¿Alguna vez has convivido con un niño quisquilloso para comer? Este comportamiento supone el rechazo a comer alimentos nuevos, las preferencias alimenticias selectivas y comer los mismos alimentos una y otra vez.

Llevar una dieta variada es muy importante, y esto incluye comer frutas y verduras todos los días. Todos sabemos esto, así que tener a un niño quisquilloso para comer puede ser bastante frustrante. La hora de comer se vuelve un campo de batalla donde surge la lucha de poder entre padre e hijo. Este es un evento desgastante que te llevará a preguntarte «¿qué puedo hacer para que mi pequeño coma?». No te preocupes, a continuación te daremos unos consejos simples que ayudarán a llevar a tu pequeño de quisquilloso a degustador gourmet (¡o por lo menos a probar alimentos nuevos!).

Ahora, antes de empezar, hay que entender porqué surge la alimentación selectiva. Hay diferentes teorías para explicar este tema. Entre ellas se incluyen los siguientes factores: presión al comer, temperamento y personalidad, sensibilidad sensorial, genética, estilos de alimentación de los padres, e incluso factores específicos como la ausencia de lactancia y la falta de variedad o introducción tardía de alimentos con diferentes texturas. Eso no es todo, no nos olvidemos de que alrededor de los dos años los niños pequeños son notorios solicitantes de autonomía. Eso es bueno, ya que están aprendiendo a ser independientes, pero también conduce el rechazo de los alimentos. Esto es totalmente normal, así que no te preocupes. A continuación te comparto algunas de nuestras actividades preferidas que te ayudarán a fomentar la degustación.

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  • La merienda: Según la socióloga y experta en alimentación Dina Rose PhD, la merienda es el mejor momento para que los pequeños aprendan a comer alimentos saludables. Rose propone que rotemos los refrigerios, dando un día frutas, otro verduras, yogur e incluso galletas o barras de granola para añadir variedad y nutrientes a su dieta. Además, le ayudará a los pequeños a comer menos bocadillos no tan saludables. Esto también permitirá que expongas a tu hijo a alimentos saludables con alta frecuencia. Solo recuerda que puede tomar hasta 15 exposiciones de un alimento específico para que a un niño le guste o inclusive lo pruebe.
  • Mi pequeño chef: Maya Adams MD, entusiasta defensora de la nutrición infantil, nos aconseja llevar a nuestros hijos a la sección de frutas y de verduras del supermercado y pedirles que nos ayuden a elegir los alimentos para preparar una deliciosa comida. Es un momento fantástico para mostrarles los diferentes tipos de manzana, las naranjas sin pelar y hablar de cómo el betabel o remolacha «pinta» los platos de morado. Luego, una vez en casa, lleva a tu pequeño a la cocina e involúcralo. Pídele que mezcle ingredientes o los vierta en el sartén o la licuadora. Incluso deja que arme su plato para que se sienta en control.
  • Modelo a seguir: Estudios han demostrado que los niños tienen una menor probabilidad de comer verduras si sus madres no las consumen o los catalogan (a sus hijos) como quisquillosos para comer. Esto nos muestra la importancia de modelar el comportamiento de una alimentación saludable y el no etiquetar a nuestros hijos. En vez de hacer eso, muéstrale a tu hijo tu amor hacia la comida saludable y rodéalo de personas que comen sanamente. Ofrécele un bocado de lo que estás probando y descríbele el sabor. También, coloca un plato de zanahorias suaves y aderezo a un lado tuyo a la hora de jugar y toma unos bocados. Nunca sabes, ¡igual y te sorprende probándolo él también!
  • Opciones y más opciones: Si tu hijo no quiere comer fresas por si solas, ¿por qué no hacer un licuado y colarlo si es necesario? El Dr. Sears menciona un montón de maneras para hacer que la hora de la comida sea divertida y sabrosa. Por ejemplo, puedes ofrecer aderezos (yogur, requesón, crema de nueces) para comerlos con frutas y verduras. Enséñale a tu hijo a utilizar un cuchillo de plástico para untar los aderezos en rodajas de manzana, pan tostado o galletas saladas. Puedes acompañar sus comidas con queso o guacamole, o dejarlo espolvorear canela sobre una manzana horneada. Sé creativa y deja que tu hijo tome las riendas para decorar su comida y platillos a su manera.

Por último, recuerda tener paciencia e introducir alimentos nuevos poco a poco. Los niños pequeños están aprendiendo a interpretar y controlar su mundo con el fin de crecer, y esto puede incluir el rechazo de alimentos. ¡No te des por vencida! Sigue ofreciendo una amplia variedad de opciones saludables, establece horarios para las comidas, no negocies u ofrezcas los postres como premio, e involucra a tu pequeño en el proceso de cocinar. Recuerda hacer la hora de la comida un momento agradable, divertido y libre de estrés. Por otro lado, si ves que tu hijo no está creciendo adecuadamente, tiene náuseas o vomita cuando se introducen alimentos nuevos, habla con tu pediatra. Él o ella te ayudará identificar si existe alguna condición médica subyacente o te dará un plan de alimentación específico para tu pequeño.

Dinos cómo te va con estos consejos y mantente alerta, ¡muy pronto en nuestra aplicación les compartiremos actividades nuevas para fomentar la alimentación saludable!


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