La mayoría de los bebés comienzan a chuparse el dedo en algún momento, ya que es una gran forma de calmarse, y ayuda a los bebés a sentirse más tranquilos y a quedarse dormidos.

Ya que la mayoría de los bebés hacen esto, no es algo de qué preocuparse. Algunos bebés incluso chupan otros dedos en vez de el pulgar.  Pero si los bebés se chupan el dedo por demasiado tiempo, esto puede causar problemas con el desarrollo del habla, y cambios en la forma de la boca y la mandíbula, pero estos problemas no serán permanentes si el hábito cambia antes de los 5 años.

Normalmente, los bebés superan este hábito alrededor de los 3 años, pero si siguen haciéndolo después de esta edad, será un poco difícil hacer que paren. Entonces, cuándo es momento de que tu bebé deje de chuparse el dedo, ¿Qué debes hacer? En este artículo te daremos algunas ideas que puedes usar para ayudar a tu bebé de una forma positiva y efectiva. 

1. ¡Habla con él! Explícale a tu pequeño por qué no es bueno para el chuparse el dedo, y ayúdale a entender que quieres ayudar. Además de ser una gran oportunidad para fomentar la comunicación honesta con tu pequeño, esto lo hará sentirse motivado, y le dará una meta hacia la cual trabajar con tu ayuda. En la conversación puedes mencionar que:

  • Sus dientes pueden moverse hacia adelante y necesitará ortodoncia cuando sea mayor.
  • Hay gérmenes por todas partes, especialmente en sus manos, y puede enfermarse su se chupa el dedo todo el tiempo.
  • Hablar se vuelve más difícil si se está chupando el dedo, ya que la boca tiene que esforzarse más para formar palabras. 

2. Encuentra los momentos en los que tu pequeño se chupa el dedo. Normalmente sucede en momentos en los que está relajado, como a la hora de dormir o mientras ve una película. Identifica estos momentos y ten ideas listas para sugerir otras actividades que puede hacer. 

3. Ayúdalo a practicar la auto-consciencia. Chuparse el dedo puede volverse una parte tan natural de los hábitos de un niño que tal vez ni siquiera noten cuando lo están haciendo. Recuerda siempre hablar en un tono positivo y no amenazador, para que tu pequeño no se sienta atacado. La mejor manera de hacer esto es haciendo preguntas, como “¿Sabes donde está tu pulgar?” o “¿Qué estás haciendo en este momento?”, para ayudarle a entender cómo se siente estar consciente de chuparse el dedo. Una vez que se de cuenta, ayúdale a encontrar otra cosa que hacer en vez de chuparse el dedo. 

4. Ayúdale a encontrar un reemplazo. Esta es la parte más importante, trabajar con tu pequeño para encontrar formas de calmarse sin acudir a chuparse el dedo. Algunas ideas comunes son las pelotas antiestrés, una cobija favorita, un libro para colorear, escuchar música, usar algún juguete que ocupe sus manos, o cualquier otra cosa que se te ocurra. Tú conoces a tu pequeño mejor que nadie, así que sigue tu instinto y habla con él sobre lo que le gustaría hacer. La joyería de plástico, o “chewlery”, es un buen ejemplo de otra opción. Estos accesorios normalmente están hechos de goma o plástico suave que se puede masticar, y ofrecen una alternativa inmediata a chuparse el dedo que puede ser más fácil de cambiar después. Puedes optar por esta alternativa como un cambio de comportamiento para tu pequeño.

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5. Usa una distracción. Cuando veas que tu pequeño está por chuparse el dedo, motívalo a intentar otra actividad. Es buena idea tener siempre cerca algún juguete o pelota antiestrés, para que puedas ofrecer esa opción cuando esté a punto de chuparse el dedo. También puede ser una buena oportunidad para recordarle a tu pequeño que ponerse los dedos en la boca no es buena idea, y sugerir que busque otras opciones para calmarse. 

6. ¡Felicítalo por no hacerlo! El refuerzo positivo de comportamientos deseados es la mejor forma de aumentar este tipo de comportamientos, y reducir comportamientos no deseados, (como chuparse los dedos). Asegúrate de elogiar a tu pequeño constantemente cuando veas que no tiene el dedo en la boca, especialmente en momentos cuando comúnmente lo hacía. Asegúrate de que los elogios sean específicos sobre los que está haciendo y porqué lo estás felicitando, por ejemplo: “¡Estoy muy orgullosa de que estés viendo la televisión sin chuparte el dedo!».

7. Ofrece recompensas. Además del refuerzo positivo, puedes inventar un sistema de recompensas. Establece reglas que funcionen para ti y tu pequeño, y asegúrate de establecer metas realistas. Cuando determines cuantos puntos (o estrellas, estampas, o marcas) recibirá tu pequeño, y qué tan a menudo, establece una meta que pueda alcanzar fácilmente, para que se sienta más motivado. Por ejemplo, si tu pequeño está acostumbrado a chuparse el dedo constantemente durante el día, tal vez le sea difícil detenerse por completo. En este caso puedes establecer que recibirá un punto por cada actividad que haga sin chuparse el dedo (jugar con sus amigos, vestirse, ir camino a la escuela), y cada vez que obtenga 5 puntos pueden ir al parque, ver una película divertida, o cualquier otra actividad que lo motive. 

8. ¡Ten paciencia! Lo más importante de este proceso con tu pequeño es la paciencia. Mientras este hábito puede ser frustrante para los padres, es importante tener paciencia con tu pequeño. Es muy posible que deje de chuparse el dedo a su propio tiempo y cuando esté listo. 

Chuparse el dedo es una parte típica del desarrollo, y la mayoría de los bebés lo harán en algún momento. Ya que es una herramienta para calmarse, es importante que ayudes a tu bebé de una forma positiva, para que pueda reemplazar este hábito con comportamientos más adecuados a su edad. Recuerda que mantener una buena actitud y usar refuerzos positivos serán tus más grandes aliados para tener éxito en este proceso. 

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Este artículo sugiere algunas ideas para los padres que quieren ayudar a sus bebés a dejar de chuparse el dedo de una forma positiva y efectiva. Si notas que el hábito persiste, consulta a tu pediatra o a un profesional de la salud.