Prepárate para mojarte un poco ya que tu bebé puede lanzar agua por todos lados, ¡es parte del proceso! Es muy importante no perder de vista a tu pequeño; los accidentes pueden suceder en segundos. Así que si por alguna razón tienes que irte, retira primero a tu pequeño de la bañera, tápalo con su toalla, colócalo en un lugar seguro y luego atiende tus pendientes. La hora del baño es una excelente forma de iniciar la rutina de ir a la cama, así que no olvides hacerla agradable y mostrarle mucho afecto a tu bebé.

¡Ayuda! Mi bebé quiere pararse cuando lo baño

La hora del baño puede ser un momento muy divertido, pero también muy cansado, en especial si nuestros pequeños desean ejercer su independencia y se rehusan a escuchar nuestras instrucciones. Durante esta etapa, los bebés adquieren nuevas habilidades y una de ellas es ponerse de pie manteniendo el equilibrio. ¡Este es un hito clave en su desarrollo y como madre seguramente estarás orgullosa! Sin embargo, las nuevas habilidades de tu pequeño incluyen mayor energía e inquietud por explorar y utilizar su cuerpo, ¡tanto que quedarse quieto durante la hora del baño parecerá imposible!

Como padres y adultos conocemos los riesgos que pueden presentarse durante la hora del baño. No queremos que nuestros pequeños se resbalen y se golpeen. Por lo tanto, ver a nuestros bebés pararse a la hora del baño puede preocuparnos. Posiblemente, les indicaremos que se sienten y no nos obedecerán; entonces, ¿qué se debe hacer? A continuación, te presentamos diversas técnicas que te pueden ayudar.

  • Si tu bebé ama la hora del baño y no quieres que se pare, puedes indicarle que al momento de que lo haga lo sacarás del agua. En un tono gentil, dile “Te has parado, con lo cual me estás demostrando que es hora de salir”. Si no te hace caso, hay que sacarlo. Con el tiempo asociará que si quiere seguir jugando en la bañera no debe pararse.
  • También puedes poner junto a él juguetes que únicamente pueda utilizar al estar sentado. Si se para, le quitarás los juguetes.
  • Otra opción recomendada por expertos es dejarlo que se pare. En algunos casos, puede ser más fácil y seguro bañarlo parado que tener una batalla con tu pequeño cada vez que toma su baño. Si decides dejar que se pare, es necesario adecuar el espacio del baño para que sea lo más seguro posible. Coloca un tapete antideslizante en todo en el suelo de la bañera o regadera. Elimina cualquier objeto con el que pueda lastimarse si se cae y asegúrate de estar siempre al pendiente de tu pequeño. Ya sea que esté sentado o parado, nunca hay que quitarle los ojos de encima.

¡Esperemos que estas técnicas te ayuden! Recuerda utilizar tu creatividad y adecuar las técnicas a tu estilo. No hay una sola respuesta correcta; la clave es ser consistente, firme y siempre estar presente. Tu pequeño está muy emocionado con sus nuevas habilidades, así que sé comprensiva con él. No se levanta para desafiarte; lo hace porque es algo nuevo y emocionante para él. Entenderlo te ayudará a establecer las mejores reglas para su seguridad.