Category Archives: Cognitiva

La música estimula el desarrollo de tu hijo

Instintivamente, muchos padres utilizan la música y los sonidos rítmicos para tranquilizar a sus hijos. Lo hacemos porque la música sirve para expresar emociones positivas, llamar la atención del pequeño e interactuar con él. Según un estudio realizado en 2016 por el Instituto del Cerebro y Creatividad de la Universidad del Sur de California, la música no solo es hermosa y divertida, sino que también activa los circuitos cerebrales de modos que las actividades visuales y físicas no pueden, sobre todo a nivel de adquisición del lenguaje. Esto puede deberse a que vincula estrechamente la mente y el cuerpo.

Escuchar canciones repetitivas beneficia enormemente a bebés y niños pequeños porque, al hacerlo, aprenden nuevas palabras y trabajan su memoria. Disfrutan mucho las canciones que hablan sobre objetos que ya reconocen o con los que suelen interactuar, o con música con ritmos predecibles que pueden replicar con movimientos corporales. Continue reading

Estimular las habilidades musicales de tu hija, ¿cómo y por qué?

Hace una década los periódicos se llenaron de artículos sobre el llamado “efecto Mozart” el cual establecía que simplemente por escuchar música clásica de este compositor los bebés se volvían más inteligentes. Hoy en día sabemos que eso es más complicado de lo que parece, pero ¡eso no significa que la música no siga siendo sumamente valiosa para el desarrollo infantil!

Investigaciones como la de los científicos franceses del Instituto de Neurociencias Cognitivas del Mediterráneo demostraron que existen correlaciones significativas entre las habilidades musicales de los niños de preescolar y su razonamiento no verbal. Según el artículo de Sylvain Moreno publicado en 2009 en la revista Cerebral Cortex (Corteza cerebral), la exposición a la música beneficia a las habilidades de la conciencia fonémica, lectura y producción discursiva de los niños.

En 2001, Sally Blythe del Instituto de Psicología Neurofisiológica publicó un libro titulado The Genius of Natural Childhood (El genio de la infancia natural) en el que establecía que las canciones tradicionales, como las canciones infantiles o de cuna, además de ser reconfortantes y divertidas para tu hija, son necesarias para su desarrollo. Según sus investigaciones, cantar y escuchar música son precursores del futuro bienestar emocional y preparación académica de los niños porque preparan su oído, voz y cerebro para el desarrollo del lenguaje. La Academia Americana de Pediatría establece que entre los 2 y 4 años de edad los pequeños pasan por un momento crítico para la adquisición del lenguaje y, por lo tanto, es el momento perfecto para estimularlos. Continue reading

El impacto de las habilidades musicales en la infancia temprana

Desde los años noventa, la profesora en psicología Susan Hallam, de la Universidad del Colegio de Londres, ha estudiado cómo las habilidades musicales se relacionan con otras habilidades, especialmente durante momentos críticos del desarrollo infantil. Sus estudios abogan por la importancia de las habilidades musicales durante y después de la infancia, y se basa en el proceso de la “transferencia de conocimiento”. Esta se refiere al fenómeno de que si dos o más actividades comparten muchas habilidades subordinadas o conexiones cerebrales, cuando una persona perfecciona una habilidad en particular esta influencia el dominio de otras habilidades y su desarrollo. El ejemplo más citado es el del procesamiento automático de la música y el lenguaje: usamos las mismas conexiones neuronales para leer y comprender las notas musicales y las letras. También podemos transferir nuestras habilidades de forma más reflexiva y consciente, como cuando escuchamos una música emotiva y la usamos para procesar nuestros sentimientos, o cuando un disco te gusta tanto que trabajas tu memoria para memorizar la letra de las canciones.

Los descubrimientos de Hallam sugieren que entrar en contacto con la música desde temprana edad, incluso solo escuchándola, tiene beneficios a largo plazo en la vida de los niños. Desarrollar las habilidades musicales de tu hijo fomentará sus habilidades de percepción, su alfabetización, su desarrollo motor grueso, su coordinación corporal y su razonamiento conceptual. Además de divertirse juntos, cuando compartes la música que te gusta con tu pequeño, cantan juntos o bailan al ritmo de una canción, ¡también estás trabajando múltiples aspectos de su desarrollo!

Puedes leer el artículo completo antes mencionado visitando este enlace:
The power of music: its impact on the intellectual, social and personal development of children and young people

Ideas y juegos para estimular la imaginación de mi hija

Estas son algunas ideas prácticas para crear divertidos escenarios imaginarios que interesen a tu pequeña. Dependiendo de su edad, lo único que necesitas es estar al pendiente de ella y, si te lo pide, ¡aceptar la invitación para jugar juntas! Recuerda no establecer límites muy rígidos y dejar que tu hija tome las riendas con su imaginación.

  • Imaginen que van de safari en el jardín de la casa. Pueden fabricar un par de binoculares con tubos de cartón.
  • Naveguen en un barco imaginario hecho con una caja o cesto de ropa.
  • Creen accesorios de superhéroe con cosas que tengan a la mano y deja que tu hija salve el mundo.
  • Usen plastilina para “cocinar” pizzas o pasteles.
  • Acampen en la sala de la casa.
  • Viste a tu hija como un robot usando cajas y papel de aluminio.
  • Cuiden un jardín imaginario compuesto de flores de plástico.
  • Jueguen a ser la persona que anuncia el clima en la tele.
  • Saca algunas prendas o cosas para que tu hija se disfrace de algún animal, actúe como él y que alguien de la familia adivine qué es.
  • Jueguen al doctor y curen a los juguetes.
  • Imaginen que van de compras al supermercado.
  • Creen una “cueva” usando sábanas y sillas e imaginen que son exploradoras.
  • Jueguen a que son sirenas y viven bajo el agua.
  • Imaginen que son las astronautas que descubrieron un nuevo planeta.

Ideas para ayudarle a tu hijo a practicar las figuras y colores

Notar, recordar e identificar diferentes colores y figuras es una habilidad que subyace a cualquier actividad en la que describamos el mundo que nos rodea o evaluemos el contexto físico en el que nos encontramos. Sí, eso significa que usamos esa habilidad cada vez que distinguimos características como la forma y el color de las cosas. Por lo tanto, ahora que sabes que es algo muy importante, estimula a tu pequeño de preescolar a aprender a identificar estas cualidades de las cosas.

  • Jueguen juegos de descripción. Entre más involucres a tu hijo en actividades donde describan lo que ven y entre más palabras le enseñes, sin saturarlo, será más fácil que tu pequeño comience a pensar en estos términos cuando sea un poco más grande.
  • Salgan en busca de figuras. Un juego de activación muy divertido que se puede jugar en casa es pedirle a tu hijo de 3 o 4 años que identifique y te traiga cosas que tengan la forma de un cuadrado, círculo o triángulo.
  • Jueguen «Veo, veo» cuando vayan en el coche, hagan actividades en casa, lean un libro, etc. Si tu hijo tiene 2 o 3 años, comienza con características simples como «Veo, veo algo rojo». Conforme crezca, puedes pasar a preguntar por formas o colores más complejos como «Veo, veo algo circular/algo dorado/ un cono».
  • Jueguen juegos que requieran ordenar cosas por categorías.
  • Ayuda a tu hijo a ver las similitudes y diferencias entre varios objetos para trabajar sus habilidades de razonamiento y pensamiento abstracto.

En este enlace encontrarás más ideas de actividades: 10 Shape Activities for Toddlers!

Los colores y las figuras construyen las habilidades cognitivas de mi hija

Las guías publicadas por la Academia Americana de Pediatría sugieren que, entre los 2 y 3 años de edad, los niños aprenden a discriminar, de entre muchas otras características, la forma y los colores de un objeto. Esta es una tarea difícil de dominar para un niño pequeño porque, para aprender a reconocer las figuras y los colores de los objetos cotidianos, debe ser capaz de reconocer la similitud entre colores y entre formas.

Los psicólogos cognitivos dicen que para aprender sobre figuras y colores, y usar ese conocimiento a lo largo de la vida se lleva a cabo un proceso de tres pasos: 1) identificar el objeto y sus cualidades, 2) reconocer esas cualidades en experiencias pasadas y 3) categorizar un objeto abstrayendo una de sus características. Como adultos, hacemos eso en un abrir y cerrar de ojos, pero es un proceso muy complejo para un pequeño de preescolar. Por ejemplo, una galleta, el cojín del sofá, un bloque de juguete y un libro se parecen a un cuadrado y, por lo tanto, forman parte de una misma categoría. Sin embargo, no tienen exactamente la misma forma y tienen un montón de características “distractoras” que el niño debe ignorar usando su razonamiento abstracto.

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Desarrollar el reconocimiento visual: figuras y colores

Los humanos dependen muchísimo de la información que reciben a través de la vista. Los neuropsicólogos llaman a este proceso “reconocimiento visual de objetos” y es un mecanismo tan complejo que depende de un conjunto de procesos cognitivos como el lenguaje, la atención, la memoria, el razonamiento conceptual, etc. Por lo tanto, no es cualquier cosa.

Entre los 2 y 3 años de edad, los niños comienzan a aprender los nombres de objetos comunes y durante esta etapa del desarrollo empiezan a generalizar nuevos objetos a través de las características más prominentes que ya comprenden: la forma y el color. Cada vez que tu hijo identifica la luna, una pelota o una manzana como un círculo, está usando su conocimiento sobre los objetos circulares que ya conoce, abstrayendo las características de esa figura y usándolas para reconocer y aprender sobre ese nuevo objeto. Continue reading

Las habilidades tempranas de memoria y atención se relacionan con las habilidades académicas

En 2005, las psicólogas Debora Stipeck y Rachel Valentino de la Universidad de Standford estudiaron la relación entre las habilidades de memoria y atención durante la primera infancia, y si estas se relacionaban, a través del tiempo, con habilidades académicas como la lectura y la comprensión matemática. Estudiaron a 5,873 niños estadounidenses desde la edad de 3 años y evaluaron sus habilidades cognitivas y desempeño escolar en seis ocasiones hasta que los niños cumplieron 14 años. Curiosamente, descubrieron que las habilidades de memoria y atención durante los primeros cuatros años de vida de un niño predecían el desempeño académico que tendría una vez que empezara su educación formal, además de que esa relación se mantenía hasta bien entrada la adolescencia.

La investigación concluyó que la relación entre la memoria y atención de los niños es mucho más fuerte durante los años de preescolar y que esta se va debilitando conforme pasa el tiempo. Eso significa que los esfuerzos por desarrollar la atención y memoria rinden muchos más frutos durante el periodo de educación básica, cuando los niños aprenden a leer, a escribir y a usar el pensamiento abstracto y conceptual. Sin embargo, en la preparatoria y la universidad, cuando las materias comienzan a ser más especializadas, la relación antes mencionada pasa a segundo plano y lo que predice el éxito ahora es el aprendizaje profundo sobre el tema estudiado. Por supuesto, el desempeño académico es un tema muy complejo que no puede reducirse a estos dos factores, pero el estudio muestra que los primeros cuatro años de desarrollo cognitivo son muy útiles cuando los niños comienzan a ir a la escuela.

Algunos de los retos más importantes a los que se enfrentará tu hija cuando entre a la escuela serán concentrarse en la maestra, ignorar las distracciones para poder completar una actividad, e inhibir impulsos o conductas que puedan distraerla de lo que está haciendo. Sabiendo esto, y a pesar de que la escuela es algo aún muy lejano, puedes comenzar a trabajar con tu hija y estimularla con actividades específicas que fomentarán sus habilidades de memoria y atención.

La memoria de trabajo de mi hijo de preescolar

La memoria de trabajo, como lo dice su nombre, es la habilidad cognitiva que nos permite mantener cierta a información en nuestra mente durante el tiempo que nos toma realizar una tarea mental. Gracias a ella somos capaces de acceder fácilmente a información cuando pensamos o hacemos algo a corto plazo. Como ya te imaginarás, la memoria de trabajo es indispensable para todo, hasta para las tareas más simples, porque sin ella perderíamos el hilo de lo que estábamos haciendo a mitad de una actividad. Manejar el coche, contestar un mensaje de texto o cocinar serían acciones imposibles sin la memoria de trabajo de nuestro cerebro.

Los científicos aún no han podido identificar las áreas exactas del cerebro en donde se localiza la memoria de trabajo. Sin embargo, saben que esta utiliza muchas partes de la corteza prefrontal o la parte del cerebro que está justo detrás de la frente. Algunas de las complicaciones a las que se enfrentan los investigadores cuando estudian la memoria de trabajo es su complejidad. Dependiendo de las características de la tarea que se está realizando, el cerebro activa áreas diferentes del cerebro para ayudar a retener información relevante, ya sea visual, auditiva, sensorial, etc. Entre otros, la doctora en neurociencia Anne Berry del Laboratorio Jagust de la Universidad de Berkeley, sugiere en sus publicaciones que la memoria de trabajo está estrechamente relacionada con la capacidad de atención de las personas. Esta relación es tan intuitiva que, por razones prácticas, muchos psicólogos consideran la memoria de trabajo y la atención como un conjunto indivisible. Continue reading

Consejos para mejorar la atención de tu pequeña

Siguiendo los hitos de desarrollo cognitivo propuestos por la Academia Americana de Pediatría, estas son algunas ideas prácticas que te ayudarán a trabajar la habilidad de atención de tu hija:

  • Haz que la actividad sea divertida. Como los niños están intrínsecamente motivados a jugar, trata de incorporar los juguetes favoritos o temas de interés de tu pequeña en los juegos. De ese modo, estimularás su atención cuando le pidas que te cuente una historia en la que haya participado uno de sus personajes preferidos.
  • No esperes periodos de atención más largos de los que marca la etapa de desarrollo de tu hija. Los niños de entre 3 y 4 años de edad tienen periodos de atención de 10-12 minutos.
  • Asegúrate de que tu pequeña tenga suficiente tiempo para deambular y relajarse con actividades no estructuradas.
  • Disminuye las distracciones cuando quieras que tu hija se concentre en algo. Cosas como tener la televisión encendida como ruido de fondo distraen muchísimo a los niños.
  • Halaga los esfuerzos y progresos que haga.
  • Adelántate a las distracciones que puede ocasionar el hambre o el sueño. Si como adultos nos cuesta mucho trabajo concentrarnos cuando tenemos hambre, los niños pequeños son mucho más sensibles a estas señales corporales.
  • No la sobreestimules.
  • Jueguen juntas a construir cosas con bloques.
  • Haz que las experiencias sean nuevas e interesantes. Anima a que tu hija se interese en lo que la rodea jugando cosas como «Veo, veo».
  • Deja que te ayude con cosas simples cuando cocines.
  • Establece recordatorios visuales o musicales para sus rutinas.
  • Dale toda tu atención.