Desde que te enteraste que ibas a tener un bebé, comenzaste a ponerle mucha más atención a algunos aspectos de tu vida y tal vez hasta hayas hecho algunos cambios: comes más saludable, te ejercitas casi todos los días, evitas tomar alcohol, vas a tus revisiones médicas y preparas el cuarto de tu hijo. Pero ¿has estado al pendiente de tu bienestar emocional y psicológico? Aparte de evitar el estrés, revisar tus emociones y tu vida interior es igual de importante que las otras cosas que has realizado a lo largo de tu embarazo.

Si bien es cierto que «una mamá feliz equivale a un bebé feliz», algunas veces eso se malinterpreta como la obligación de estar perpetuamente feliz o como el mantra que prohíbe o condena las emociones o los pensamientos negativos que a veces se llegan a experimentar. Sabemos que estar embarazada y convertirte en mamá son dos transiciones vitales muy trascendentes y que, naturalmente, esto despierta sentimientos muy complejos en las mujeres. Esto puede ir desde las preocupaciones de ser padres, los miedos al cambio de identidad, la ansiedad financiera o las dudas sobre la trayectoria profesional, hasta una nostalgia por otros periodos de vida. Nunca te avergüences de tus sentimientos. Al contrario, reconocer lo que has vivido y manejar mejor tus emociones demuestra mucha valentía y entereza. Esto te ayudará a crecer en nuevas direcciones que beneficiarán el bienestar emocional de tu bebé en un futuro cercano.

Si tienes problemas, acude a tu familia o a personas de confianza, o habla con tu doctor y pídele que te transfiera con un psicólogo. La psicoterapia te dará un espacio seguro y libre de juicios para hablar sobre tus sentimientos sobre la maternidad, un tema que, aunque sea natural, es difícil de discutir en una sociedad en la que aún existen ciertos tabús al respecto.

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