Los hábitos son esas acciones y comportamientos que se realizan repetidamente y que, con el tiempo, se vuelven un poco más automatizadas. Es decir, cuando las adoptamos, son acciones que se vuelven parte natural de nuestra vida. Comer frutas y verduras, tomar agua, dormirse temprano, lavarse los dientes, ser activo, bañarse, entre otras acciones diarias, son llamadas hábitos saludables. Al inicio, cuando tu hija es todavía pequeña, tú serás quién tomes las decisiones: elegirás su comida, la hora de bañarse y le recordarás que hay que lavarse los dientes. Esto es parte del aprendizaje que los padres les dan a sus hijos para que, en un futuro, ellos continúen realizando estas acciones por sí mismos. Es muy probable que un niño con hábitos saludables se convierta en un adulto que siga practicándolos. Probablemente te preguntes ¿cuándo puedo comenzar a enseñarle a mi hija hábitos saludables? La respuesta general a esta pregunta es ¡desde que es bebé! Aquí te hablaremos más al respecto.

Durante los primeros dos años de vida, los hábitos saludables que puedes practicar son: comer de forma saludable, dormir bien, ser activos y evitar el uso de pantallas.

Alimentación saludable

Lo importante de tener una dieta saludable consiste principalmente en desarrollar una buena relación con la comida. Alrededor de los 6 meses, los bebés comienzan a consumir alimentos sólidos además de leche. Como padre, te recomendamos darle a probar una variedad de alimentos que tengan diferentes sabores, texturas y colores. Al inicio puede ser difícil que tu bebé acepte algo nuevo y, en ocasiones, será necesario ofrecerle el alimento más de 10 veces antes de que se acostumbre a él. Esto ayudará a que, al crecer, no sea tan quisquillosa con la comida. Además, al crecer, enséñale a distinguir los alimentos saludables de la comida chatarra, la cual solo debe ingerirse esporádicamente. Asimismo, enseña a tu hija a preferir el agua y la leche y a evitar jugos y bebidas con niveles altos de azúcar. Para contribuir a la relación saludable que tu hija tendrá con la comida, te recomendamos ofrecerle diferentes opciones saludables en las comidas y snacks, no forzarla a terminarse las cosas que aún no le gustan o comer viendo pantallas. ¡La hora de la comida es un momento ideal para convivir y hablar!

Dormir bien

Dormir la cantidad de horas necesarias y descansar bien es clave para tener energía al día siguiente. Un recién nacido tiene horarios de sueño muy erráticos y debe dormir muchas horas, por lo que aún no se recomienda fijar horarios. Más adelante, entre los 4 y los 6 meses, se puede comenzar a establecer una rutina para dormir y desarrollar ese hábito. El dormir lo suficiente debe ser una prioridad, siempre de acuerdo con la edad y necesidades de cada niño. Al principio será difícil, pero la constancia traerá sus resultados. Hábitos saludables de sueño incluyen tener suficientes horas de sueño durante la noche, tomar siestas de acuerdo con la edad, y establecer rutinas para acostarse y para despertar. Todo esto trae beneficios como una mayor capacidad para lidiar con nuevas experiencias, relacionarse con otros y desarrollar habilidades de memoria y atención. Además, junto con la rutina de noche, puedes agregar otros hábitos positivos en la vida de tu hija. Por ejemplo, cuando sea mayor, puedes crear una rutina previa al dormir que incluya, bañarse, lavarse los dientes y leer un cuento.

Ser activos

Si tu pequeña es activa desde bebé, es más probable que crezca para ser una niña activa y así continúe en el futuro. ¡Fomenta el juego! Durante el primer año de vida, puedes colgar juguetes cerca de ella para que los toque o patee, y cuando ya pueda sostenerlos, dale juguetes para que los manipule. Después del año, es posible que quieran jugar en el exterior, bailar, divertirse jugando a las escondidas y otros juegos. Lo importante es que tu pequeña se mantenga activa. Permítele correr, bailar y escalar siempre y cuando se encuentre en un ambiente seguro. Reduzcan el sedentarismo y pasen tiempo de calidad juntas.

Uso de pantallas

Antes de cumplir dos años, la recomendación es limitar el uso de pantallas. En caso de utilizarlas, estas deben usarse para tener videollamadas, y si le pones un video, este debe ser educativo y debe verlo bajo tu supervisión. Esta misma regla aplica para cuando tu hija ya sea mayor. Asegúrate de que lo que vea sean programas de calidad y el uso de pantallas no exceda una hora al día.

Sabemos que implementar todos estos hábitos saludables en la vida de tu hija probablemente sea un reto, pero verás que los resultados valdrán la pena. Aunque es importante que esos hábitos predominen en su día a día, también ayúdale a entender que en ocasiones se puede optar por algo distinto. Habrá días donde se presente una situación especial y se duerma más tarde de lo usual o coma una rebanada de pastel. Es totalmente normal, siempre y cuando sepa que es ocasional.

Por último, recuerda que los padres son el ejemplo a seguir de sus hijos. La mejor manera de enseñarle a tu pequeña será demostrándoselo con tus acciones.

Referencias

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