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El cuarto trimestre, parte 2: Qué esperar después del embarazo

«El embarazo vuelve a la mujer simultáneamente en un individuo y en una parte crucial de la díada madre-hijo.» -Martha Fineman

Según el pediatra Harvey Karp, los primeros tres meses después del nacimiento se conocen como el «cuarto trimestre» porque son el periodo de adaptación por el que pasan la madre y el bebé después del nacimiento. A continuación, nos enfocaremos en algunas de las transiciones por las que pasan las mujeres durante las primeras semanas después del parto.

Nacer no es tanto un hito de desarrollo, si no una transición gradual en la que el bebé depende de la sintonía que cree con su madre. Teniendo esto en mente, el final del embarazo es un proceso más que un evento inmediato y definitivo. Estas primeras semanas no serán como lo que has visto en los medios de comunicación. Sin embargo, es lo que los psicólogos e investigadores del desarrollo y la primera infancia dicen y, precisamente, lo que se ajusta a tu intuición y experiencias pasadas. Reva Rubin, una de las primeras especialistas en lactancia materna en los años 50, fue la primera en difundir la idea de que la maternidad es una identidad mucho más compleja que el parto. Gracias a ella, ahora se reconoce que el profundo proceso de transformación del embarazo, el parto y la maternidad involucra un periodo de restauración y adaptación.

Las primeras semanas después del parto están llenas de intensos cambios emocionales, sociales y físicos y, según Rubin, algunos aspectos psicológicos y físicos del embarazo continúan después de haber dado a luz. La Asociación de la Salud de la Mujer, las Enfermeras de Obstetricia y Neonatología, la Academia Americana de Pediatría y el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología dan estos ejemplos de cosas que suceden durante el «cuarto trimestre»:

• Durante las próximas seis semanas, el útero se encogerá a su tamaño normal previo al embarazo.
• Tendrás sangrados o descargas vaginales intermitentes o regresará tu ciclo menstrual. Los ginecólogos insisten en que ni esto, ni amamantar, son métodos anticonceptivos.
• Los órganos que se habían movido para dejarle espacio al bebé se reacomodarán.
• Es normal retener líquidos, sufrir hinchazón o retención urinaria mientras el cuerpo se reajusta. Beber muchos líquidos te ayudará con eso.
• Persistirán los cambios hormonales después del parto, así que no te estreses si sigues experimentando una montaña rusa de emociones.

Con esto en mente, reconoce el viaje tan impresionante por el que has pasado y maravíllate de las posibilidades y nuevas aventuras que te esperan ahora que ya tienes a tu hijo en brazos.

“El cuarto trimestre, parte 1: La transición a la vida fuera del útero “

Al igual que tú, tu bebita necesitará tiempo para acostumbrarse a la vida fuera del vientre. Algunos pediatras pioneros tienen un par de consejos que te abrirán los ojos y que le facilitarán a tu pequeña esta transición.

¿Alguna vez te has preguntando por qué la mayoría de las crías de mamíferos nacen de pie y pueden caminar junto a sus madres unas horas después de haber nacido, mientras que un bebé humano nace sin ser capaz de sobrevivir solo fuera del vientre materno? La respuesta a esa paradoja recae en el cerebro altamente desarrollado que caracteriza a nuestra especie. Un bebé más independiente necesitaría de más tiempo para desarrollar su sistema nervioso y eso resultaría en una cabeza más grande, haciendo imposible el parto. Aunque los bebés humanos llegan a término a las 37 semanas, a nivel de desarrollo siguen siendo prematuros y necesitan de un cuidador para poder sobrevivir. Es por eso que, por razones prácticas, la evolución se ha fiado de nuestra naturaleza social para ayudar al bebé a prosperar.

Basado en estas implicaciones, el profesor de pediatría de la UCLA, el Dr. Harvey Karp, propuso el término «cuarto trimestre» para describir ese periodo de rápido crecimiento y adaptación por el que pasan la madre y el bebé después del nacimiento. Esto se debe a que, desde el momento en que nacen, los bebés comienzan a absorber nueva información, a interactuar a base de prueba y error, a practicar nuevas conductas y a conectar con lo que los rodea de un modo rápido y complejo y seguirán haciendo por el resto de sus vidas.

Te asombrará lo rápido que tu hija abre los ojos al mundo, comienza a descubrir su cuerpo o a balbucear, ¡y es ahí donde entra mamá! Tu bebita dependerá de ti y de tu sistema de apoyo para adaptarse al mundo real, después de todo, lo único que ha conocido hasta ahora ha sido la vida dentro del vientre. Ahí vivía en las siguientes condiciones: la temperatura se mantenía siempre a 37° centígrados, tu bebita estaba rodeada por tejidos suaves, estaba en contacto permanente contigo, y tus latidos y movimientos diarios la tranquilizaban. El útero también era muy gentil con sus sentidos: no hay luces brillantes o parpadeantes, no hay olores en ese ambiente acuático, y tu hija nunca ha experimentado el hambre, la soledad o el tener que acostarse sobre su espalda para dormir. Así que, es comprensible que un recién nacido no pueda conciliar el sueño si no está en brazos de su madre.

Un grupo de investigadores de la infancia temprana de la Universidad del Sur de Florida recomiendan a los padres que tomen en cuenta este periodo de adaptación después del nacimiento. Empatizar con tu recién nacida y su abrupto encuentro con el mundo los ayudará a sintonizar mejor con sus necesidades. El Dr. Karp sugiere que vivan los primeros tres meses después del embarazo como si su hija siguiera dentro del vientre de la madre. Fomenten el contacto de piel con piel, abrácenla en posiciones fetales, aliméntenla cuando lo pida, dejen que chupe algo para calmarse, arrúllenla con movimientos o sonidos rítmicos, y pasen todo el tiempo posible llevándola con ustedes a todas partes.

La «mamá perfecta» no existe

Todas hemos escuchado las historias sobre una mujer legendaria que supuestamente cocina deliciosos platillos orgánicos dignos de una foto de Instagram con ingredientes que ella misma cultivó, que es una experta en sincronizar su ciclo circadiano con los horarios de sueño de su bebé, que mantiene sin esfuerzos un equilibrio perfecto entre su vida familiar y laboral, que siempre tiene tiempo de satisfacer a su pareja y que estudia para sacar un doctorado en psicopedagogía. Bueno, es hora de dejar las cosas en claro: esa mamá perfecta no existe. No es más que un constructo social.

El mito de «la madre perfecta» engloba una serie de creencias y expectativas sobre la maternidad ideal y que es alimentado por las presiones sociales, los retratos irreales que sale en los medios de comunicación y nuestras experiencias familiares. El problema llega cuando muchas madres se comparan con este ideal imposible de alcanzar y se sienten culpables cuando se dan cuenta de que son mujeres comunes y corrientes.

Los daños que pueden causar estos mitos están bien documentados. La psicóloga del desarrollo Sarah Schoppe-Sullivan de la Universidad de Ohio reveló que las madres que se guiaron y compararon sus habilidades de crianza con el ideal social estaban menos sintonizadas con las necesidades de sus hijos. Así que, preocuparte por no ser perfecta es contraproducente y termina dificultándote más las cosas.

Ser madre es una búsqueda perpetua por encontrar el equilibrio entre las alegrías y las dificultades, igual que en cualquier otra relación humana. También se trata del desarrollo de un nuevo aspecto de tu identidad y un proceso continuo en el que tú y tu bebé se van conociendo y crecen uno al lado del otro.

¿Cuál es la moraleja? No te preocupes si hay inconsistencias entre tu experiencia y los «debes de», «nuncas» y «siempres» que van de la mano del mito de la madre perfecta. En lugar de deprimirte cuando batalles para superar un reto nuevo, enfócate en tus esfuerzos y aprende de la situación. ¡Sin duda eso será un excelente ejemplo para tu bebé!

Está bien no estar bien

Desde que te enteraste que ibas a tener un bebé, comenzaste a ponerle mucha más atención a algunos aspectos de tu vida y tal vez hasta hayas hecho algunos cambios: comes más saludable, te ejercitas casi todos los días, evitas tomar alcohol, vas a tus revisiones médicas y preparas el cuarto de tu hijo. Pero ¿has estado al pendiente de tu bienestar emocional y psicológico? Aparte de evitar el estrés, revisar tus emociones y tu vida interior es igual de importante que las otras cosas que has realizado a lo largo de tu embarazo.

Si bien es cierto que «una mamá feliz equivale a un bebé feliz», algunas veces eso se malinterpreta como la obligación de estar perpetuamente feliz o como el mantra que prohíbe o condena las emociones o los pensamientos negativos que a veces se llegan a experimentar. Sabemos que estar embarazada y convertirte en mamá son dos transiciones vitales muy trascendentes y que, naturalmente, esto despierta sentimientos muy complejos en las mujeres. Esto puede ir desde las preocupaciones de ser padres, los miedos al cambio de identidad, la ansiedad financiera o las dudas sobre la trayectoria profesional, hasta una nostalgia por otros periodos de vida. Nunca te avergüences de tus sentimientos. Al contrario, reconocer lo que has vivido y manejar mejor tus emociones demuestra mucha valentía y entereza. Esto te ayudará a crecer en nuevas direcciones que beneficiarán el bienestar emocional de tu bebé en un futuro cercano.

Si tienes problemas, acude a tu familia o a personas de confianza, o habla con tu doctor y pídele que te transfiera con un psicólogo. La psicoterapia te dará un espacio seguro y libre de juicios para hablar sobre tus sentimientos sobre la maternidad, un tema que, aunque sea natural, es difícil de discutir en una sociedad en la que aún existen ciertos tabús al respecto.

Náuseas matutinas: salvando el día con una infusión de jengibre

Puede ser que las hayas experimentado o hayas escuchado hablar sobre el malestar estomacal y los mareos que son propios de los primeros meses de embarazo y que, para algunas mujeres, no solo se dan durante las mañanas. Un estudio de la Universidad de Wisconsin descubrió que más del 80% de las mujeres embarazadas experimentan algún grado de náuseas, la mayoría durante el primer trimestre. Esto es normal y es un malestar que se deriva del cambio hormonal tan drástico que sufre el cuerpo mientras desarrolla la placenta. Pero no te preocupes, si buscas un remedio para las náuseas o quieres una alternativa para la taza de café, aquí te damos la respuesta.

El jengibre es el único remedio no farmacológico que recomienda el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología para tratar las náuseas matutinas del embarazo. Tomar una infusión de agua caliente con jengibre (fresco o en polvo) varias veces al día reduce las náuseas y el malestar estomacal. La ciencia nos dice que el jengibre es un estimulante del tracto gastrointestinal y ayuda al movimiento y fomenta el flujo de las saliva, la bilis y las secreciones gástricas. Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés), el jengibre también es fuente de vitaminas B3 y B6, manganeso, magnesio, potasio y cobre.

Si bien algunas personas se preocupan de qué tan seguro es consumir jengibre durante el embarazo, el consenso médico establece que el consumo diario máximo recomendado son 20 gramos de jengibre (4 cucharaditas). Consumirlo en exceso puede provocar estimulación uterina. Ahora que sabes esto, puedes comprobar por ti misma los beneficios de esta raíz con esta receta de infusión de jengibre.

Ingredientes:
De 1 a 1 ½ cucharadita de jengibre rallado (pelado)
O
De ½ a 1⁄3 cucharadita de jengibre en polvo
1 ½ tazas de agua hirviendo
1-2 cucharadas de miel de maple
limón

Instrucciones:
– Coloca el jengibre en una taza medidora de vidrio
– Llena la taza con 1.5 tazas de agua hirviendo y deja infusionar por 10 minutos
– Cuela la infusión en una taza o un termo y endulza con miel de maple

Puedes duplicar o triplicar la receta y guardar la infusión hasta por 24 horas en el refrigerador. De ese modo, tendrás un té helado a la mano al que puedes agregar un poco de limón.

La dura realidad del embarazo

Algo que no se suele mencionar, pero que está presente en todos los embarazos, es que las mujeres sufren de distensión abdominal (abdomen inflado) y de gases. Las hormonas que generas mientras estás embarazada ralentizan tu sistema digestivo y, por lo tanto, la comida se mueve más lentamente a través del tracto digestivo. La alta producción de estrógeno y progesterona relajan el tejido muscular suave para que tu cuerpo y el del bebé tengan más tiempo de absorber nutrientes.

Aunque las hormonas se hayan vuelto una parte cotidiana de tu vida, aquí te dejamos algunos consejos para mejorar tu digestión.

¿Qué puedo hacer?
• Evita los alimentos muy grasosos, fritos o muy condimentados.
• Evita tomar mucha cafeína o bebidas gaseosas.
• No comas porciones demasiado grandes (es preferible que comas poco durante todo el día).
• Evita acostarte o no moverte después de comer.
• Limita el consumo de lácteos (sobre todo si eres intolerante).
• Come despacio.

Existen muchas otras soluciones. En muchos casos cambiar tu dieta te ayudará a evitar estos síntomas. Sin embargo, si los problemas persisten puedes tomar algún medicamento. Habla con tu doctor y diseñen un plan que se ajuste a tus antojos y a tu estilo de vida y así evitar los alimentos que te hacen daño.

Preparación para la lactancia

Es increíble pensar que hace algunos años se les decía a las mujeres embarazadas que endurecieran sus pezones frotándolos con una toalla. Es aún más increíble pensar que había quienes lo hacían. Fuera de bromas, la lactancia definitivamente es un reto que no debe tomarse a la ligera. Si bien las investigaciones han establecido que frotar los pezones con toallas es contraproducente, existen maneras más saludables de preparar tu mente y cuerpo para la lactancia.

Durante el embarazo, tu cuerpo se prepara para cuando llegue tu bebé. Esta es una de las razones por las que tus senos crecen. Las glándulas mamarias se desarrollan y necesitan que mucha más sangre de la acostumbrada circule a esta parte del cuerpo. Ahora que sabes que la madre naturaleza te está alistando para amamantar, aquí te mencionamos unos productos que te facilitarán la tarea:
• Sostén de lactancia: estos brassieres son muy cómodos, se ajustan al tamaño de tus senos y tienen una pestaña que se abre fácilmente para alimentar a tu bebé sin mayores complicaciones.
• Cojines para amamantar: son cojines diseñados para darte soporte y evitar que te canses mientras amamantas. Al principio, alimentar a tu bebé recién nacido no será ningún problema, pero conforme vaya creciendo agradecerás tener dónde recostarte.
• Extractor de leche materna: además de permitirte guardar un poco de leche extra, estas bombas servirán para aliviar y evitar la inflamación de senos (tener mucha leche acumulada puede ser doloroso).

En Kinedu queremos facilitarte las cosas y ayudarte a estar preparada para el gran día. Así que, investiga más sobre la lactancia, lee algunos consejos, habla con tu familia o amigos o inscríbete a una clase para amamantar. Recuerda, conocimiento es poder. ¡Estamos seguros de que aprenderás muy rápido!

¿Cuánto tiempo dura el parto?

Durante el trabajo de parto existen varios factores que pueden acelerar o ralentizar el proceso. Tener a tu bebé en brazos puede tardar desde una hasta 24 horas. Normalmente, el parto es más largo en mamás primerizas porque su cérvix y el canal de parto (vagina) no son tan flexibles como los de alguien que ya ha tenido hijos. Por supuesto que cada persona es diferente y que los factores antes mencionados juegan un papel muy importante.

La Clínica Mayo reconoce tres etapas del trabajo de parto. Primero, el útero abre el cérvix para permitir que el bebé baje. La segunda etapa consiste en pujar, y finalmente se da el alumbramiento y la expulsión de la placenta. Los factores que afectan la duración del parto están presentes durante las tres etapas:

• La posición del bebé. La posición ideal para el bebé (y para el trabajo de parto) es cuando viene de cabeza, con la espalda contra tu vientre y mirando hacia tu espalda. Sin embargo, incluso si el bebé viene bien posicionado, un movimiento en falso en el canal de parto puede hacerlo girar y alentar el proceso del nacimiento.
• El cérvix de la madre. Tanto el borramiento como la dilatación juegan un papel importante a la hora de que tu bebé pasa por el canal de parto. El borramiento significa que el cérvix se estira y se acorta conforme la cabeza de tu bebé presiona contra la pelvis. La dilatación se refiere a la apertura del cérvix y normalmente se mide en centímetros (siendo diez el máximo de dilatación). El cérvix tiene que estar completamente dilatado antes de comenzar a pujar.
• El estado físico y mental de la madre. Cuando te sientes bien y has descansado tienes más fuerzas durante el trabajo de parto. A su vez, los ejercicios de control de estrés y las técnicas de respiración te ayudarán a mantenerte relajada y con una actitud positiva durante todo el proceso. Entre más calmada estés, mejor.

¡Lo que sigue es celebrar! Por fin conocerás a la personita que has cargado dentro de ti los últimos nueves meses. Disfruta de los momentos que pases con él y prepárate para días llenos de actividades divertidas utilizando Kinedu.

Tomando las riendas

Cada día estás un paso más cerca de recibir una gran responsabilidad: tener un hijo. La idea de esto puede llegar a ser un poco abrumadora. La Clínica Mayo ha hecho una lista de las causas más comunes de ansiedad en los padres durante el embarazo y cómo controlarlas y mantener el estrés a raya.

• Encuentren el equilibrio entre trabajo y familia. Muchos padres se preocupan cuando piensan en cómo se administrarán para atender las necesidades de su recién nacido, además del trabajo, las tareas del hogar y el cuidado de sus otros hijos, si ya tienen. Maneja esa preocupación hablando con tu pareja, hablen detenidamente de cómo quieren que sea un día normal, qué esperan que haga el otro y cuáles son sus aspiraciones personales y profesionales. Establezca una red de confianza, pidan consejo a amigos o familiares que hayan pasado por la misma situación y construyan su red de apoyo. Tal vez necesiten pedirle ayuda a un cuidador o a algún miembro de la familia. Entre más pronto tengan resueltos todos esos detalles, más pronto podrán respirar con tranquilidad.

• Nuevas responsabilidades y presión financiera. Un recién nacido siempre implica mayores responsabilidades y consumirá sus ahorros. Sin embargo, todo es posible si lo planean con anticipación. Ajusten su presupuesto antes de que el nuevo bebé llegue a casa y manejen sus gastos de modo que se apeguen a un presupuesto establecido que también les permite ahorrar (restrinjan sus gastos en algunas áreas, pero permítanse algún lujo de vez en cuando). Lo importante es que monitoreen en qué gastan su dinero y ajusten eso cada vez que puedan. Existen muchas herramientas en línea para planear presupuestos, si no, pueden preguntarle a un asesor financiero o algún familiar para que los ayude a crear un presupuesto familiar.

• Falta de sueño o pasar menos tiempo en pareja (sexo incluido). El bebé afectará, lo quieran o no, sus dinámicas de sueño y en algunos casos la dinámica que existía entre ustedes. En caso de que no lo hayan escuchado lo suficiente, la comunicación será la clave. Establezcan en pareja qué tipo de padres les gustaría ser, qué es lo que esperan de la otra persona, qué puede hacer cada quién para apoyarse mutuamente, quién se hará cargo de qué cosas y cómo planean pasar tiempo juntos en medio del nuevo caos (¿alguien dijo una cita romántica?).

Ser padre es todo un reto, ¡pero entre más preparados estén para lo que viene, más seguros se sentirán para cuando llegue su pequeño!

Parto para papás

Mientras tú y tu pareja esperan la llegada de su bebita, es normal que se sientan nerviosos. Planear y prepararse para el parto ayudará a disminuir sus preocupaciones. Como tú eres quien convive más con la bebé, incluye a tu pareja en la preparación para la llegada de su hija. ¡Involúcralo y hazlo parte de ese gran día!

Preparación para papás
• Lee un poco sobre el parto. Te sentirás más empoderado si conoces las señales y lo síntomas que anuncian el alumbramiento, si sabes qué hacer cuando mamá empiece a tener contracciones y qué puedes esperar en la sala de partos. Toda esa información te ayudará a tomar decisiones rápidamente y a ser útil durante todo el proceso.
• Muy probablemente serás el conductor designado, así que revisa cuál es la ruta más rápida al hospital (tomando en cuenta el tráfico a diferentes horas) y pregunta cuáles son las políticas del estacionamiento del hospital.
• Prepara el asiento para bebé. Aunque parezca sencillo, ¡colocarlo puede ser más difícil de lo que crees! Planea ponerlo con antelación y lee las instrucciones sobre las medidas de seguridad que debes seguir con un recién nacido.
• ¡Empaca las maletas! Puedes ayudar a tu pareja a preparar la suya o tener lista la tuya. Si planeas quedarte en el hospital con ella, planea qué necesitas llevarte para poder salir a toda velocidad.

El papel de papá durante el parto:
• Distrae a tu pareja durante las primeras etapas del parto. Sepan que es un proceso muy largo y puede llegar a ser frustrante, así que acompáñala en todo momento.
• Ayúdala a caminar un poco por el hospital (a menos que el doctor les diga que no debe moverse).
• Ayúdale a cronometrar sus contracciones.
• Masajea sus hombros, espalda, pies o cualquier parte que le cause molestias.
• Usen diferentes técnicas de relajación (por ejemplo, concentrarse en su respiración por un minuto, descansar y repetir).

El trabajo de parto puede llegar a ser difícil para los dos. La ansiedad y los nervios pueden llegar a agobiarlos, así que tomen eso en cuenta y apóyense en todo momento. ¡Lo más importante es que disfruten de la experiencia ya que su bebita estará en sus brazos antes de lo que imaginan!