¿Sabe mal la leche materna congelada?

Tal vez hayas notado que al descongelar tu leche, esta tiene un olor peculiar. Esto no significa que se haya echado a perder, pero sí se ha hecho un poco agria. Esto no sucede siempre y no le pasa a todas las mamás. Sin embargo, en caso de que te suceda a ti, se cree que la enzima lipasa es la culpable del cambio de sabor en la leche.

Se ha reportado que a algunos bebés no les importa el sabor, pero que otros evitan la toma. Si tu pequeño es uno de los que se resisten a la toma de leche descongelada o previamente refrigerada, a continuación te presentamos una guía para prevenir el cambio en el sabor.

¿Cómo preparar mi leche para almacenarla?

  • Después de extraer tu leche, se recomienda calentarla un poco hasta casi llegar al punto de hervor. Para hacerlo, vierte la leche en una olla y caliéntala hasta que veas pequeñas burbujitas en las esquinas de la olla, ¡pero no la dejes hervir!
  • Ya que llegue al punto de hervor, quita la olla del fuego, déjala enfriar y almacena porciones de una o dos tomas en frascos limpios, esterilizados y especiales para congelar. Ojo: escaldar la leche puede eliminar algunas de las propiedades naturales de la misma, pero ayudará a prevenir el cambio en su sabor.
  • Recuerda que si vas a congelarla, almacénala en el fondo de tu congelador y utilízala en un lapso de dos a cuatro semanas.
  • De igual forma, recuerda no descongelar en el microondas; mejor hazlo en un recipiente con agua caliente.

Paso a paso: logrando un destete sano y feliz

En diferentes culturas el destete varía en significado. Sin embargo, en términos generales, este comienza cuando se introduce el primer alimento sólido -y la leche materna ya no es el alimento exclusivo- y termina cuando se elimina la toma de pecho por completo.

La recomendación de la Organización Mundial de la Salud es seguir dando pecho hasta por lo menos 24 meses de edad. Sin embargo, si has decidido que es hora para llevar a cabo el destete, te presentamos algunos consejos que puedes seguir para que sea un proceso feliz y tranquilo.

  1. Elige una etapa tranquila cuando tu bebé esté contento, no esté enfermo y no estén pasando por un cambio significativo (cambio de casa, entrar a la guardería, etc.)
  2. Consulta con tu pediatra acerca del tipo de fórmula que más convenga, o asegúrate de tener una buena cantidad de leche materna almacenada si quieres que tome leche materna, pero en biberón.
  3. Prepara el biberón e introdúcelo a tu pequeño poco a poco. Explícale con mucho cariño que ya ha comenzado el momento en el que se alimentará del biberón.
  4. Si tu bebé muestra resistencia a la toma, puedes pedirle a tu pareja o a algún familiar que te ayude. Tu bebé ha aprendido a asociar la alimentación contigo y puede sentirse incómodo recibiendo leche por una vía distinta.
  5. Ya que haya comenzado a acostumbrarse al biberón, poco a poco empieza a dárselo tú.
  6. Continúa sustituyendo una toma con el biberón y ve disminuyendo la toma de pecho cada día hasta el punto en que solo se alimente del biberón.
  7. También, puedes recorrer el horario de la toma de pecho para así, de manera gradual, acostumbrar a tu bebé al destete.
  8. Si quieres dejar de dar pecho por completo. Intenta no extraer leche a menos que sientas incomodidad. Si eliminas unas cuantas tomas de leche, lo más probable es que no llegues a sentir congestión alguna. Por otra parte, si vas un poco más rápido en este proceso, es recomendable sacar un poco de leche para prevenir infecciones por congestión.
  9. Ya que dejes de dar pecho, la producción de leche disminuirá muy pronto.
  10. Intenta introducir el vaso entrenador (con un poco de agua) simultáneamente al destete. Más adelante, intenta darle leche en un vaso entrenador para irlo acostumbrando al mismo, evitando así un segundo destete: el del biberón.

¡Recuerda que el destete puedes realizarlo al ritmo que quieras! Puede ser un destete gradual o uno veloz. Algunos bebés estarán listos incluso antes que nosotras, las mamás. Pon atención a las señales de tu bebé y confía en tus instintos. Es normal sentir un poco de tristeza o nostalgia, pero no te preocupes; estos sentimientos pasarán cuando veas que tu bebé alcanza nuevos hitos en su desarrollo.

¿Cómo extraer leche materna?

Una de las ventajas que ofrece la leche materna, es que puedes extraerla ¡y como quiera, seguirás produciendo más! Por lo general, el pecho puede llenarse rápidamente, por lo que extraer leche te ayudará a reducir el nivel de congestión. Además, podrás guardarla para alguna ocasión en la que no puedas amamantar.

Te preguntarás cómo extraer la leche. Para ello, hay dos formas de hacerlo: a mano o con un extractor.

Para extraer tu leche manualmente

  1. Lávate las manos y prepara un contenedor limpio y esterilizado para guardar la leche.
  2. Masajea suavemente todas las áreas de tu pecho mientras observas una imagen o video de tu pequeño, ya que esto te ayudará a estimular el reflejo de bajada de leche.
  3. Apoya una mano debajo de tu pecho y la otra por encima. Mueve la mano que tienes encima de arriba hacia abajo hasta llegar a la aureola. Continúa realizando este movimiento de forma uniforme alrededor de todo tu pecho hasta que notes que ya puedes extraer leche.
  4. Con tu mano dominante, posiciona tu pulgar por encima y tus otros dedos (del índice al meñique) por debajo de tu pecho. Presiona todos tus dedos hacia el borde de la aureola teniendo cuidado de no apretar el pezón. Al realizar este movimiento, la leche comenzará a salir.
  5. Repite el movimiento anterior cambiando tus dedos de posición para extraer la leche de todos los conductos.

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¿Cómo preparar un biberón?

Existe una gran variedad de presentaciones de fórmula. La puedes comprar en polvo o líquido concentrado. Sea cual sea la que desees comprar, no olvides que es muy importante preparar el biberón siguiendo las medidas e instrucciones de cada tipo de fórmula. A continuación, te presentamos los pasos para preparar un biberón de la mejor manera:

  1. Comienza lavándote muy bien las manos.
  2. Cerciórate de tener un biberón con accesorios previamente esterilizados.
  3. Agrega la medida adecuada de agua al biberón asegurándote de que esté esterilizada/purificada y a temperatura ambiente (puedes hervirla o comprar agua especial para bebé). Verifica que tengas la cantidad exacta de agua para la cantidad de fórmula que utilizarás.
  4. Si usas fórmula en polvo, mídela con cuidado usando el cucharón que viene en el envase. Llénalo hasta el tope y utiliza un cuchillo para nivelar la fórmula, cuidando que no tenga sobrante o faltante.
  5. Si usas fórmula en concentrado, mídela dentro del mismo biberón, verificando la medida. Posteriormente, agrega la porción adecuada de agua esterilizada.
  6. Mezcla muy bien, asegurándote de que no quede fórmula sin diluir.
  7. Si sobró concentrado, tapa muy bien el envase y almacénalo en tu refrigerador para utilizarlo dentro de las siguientes 48 horas. De la misma forma, tapa muy bien tu contenedor de fórmula en polvo y guárdalo en un lugar seco.

¡Una vez listo el biberón, puedes alimentar a tu bebé! No hay necesidad de calentar o enfriar la fórmula, solo recuerda alimentar a tu bebé dentro de la hora de preparación. No dejes que el biberón pase más de una hora a temperatura ambiente. Si pasó la hora o tu pequeño no se terminó su porción, hay que desechar la leche. Si sabes que tu bebé no se terminará el biberón dentro de una hora de preparación, puedes refrigerarlo y utilizarlo durante las próximas 24 horas.

¿Qué hacer si no estoy produciendo leche y quiero amamantar?

Durante el embarazo tu cuerpo se ha estado preparado para el momento en que debas amamantar. Así, cuando tu bebé nazca ¡estarás lista para ello! Sin embargo, el golpe de leche (cuando tu producción se libera) puede tardar unos días en regularizarse. Los expertos recomiendan amamantar justo después del nacimiento pues esto ayuda a estimular el golpe de leche. Sabemos que lo anterior no siempre es posible y a veces es complicado el comienzo. Si no logras dar pecho, sigue los siguientes consejos para despertar tu reflejo de bajada de leche:

  • Acerca a tu bebé a tu piel. El contacto piel con piel libera oxitocina y prolactina, hormonas que controlan la producción de leche.
  • Aplica una toalla húmeda y tibia al pecho unos minutos antes de amamantar.
  • Asegúrate de que la posición de tu bebé y el enganche sean adecuados.
  • Busca una posición para amamantar que sea cómoda para los dos.
  • Utiliza técnicas de relajación, tales como la respiración profunda, permitiendo que tu estómago se distienda y colapse lentamente.
  • Escucha música tranquila.
  • Únete a un grupo de lactancia local o virtual. En este grupo encontrarás consejos de expertos y otras mamás que han pasado por lo mismo que tú.
  • Intenta darle pecho a tu bebé cada 2 o 3 horas (durante el día) en los primeros meses, tratando de no atenerte a horarios rígidos con mucho tiempo entre comidas, ya que entre más leche des, más producirás.
  • Si puedes, evita utilizar fórmula para dar y producir leche continuamente.
  • Considera sacarte leche con un extractor eléctrico o manual entre comidas, siempre y cuando no estés muy cansada.
  • Descansa y come bien, ya que estar exhausta y seguir una dieta baja en calorías puede inhibir tu producción de leche.
  • Procura mantenerte bien hidratada. Los líquidos te ayudarán en la producción de leche.
  • Evita fumar, ser fumadora pasiva y consumir alcohol o drogas. Dichas sustancias pueden afectar la producción de leche y, además, son dañinas para ti y tu pequeño.
  • Finalmente, es muy importante tener paciencia y no darte por vencida. La leche que produces puede variar de acuerdo a las necesidades de tu bebé y a las veces que se alimenta.

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Consejos para tener éxito al lactar

Aprender a amamantar es un proceso que requiere práctica y paciencia. Los expertos recomiendan comenzar desde el nacimiento intentando estar lo más relajada y cómoda posible. Estar tranquila ayudará a que tu bebé también lo esté. Trata de que las cosas surjan de manera espontánea, ya que esto fomentará la relajación. De la misma forma, siempre y cuando tú y tu bebé estén cómodos, siéntete libre de elegir la manera de amamantar ya sea de pie, sentada o recostada.

Si eliges sentarte, puedes sostener a tu bebé de diferentes maneras, ya sea acurrucado (tu bebé frente a ti con su cabeza apoyada en tu antebrazo), cruzado (tu bebé colocado frente a ti, pero recargado en el brazo opuesto al pecho que le dará leche) o en posición de futbol americano (como si estuvieras cargando una pelota en tu brazo y costado). Sea cual sea la posición que elijas, asegúrate de que todo el cuerpo de tu bebé esté frente al tuyo. Continue reading

¿Por qué es importante vacunar a mi bebé?

Hoy en día, existen grandes mitos acerca de las vacunas. ¡La gran cantidad de información que nos rodea puede causar miedo y confusión! A pesar de lo anterior, los médicos y expertos en salud, tales como los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) y la Academia Americana de Pediatría, aseguran que las vacunas son seguras y sumamente importantes.

Las vacunas protegen a los niños de enfermedades serias que en ciertos casos pueden llegar a ser mortales. Las vacunas son tan eficientes que su aplicación ha provocado un declive importante en la presencia de infecciones. Funcionan a través de la creación de anticuerpos que generan una inmunidad ante diversas enfermedades; esto ayuda a salvar vidas en esta y futuras generaciones. Por esta razón, cuando los padres no vacunan a sus hijos se pueden presentarse brotes de enfermedades que pudieron haber sido controladas fácilmente. De igual forma, los niños que no son vacunados pueden llegar a transmitir enfermedades tanto a otros pequeños que, debido a su edad, aún no están en condición de ser vacunados, como a personas mayores o incluso a quienes cuentan con defensas bajas. Continue reading

Infección de oído: síntomas y tratamiento

Las infecciones de oído, también conocidas como otitis media u otitis media aguda (cuando son infecciosas), son causadas por bacterias, algún virus o una alergia que provoca un bloqueo en la trompa de Eustaquio y afecta al oído medio. Por lo general, aparecen tras una gripa u otra infección de las vías respiratorias. Estas infecciones son comunes en niños y constituyen una de las razones más comunes por las que la gente visita a su médico.

Cuando los bebés tienen infecciones en el oído, la parte media del mismo se inflama e, incluso, puede llenarse de fluidos como pus. Esto puede ser muy molesto para los pequeños. La mayoría de las veces estas infecciones se curan solas. Por lo general, los síntomas disminuyen en los primeros días y en una o dos semanas ya no hay ningún síntoma o molestia. Incluso a veces no hay necesidad de administrar medicamento alguno. No obstante, en ciertas ocasiones, los médicos pueden recomendar antibióticos para tratar la infección.

Por otro lado, si las infecciones en el oído son crónicas y los fluidos persisten, éstas pueden causar problemas de audición. Por lo tanto, es importante notificar a tu doctor si tu pequeño tiene una infección de oído, especialmente si has notado que esto ocurre con cierta frecuencia. Continue reading

Autismo: ¿qué es y cuáles son sus primeros signos?

Hoy en día, es muy común escuchar hablar en los medios sobre el autismo. Sin embargo, mucha gente aún tiene dudas sobre lo que es exactamente, por lo que a continuación te daremos una breve explicación sobre el mismo.

El autismo es un trastorno del desarrollo que se debe a diferencias presentes en el cerebro en un individuo. Hoy en día, no se conoce la causa por la cual se presenta. No obstante, se cree que se debe a diversos factores, incluyendo ciertos componentes genéticos y factores ambientales. Entre los factores que causan el autismo, es importante resaltar que tanto la crianza como la vacunación no son elementos que lo provoquen.

Cada persona con autismo es diferente; lo que afecta a uno, puede no afectar al otro. Sin embargo, existen características comunes que los pueden unificar, tales como la dificultad para comunicarse, relacionarse con otros, hacer amigos, notar lo que los demás sienten, hacer contacto visual, detectar el sarcasmo, entre otros. De la misma forma, es común que quienes lo padecen realicen movimientos repetitivos y les guste mucho la rutina. Los ruidos o cambios sutiles les molestan, pueden interesarse muchísimo por un tema en particular e, incluso, hasta ser expertos en ello. Sin embargo, también pueden mostrar una discapacidad en el aprendizaje.

El autismo es tan diverso que forma parte de un espectro llamado Trastorno del Espectro Autista (TEA). Dentro de este espectro hay diferentes tipos de autismo. Entre ellos se encuentra el Síndrome de Asperger, el cual muestra ciertas similitudes con el autismo, tales como el gusto por las rutinas, la molestia ante los cambios, la dificultad para relacionarse con otros, así como una pasión por un tema en particular. La diferencia radica en que quienes lo presentan no muestran discapacidad en el aprendizaje.

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Anemia y mi bebé: ¿qué es y cómo prevenirla?

El hierro es un mineral muy importante y esencial en nuestras dietas, ya que permite que nuestro cuerpo se oxigene. Forma parte de la hemoglobina, sustancia que se encuentra presente en los glóbulos rojos de la sangre y que está encargada de transportar el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo, haciendo que la piel muestre un color sano. También, este mineral es esencial para el buen crecimiento de bebés y niños.

Es muy importante contar con una dieta rica en hierro ya que nos ayuda a mantener un nivel sano de glóbulos rojos en la sangre. Si el cuerpo no recibe suficiente hierro, puede presentarse el tipo más común de anemia.

Los bebés que nacen a término y con buen peso tienen una reserva natural de hierro que durará los primeros 6 meses de vida. Sin embargo, al terminar este periodo es importante recibir hierro de otras fuentes dado que el cuerpo ya agotó sus reservas. Consumir hierro es muy importante porque si se llega a tener anemia y no se trata pueden haber retrasos en el crecimiento y desarrollo de los bebés. Continue reading