Bañar a un recién nacido puede parecer una tarea difícil al principio. No te preocupes, ¡te compartiremos algunos consejos que te ayudarán a dominarla muy pronto!

En primer lugar, debes saber que no hay necesidad de bañar a tu pequeño todos los días. De hecho, muchos expertos coinciden en que bañar a tu bebé varias veces a la semana (3 o más veces) puede resecar su piel. Si observas que la piel de tu bebé está muy reseca, puedes aplicar una loción hidratante sin perfume hipoalergénica inmediatamente después del baño.

¿Cuándo debería bañar a mi bebé?

En términos de noche o de día, no existe una recomendación de tiempo específica. Sin embargo, trata de elegir un momento en el que tengas menos probabilidades de ser interrumpida. Algunos padres optan por bañar a su hijo durante el día, cuando su bebé está listo y alerta para disfrutar de la experiencia; mientras que otros prefieren hacerlo en la noche, donde puede ser un tiempo de relajación y parte de la rutina de sueño. ¡Básicamente es tu elección!
¿Cómo debería hacerlo y qué necesito?

El primer baño será un baño de esponja. Antes de desvestir a tu bebé, asegúrate de elegir una habitación cálida con una superficie plana; podría ser un cuarto de baño, encimera de cocina o en el suelo. Cubre las superficies duras con una manta o una toalla suave. Si tu bebé está en una superficie elevada, utiliza una correa de seguridad o mantén una mano sobre él en todo momento para que no se caiga. Antes de llenar un recipiente o fregadero con agua caliente, asegúrate de tener los siguientes materiales esenciales a la mano:

  • Manta o toalla suave – extiéndela a un lado tuyo para que al terminar, tu bebé pueda acostarse en ella.
  • Seguridad – Mantén siempre una mano sobre tu bebé,  y si está en una mesa de cambio, asegúrate de usar el cinturón de seguridad también.
  • Recipiente de plástico o fregadero – Vierte agua caliente en el lavabo o fregadero. Recuerda no usar demasiada agua y que el recipiente sea poco profundo. Comprueba la temperatura del agua para cerciorarte de que no esté demasiado caliente.
  • Otros materiales: Paño, una toalla, toallitas para limpiar, pañales limpios y un cambio de ropa.

Si olvidaste algo, tienes que responder al teléfono o tocaron a la puerta durante el baño, deberás llevar a tu bebé contigo, por ello, mantén una toalla seca al alcance. Recuerda nunca dejar a tu pequeño solo en el baño.

La Academia Americana de Pediatría recomienda baños de esponja suaves durante las primeras semanas (aproximadamente 3 semanas) hasta que el muñón del cordón umbilical se caiga.

Recuerda primero limpiar su cara y luego lavar su cuerpo (mueve tu mano con cuidado alrededor del cordón umbilical si aún hay un muñón). Para limpiar la cara de tu bebé, sumerge la esquina de un paño o bola de algodón en agua cálida y limpia suavemente sus ojos cerrados yendo de la parte interna hacia la externa.

Darle un baño a tu pequeño es mucho más que una limpieza. Es una linda manera de reforzar los lazos afectivos entre ustedes, ¡así como una oportunidad de aprendizaje! Ayúdale a tu bebé a explorar sus sentidos al verter agua sobre su vientre (probablemente reirá de placer) o vierte agua cerca de él. ¡Ve si esto llama su atención o lo sorprende, observando su mirada!

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