¿Por qué jugar con tu pequeño durante sus primeros años de vida es lo mejor que puedes hacer?

Científicos saben que el secreto para una vida feliz y sana es una infancia llena de amor, cariño, un entorno rico en lenguaje, buena nutrición y juego. Investigaciones demuestran que, si le damos a nuestros hijos estas cuatro experiencias claves durante su primera infancia, su impacto se verá reflejado durante el resto de su vida.

La importancia del juego, en particular, puede parecer muy obvia, pero los niños cada vez juegan menos. Tanto así que en el 2018 la Academia Americana de Pediatría (AAP) les recomendó a los doctores que escribieran “recetas médicas para jugar” en sus consultas.

Los niños están biológicamente programados para querer jugar porque así es como exploran y aprenden sobre el mundo. Cuando un bebé toma una pelota, está construyendo habilidades de motricidad fina. Cuando tú le haces cosquillas a tu bebé con una pluma, le estás ayudando a desarrollar su sentido del tacto. Siempre existe un incentivo de desarrollo relacionado con el juego.

Pero el juego en la primera infancia no siempre tiene que involucrar juguetes, rompecabezas o pelotas. Sobretodo cuando los bebés son muy pequeños, la hora de juego debe basarse en interacciones significativas entre los padres y el niño. Tomemos como ejemplo el juego de Peek-a-boo. Los juegos repetitivos le ofrecen un sentido de predictibilidad y orden a los bebés. Con el Peek-a-boo estamos enseñándoles a nuestros hijos sobre la relación entre la acción y la respuesta. Esta es la base de toda la comunicación: yo hago algo y tú respondes.

La mente de un niño es más maleable cuando está más activa; es decir, durante sus primeros años de vida. Sabemos que la arquitectura de un cerebro sano depende de experiencias tempranas de estimulación. Expertos del Centro de Desarrollo Infantil de Harvard han encontrado que los niños prosperan o tienen dificultades, dependiendo de la relación que tuvieron con sus cuidadores durante la primera infancia. En esencia, es la calidad, no la cantidad de tiempo, la que importa. Cuando jugamos con un propósito, aunque sea por solo 5 minutos, nuestros hijos se beneficiarán más.

Powered by Rock Convert

Algunos datos sobre la hora de juego:

  • No permitir que los niños jueguen se asocia con el incremento de casos de déficit de atención (ADHD).
  • Los niños que juegan activamente por una hora al día pueden pensar de forma más creativa y hacer varias cosas a la vez.
  • Hablar e interactuar con tu hijo es una forma de juego. La frecuencia con la que un bebé de entre 11 y 14 meses participa en conversaciones predice el número de palabras que sabrá a los 2 años. (¿Sabías que se ha comprobado que Kinedu incrementa el número de conversaciones que los adultos tienen con sus hijos si se utiliza de manera constante?)
  • Jugar desarrolla las habilidades necesarias para el siglo XXI. Estas incluyen la colaboración, la resolución de problemas y la creatividad.
  • Jugar ayuda a mejorar las habilidades sociales porque ofrece una oportunidad para que los niños entiendan comportamientos sociales, escuchen a otros y mejoren su capacidad de entender otra perspectiva. (Mardell et al., 2016).

Sobre Kinedu:

Kinedu es la primera aplicación que pone la ciencia de juego en las manos de padres de familia. Ofrecemos planes de aprendizaje y actividades que se pueden hacer en casa para que los niños tengan el mejor comienzo en su vida.

Para más información:


Riley Stevenson es una escritora y profesora de Portland, Oregon. Cuenta con una maestría en Estudios de Medios y Educación. Se ha certificado como instructora de inglés para extranjeros y como cuidadora en la atención de situaciones traumáticas. Riley pasó cinco años trabajando como profesora de lengua y arte en escuelas públicas de Oregon, donde participó como asesora de los programas de estudio. Le interesa el desarrollo temprano de las habilidades lingüísticas, sobre todo en el área de la adquisición de segundas lenguas.