Los padres saben instintivamente cómo criar a sus hijos. Aquí te compartimos las pruebas científicas que lo demuestran.

Convertirse en padres significa que sus vidas dan un giro de 180 grados. Lo mismo pasa con su cerebro. Mientras que muchas madres experimentan una “oleada” de amor inmediatamente después de dar a luz, a los hombres se les ha dicho que este cambio químico es exclusivo de las mujeres. Sin embargo, venimos a decirles que eso no es del todo cierto. Estudios muestran que los hombres, al igual que las mujeres, están programados para criar a sus hijos. El cerebro paternal sí existe.

Incluso antes de que el bebé nazca, las parejas que viven juntas durante el embarazo comienzan a mostrar un aumento sincronizado de oxitocina, también llamada la hormona del amor y del apego. Los cambios fisiológicos ocurren sirven para unir más a la pareja conforme se preparan para el nacimiento de su hijo. Sin embargo, después de la llegada del bebé, los cambios continúan, tanto para los hombres como para las mujeres. Aunque es cierto que las madres experimentan un importante aumento en la oxitocina justo después del parto, los científicos han descubierto que los hombres que interactúan con sus hijos experimentan ese mismo aumento en los niveles de oxitocina. Solo que esto toma un poco más de tiempo; de cuatro a seis meses, para ser más exactos. De hecho, para cuando sus hijos cumplen seis meses, los padres que interactúan con sus bebés desde una edad temprana muestran niveles de oxitocina exactamente iguales a los de las mujeres.

La clave para que este aumento de oxitocina ocurra son las interacciones. Los hombres deben cargar y jugar con sus hijos frecuentemente para poder gozar de estos cambios en el cerebro. El juego, específicamente, es vital. “El cliché de que papá es el padre divertido mientras que mamá hace todo el trabajo es un cliché bien conocido, pero, de hecho, los padres están hechos para jugar”, comenta la Dra. Anna Machin, antropóloga evolutiva de la Universidad de Oxford. “Si hiciéramos que los padres aspiraran un chorro de oxitocina, veríamos un aumento en las conductas de juego entre los padres y un aumento en las conductas de crianza y cuidado en las madres.” Esto no quiere decir que las mujeres deban hacer todas las tareas tediosas, como cambiar los pañales o limpiarles la nariz a sus pequeños. Para muchas mamás, la crianza y el cuidado significan dar abrazos, besos y abrazar a sus hijos. Mientras que los padres están diseñados biológicamente para jugar y mostrar su amor y vínculo con sus hijos.

Las interacciones son buenas para toda la familia. Cuando los papás interactúan con sus hijos desde temprana edad, los efectos duran toda la vida. Estudios demuestran que los bebés que tuvieron papás que interactuaron mucho con ellos tienen mejores calificaciones en la escuela (Gottfried 1988) y muestran mayor inteligencia emocional y resiliencia cuando crecen (Dubowitz 2001; Zimmerman 1995). Además, un padre involucrado le ayuda a la madre a ser más paciente, flexible y sensible a las necesidades del bebé (Belsky, 1981; Cowan & Cowan 1987; Feiring & Lewis, 1978). Estas son algunas sugerencias para comenzar a vincularse e interactuar con sus bebés desde el primer día.

Consejos para papás para pasar tiempo de calidad con sus hijos:

Con recién nacidos y bebés:

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  • Carga a tu bebé como canguro: Desde que nace, carga a tu bebé contra tu pecho. Padre e hijo deben tener el pecho descubierto. ¡Los bebés anhelan el contacto piel con piel y adoran el olor de papá!
  • Cántale a tu bebé: Incluso antes de que nazca, los padres deben hablarle y cantarle a su bebé. Los pequeños pueden escuchar en el vientre cuando cumplen alrededor de 18 semanas, así que trata de hablarle, leerle o cantarle todos los días.
  • Masajea a tu bebé: Darle un masaje a tu bebé libera oxitocina para los dos. Además, ¡ayuda a aliviar los cólicos!

Con niños pequeños:

  • Jueguen juntos: Cualquier tipo de juego, desde usar juguetes o moldear plastilina, ayuda a fortalecer su relación. Haz el tonto, jueguen con su imaginación, hazle cosquillas a tu pequeño, cárgalo como avioncito por la habitación, etc.
  • “Lucha” con tu hijo: Siempre y cuando tengas cuidado y no estén cerca de muebles con esquinas afiladas o superficies duras, se ha demostrado que forcejear y pelear juguetonamente con tu pequeño es una forma efectiva de crear un vínculo con él.
  • Lean juntos: Todo momento que pases con tu hijo es valioso. Una forma sencilla de hacer esto es leerle un cuento antes de dormir.

Referencias:


Riley Stevenson es una escritora y profesora de Portland, Oregon. Cuenta con una maestría en Estudios de Medios y Educación. Se ha certificado como instructora de inglés para extranjeros y como cuidadora en la atención de situaciones traumáticas. Riley pasó cinco años trabajando como profesora de lengua y arte en escuelas públicas de Oregon, donde participó como asesora de los programas de estudio. Le interesa el desarrollo temprano de las habilidades lingüísticas, sobre todo en el área de la adquisición de segundas lenguas.