A pesar de haber acondicionado tu casa a prueba de bebés, al momento de estar en el jardín o en el parque, tu bebé estará en contacto con la tierra y, antes de poder detenerlo, ¡ya se habrá llevado tierra a la boca! Aunque intentemos limpiar lo más que se pueda de sus manos y boquita, el daño ya estará hecho; la tierra ha llegado a su estómago. Esto nos lleva a las siguientes preguntas: ¿Comer tierra le hará daño a mi bebé? ¿Qué puedo hacer?

Mi bebé acaba de comer tierra, ¿qué hago?

Probablemente hayas notado que tu bebé se lleva a la boca cualquier objeto que agarra. La exploración oral es una parte completamente normal del desarrollo de un bebé; así es como descubre y aprende sobre diferentes objetos. Además, es probable que ahora tu bebé se mueva mucho y tenga acceso a muchas partes de la casa. Por eso, es muy importante verificar que no haya objetos dañinos al alcance de tu pequeño.

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Comer tierra o arena puede ser inofensivo; de hecho, puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico de tu bebé. Nuestro sistema inmune se fortalece a través de la experiencia. Por lo tanto, no debemos obsesionarnos con que nuestro hogar esté completamente libre de gérmenes. La exposición a estas bacterias previene problemas futuros como alergias o asma.

Precauciones cuando tu bebé está en el suelo

Ahora bien, esto no significa que tu bebé pueda comer tierra cuando quiera, debes tomar algunas precauciones cuando juegue al aire libre. Si tienes mascotas o la gente pasea a sus perros por la zona en la que te encuentras, es importante verificar que no haya heces donde juega tu hijo. De igual manera, el suelo fertilizado puede tener bacterias que pueden causar molestias estomacales. Si están en la playa, asegúrate de que no haya algas ni pequeñas conchas alrededor de tu bebé. Y si va a un arenero público, verifica previamente que no haya escombros, piedras y colillas de cigarro en la arena.

Si tu bebé comió arena o un poco de tierra, no te preocupes demasiado por eso. Su sistema inmunológico probablemente se beneficiará de ello y no será necesario que consultes a tu médico. Si tu pequeño tiene dolor de estómago, lo más probable es que su cuerpo elimine las bacterias por sí solo. Pero si tu bebé está vomitando o tiene diarrea prolongada, es mejor comunicarse con tu pediatra.