Durante sus primeros años de vida, el cerebro de tu hijo establecerá billones de conexiones nuevas y las experiencias que viva, ya sean positivas o negativas, serán cruciales para este proceso temprano de conexión y de posterior “poda”. ¿Por qué? Porque estas conexiones son la base para la creación de futuros circuitos más fuertes y complejos de algo que los científicos llaman “funciones ejecutivas”. El Centro de Desarrollo Infantil de Harvard enfatiza que estas habilidades son muy importantes para el sano desarrollo del cerebro y de los procesos de toma de decisiones de tu pequeño. Sigue leyendo para aprender más.

¿Cuándo usamos las funciones ejecutivas?

Todos los días estamos expuestos a diferentes experiencias y situaciones que necesitan de una planeación, administración de tareas, el alcance de metas, la resistencia de impulsos, la formación de relaciones, etc. Las funciones ejecutivas o capacidades fundamentales como el autoconocimiento, el autocontrol, la flexibilidad cognitiva y la concentración son necesarias al momento de tomar estas decisiones.

Los detonadores ambientales o los sistemas de apoyo tienen un efecto sobre el equilibrio que existe entre los impulsos y las funciones ejecutivas. Tener relaciones sensibles y vivir en un espacio seguro son ejemplos de sistemas de apoyo que fomentan un estado emocional positivo y un desarrollo cerebral saludable. Este tipo de apoyos también fomentan la previsión y la mentalidad orientada hacia el futuro. Por el contrario, los detonadores como un ambiente caótico o peligroso pueden propiciar la falta de regulación de conductas y de control de impulsos.

¿El estrés excesivo afecta qué tan bien nos desarrollamos y usamos las funciones ejecutivas?

Cuando existe una sobreestimulación externa, nuestro cerebro lo interpreta como un peligro y activa la respuesta de “lucha o huida”. Este nivel de estimulación provoca una reacción en el cuerpo y en el cerebro que nos permite pelear o escapar para sobrevivir a algo que consideramos una amenaza inminente. Esta respuesta es ideal en situaciones de vida o muerte, pero muchas veces se activa por escenarios que no son amenazantes, pero que son resultado de circunstancias externas y ambientes caóticos.

¿Qué pasa cuando el estrés es constante?

Las respuestas automáticas y los impulsos se vuelven más fuertes que las habilidades intencionales. Esto tiene un gran impacto en las funciones ejecutivas porque nos impide o dificulta usarlas cuando, en lugar de ser alguien competente, nos convierte en personas que siempre están a la defensiva.

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Si siempre vamos a reaccionar de forma automática, ¿qué podemos hacer?

La clave para contrarrestar las respuestas automáticas es desarrollar funciones ejecutivas fuertes. Entre más sistemas de apoyo y práctica se tengan, más fuertes serán los circuitos cerebrales.

Al contrario de las respuestas automáticas, nosotros no nacemos con funciones ejecutivas. ¡La buena noticia es que cualquiera puede desarrollarlas! Hoy en día, los adultos usan herramientas como la meditación para estimular sus cerebros y crear circuitos nuevos y más fuertes. Las billones de conexiones en el cerebro de tu hijo son la ventana para desarrollar este set de habilidades. Él solo necesita tu ayuda y apoyo para lograrlo.

  • Juegos simples como Peek-a-boo hacen que tu pequeño conecte su corteza prefrontal con regiones más vastas de su cerebro y estimulan su autoconocimiento, concentración y sentido de la permanencia de los objetos.
  • Buscar objetos ocultos también le ayudará a trabajar sus habilidades de resolución de problemas, memoria y atención inmediata.
  • Enseñarle a tu pequeño cómo seguir instrucciones estimulará múltiples procesos que involucran la reflexión visual, la concentración, las respuestas continuas y la capacidad de centrar su atención en pasos individuales para completar una tarea.
  • Distinguir y nombrar los colores también sentará las bases de habilidades como la memoria y atención, la integración de información, el razonamiento conceptual y el pensamiento abstracto.

Es cierto, desarrollar el cerebro de tu hijo es más un arte que una ciencia. Jugar, respetar las reglas, aprender sobre música, los colores, el trabajo en equipo y los deportes crean circuitos nuevos y más fuertes en su cerebro. Los juegos sencillos y las relaciones de “servir y devolver” proveen a tu hijo de un sentido de seguridad emocional. Esto es lo que le permitirá sentir que vive en un ambiente seguro, en lugar de en uno estresante, y le ayudará a desarrollar sus habilidades intencionales.

Gracias a la práctica, los pequeños logros darán pie a otros más grandes. Ayudar a tu hijo a desarrollar estas habilidades le dará las bases para todo aquello que le espera. Lo impulsará a tener mayor éxito y le enseñará cómo superar los retos, ya sea al jugar a la pelota o, en un futuro, cuando sea un adulto, padre y profesional capaz. Tú estás moldeando el ambiente de tu pequeño y sus futuras relaciones y estás creando un ciclo positivo para las siguientes generaciones.

Si quieres más ideas sobre cómo comenzar, ¡visita la sección del Área cognitiva en nuestro Catálogo de actividades! También puedes revisar la sección de Progreso de tu hijo y leer sobre los hitos del desarrollo que está trabajando. Si seleccionas el botón “Leer más” descubrirás la ciencia detrás de cada uno.

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Fuentes:
– Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard (2019) How Children and Adults Can Build Core Capabilities for Life. Recuperado el 3 de abril, 2019 de: https://developingchild.harvard.edu/resources/video-building-core-capabilities-life/
– Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard (marzo 2016) Building Core Capabilities for Life. [Reporte en línea] Recuperado el 3 de abril, 2019 de: https://46y5eh11fhgw3ve3ytpwxt9r-wpengine.netdna-ssl.com/wp-content/uploads/2016/03/Building-Core-Capabilities-for-Life.pdf