¿Por qué es necesario que los niños experimenten el fracaso?

Una vez que un bebé llega al mundo, automáticamente se genera en los padres un deseo innato por proteger a su pequeño. La vida cambia por completo: ahora la vida de alguien más depende de ti para crecer y desarrollarse. Sin embargo, este instinto de proteger a tu bebé de cualquier cosa, no significa que debas protegerlo de cualquier posibilidad de fracaso. Se trata de dejarlo cometer errores y fracasar, pero de manera segura.

Claro está que pasar este consejo de la teoría a la práctica a veces es difícil. Conforme pasa el tiempo, muchos padres han comenzado a adoptar una creencia de que “más” es mejor. Por ejemplo, dar más elogios, proporcionar más ayuda a los hijos para que no se sientan estresados, y la lista continúa. Aunque los padres tienen las mejores intenciones, estas acciones pueden llegar a ser contraproducentes. A muchos padres se les dificulta ver que sus hijos fallen, ¿y quién puede culparlos? Todo lo que se quiere como padre es ver que los hijos alcancen el éxito. ¿Cómo entonces no intervenir cuando ves que tu hijo está estresado, triste o ansioso por no ser capaz de completar una tarea? ¿Dónde se supone que los padres deben trazar la línea?

Un padre ideal es aquel que está involucrado y es responsable, pero que respeta la autonomía del niño. Aunque pueden sentirse incómodos, los padres deben permitir que sus hijos cometan errores. De hecho, dejar que los niños aprendan de sus errores y fracasos, ayuda a que sean resilientes, ¡que es una parte esencial en la crianza de un adulto seguro de sí mismo, feliz y exitoso!

Hemos hablado sobre el tema de la resiliencia en artículos anteriores, específicamente sobre las investigaciones de Carol Dweck en lo que respecta a los daños que ciertos tipos de elogios imponen en los niños.

“La resiliencia se construye cuando los niños enfrentan obstáculos ocasionales en el camino, no cuando recorren caminos perfectos a medida que viajan a través de la infancia.” – Judith Locke, psicóloga clínica

Llenar a un niño de elogios puede a veces ser más dañino que beneficioso. Puede parecer contradictorio, pero elogiar la inteligencia, los talentos y las habilidades de los niños ha demostrado disminuir su confianza. En vez de ello, los padres deben enfocarse en elogiar su esfuerzo. Como muestra Carol Dweck en sus investigaciones, cuando los padres elogian la inteligencia de sus hijos, ellos son menos propensos a elegir tareas desafiantes por el miedo de perder su estatus de ” inteligente”.

De hecho, se ha demostrado que los niños más felices y exitosos tienen padres que no hacen por ellos lo que ellos son capaces de hacer sí mismos. Una parte crítica del crecimiento es el desarrollo de la autonomía, la seguridad y el autodominio. Por ejemplo, si tratas a tu pequeño que camina como si no pudiera caminar, debilitarás la confianza que tiene en sí mismo. Si siempre tratas de proteger y rescatar a tus hijos, los estarás privando de desafíos, lo que significa que están perdiendo la oportunidad de desarrollar las herramientas necesarias para que, en un futuro, puedan manejar las demandas inevitables y difíciles de la vida.

La mejor manera de preparar a los hijos para los desafíos de la vida es que les proporciones la oportunidad de desarrollar su capacidad de recuperación dentro de un ambiente seguro, cariñoso y comprensivo. Aquí te presentamos algunas ideas para ayudar a que tu hijo tome riesgos y cometa errores de forma segura:

  • Sé confiable, pero no entrometida  Antes de que tu instinto maternal de protección entre en acción, pregúntate: ¿Puede mi hijo manejar esta situación de forma segura? Solo presta atención a los detalles y mantente al tanto de los peligros. Un niño que quiere hacer algo, como trepar un árbol, se le puede permitir hacerlo (a menos que haya una amenaza inminente, como abejas y que el niño sea alérgico).
  • Involúcralo en el proceso de la toma de decisiones – Antes de tomar una decisión, date el tiempo para presentársela a tu pequeño. No tiene que ser una decisión crítica, podría ser tan algo fácil como escoger la ropa del día. Al permitir que tu hijo escoja su propio atuendo, le ayudarás a aprender lo que hace que se sienta cómodo y lo que no. También puedes pedirle que escoja cuál es el mejor camino para llegar a casa. Explícale la diferencia entre los dos caminos y deja que tu hijo elija. Al final, evalúen juntos el resultado de tomar una ruta contra la otra. En otras palabras, retroaliméntalo sobre la decisión tomada para que aprenda más de ello.
  • Sé paciente. Deja que resuelva sus propios problemas  A menudo los padres se apresuran por ayudar a sus hijos cuando los ven  batallar, ya sea debido a falta de tiempo por parte los padres o porque no soportan ver a sus hijos así. Cualquiera que sea la razón, debes tratar de dejar que resuelva sus propios problemas u ofrecerle hacerlo juntos, ya sea que trate de atarse los cordones de los zapatos o servirse un vaso de leche. Tal vez le tome a tu hijo un par de intentos más el atarse los zapatos o incluso algunos derrames al verter la leche, pero estas acciones le ayudarán a desarrollar confianza en sí mismo. El dominar una tarea le permitirá sentirse capaz de tratar y hacer cosas nuevas por su cuenta.
  • Conviértete en un buen modelo a seguir  Tu hijo te observa detenidamente todos los días, así que es importante que controles tus reacciones. Si tiendes a entrar en pánico cada vez que llegas tarde o no encuentras tu teléfono, ¡no estarás demostrando habilidades de afrontamiento saludables! No olvides que debes asumir la responsabilidad cuando fallas en algo. Muéstrale a tu pequeño que los adultos también cometen errores y se responsabilizan de ellos.

En general, recuerda que, mientras le enseñes cómo recuperarse y hacer frente al fracaso, un poco de decepción en realidad puede beneficiar a tu pequeño. Aprender a lidiar con los contratiempos es como aprender a andar en bicicleta, es posible que uno se caiga algunas veces, pero siempre uno se sube de nuevo. Al aprender a lidiar con el fracaso, tu pequeño desarrollará habilidades importantes que necesitará para tener éxito, tales como el pensamiento creativo, las habilidades de resolución de problemas y la resiliencia emocional.

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