Enseñándole a mi hijo a resolver problemas por sí mismo

Ya sea una tarea escolar, un problema con un juguete, una pelea entre hermanos o una discusión entre amigos; todos los niños se enfrentan a problemas. A veces algo tan simple como no tener plastilina del color que quiere puede ser todo un reto para tu hijo. Como es imposible resolver todo por él, enséñale cómo hacerlo por sí mismo; ¡la buena noticia es que tiene a la mejor maestra!

Cuando le enseñes a resolver un problema, recuerda que debes cumplir cuatro roles: observadora, animadora, facilitadora y modelo. Observa cómo juega y cómo se enfrenta a los desafíos antes de intervenir. Apóyalo y anímalo verbalmente. Facilítale acciones específicas para animarlo a buscar diferentes soluciones. Dale el ejemplo de cómo enfrentas los problemas.

Con el tiempo verás que la confianza e independencia de tu hijo mejoran. Notarás que maneja mejor sus emociones, encuentra soluciones creativas, muestra una flexibilidad cognitiva y amplía su forma de ver las cosas.

Todo esto comienza con un pensamiento y este siempre puede modificarse. Lo que nos hace sentir ansiedad no es tanto la persona o situación problemática, sino lo que pensamos sobre ello. Los niños suelen usar expresiones exageradas cuando se enfrentan a un problema. Si su amigo se niega a jugar con él, seguro te dirá “Nadie quiere jugar conmigo”. Enséñale cómo expresar la situación usando un lenguaje más moderado y realista. “Sé que estás triste, pero hay más personas que quieren jugar, como mamá, papá o la abuela”. Es importante que lo valides, dejes que procese sus emociones y le enseñes mecanismos para lidiar con las dificultades porque, aunque esté siendo dramático, tu hijo sí se puede sentir así. “Entiendo que estás triste. Sé que es difícil, pero está bien. Hiciste tu mejor esfuerzo. Dime qué es lo que no pudiste hacer”.

Ayúdale a describir de forma más precisa el problema. “Por ahora, tu amigo David no quiere jugar a la pelota”. Luego busquen diferentes alternativas para resolver la situación. 1) ¿Por qué no le preguntamos a David qué es lo que quiere hacer primero y luego jugamos a la pelota? 2) Vamos a preguntarle a Marcos si quiere jugar contigo. 3) Vamos con esos niños de allá para ver si quieren jugar a la pelota. 4) ¿Y si jugamos tú y yo?

Encuentren diferentes soluciones, escojan una y pónganla a prueba. Lo importante no es el resultado, sino cómo le enseñas a tu hijo a enfrentar una problemática o reto. Usar lenguaje realista, buscar soluciones concretas y probarlas, hará que tu hijo se sienta más confiado y competente, expandirá y cambiará su forma de pensar. Esto estimulará sus habilidades de juicio, planeación, anticipación y flexibilidad mental cuando se enfrente a un problema.

Es importante que le des a tu hijo muchas oportunidades para practicar la resolución de problemas. Imagina distintos escenarios retadores que podrían surgir en casa. Dependiendo del nivel de desarrollo de tu pequeño, asegúrate de que haya una solución viable disponible. Con la práctica y el tiempo le enseñarás cómo solucionar las cosas por sí mismo.

Para más información sobre el tema, consulta esta página: Cómo ayudar a los niños a resolver problemas (inglés).

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