En un parto normal, el bebé nace a través del canal vaginal. Entre sus ventajas se encuentran una recuperación más rápida de la madre y una mejor salud para el niño.

Sabemos que en el momento del parto a veces es necesario tomar varias medidas incluso para salvar la vida de la madre y del bebé. Pero, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que anualmente ocurren 140 millones de nacimientos en todo el mundo, y la gran mayoría no presentan complicaciones para las mujeres y los bebés.

Sin embargo, debido a la falta de información, al miedo al dolor u otras razones personales, muchas madres aún evitan tener un parto normal perdiendo así una serie de beneficios para ellas y sus hijos.

Entonces, ¿vamos a desmitificar el parto normal? ¡Sigue leyendo!

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El parto normal vs. el parto natural

En primer lugar, es necesario diferenciar estos dos tipos de parto. El parto normal, también llamado parto vaginal, es aquel en el que el bebé pasa a través del canal vaginal de la madre. En esta forma de parto, se utilizan algunos medicamentos, como la oxitocina sintética y la anestesia para la mamá.

Desarrollo del bebe en embarazo

El parto natural ocurre de forma similar, con el nacimiento del bebé por el canal vaginal, pero, en este caso, se evita la administración de medicamentos, así como cualquier tipo de anestesia.

Parto más humanizado

Ampliamente utilizado, el concepto de parto humanizado se refiere al respeto de todo el equipo médico y de la red de apoyo a la madre y al bebé al momento del parto, así como antes y después de este, independientemente del tipo de parto que ocurrirá: normal, natural o cesárea. Después de todo, todos merecen ser escuchados, acogidos y respetados.

Los beneficios:

A pesar de algunos temores que puedan existir, vale la pena considerar las ventajas que aporta el parto normal a la madre y al bebé:

  • Recuperación más rápida: Por lo general, la mujer se levanta y se mueve normalmente pocas horas después de dar a luz.
  • Menos dolor: Tan pronto como nace el bebé, todo el dolor desaparece.  Y la incomodidad de una posible episiotomía (incisión que se hace en el perineo —el tejido entre la abertura vaginal y el ano) es mucho menor que el corte de una cesárea, que es una cirugía.
  • El regreso a casa es más rápido: Las mujeres que tienen un parto normal son dadas de alta al día siguiente, mientras que la cesárea demanda 2 o 3 días de hospitalización.
  • La leche puede bajar más rápidamente.
  • Al pasar por el canal vaginal, el bebé entra en contacto con microorganismos importantes para su sistema inmunológico.
  • Se facilita el contacto piel con piel después del nacimiento.
  • La vida de la mujer puede volver a la normalidad más rápidamente, ya que no pasó por una cirugía. Los músculos del útero trabajarán rápidamente para que todo se contraiga y vuelva a su estado natural. Incluso el canal vaginal se encoge y la vida sexual no se ve afectada.

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Realmente son muchos los beneficios del parto normal, pero hay que tener en cuenta que, en ese momento, no todo estará bajo tu control. A menudo y por los más diversos motivos, la cesárea acaba siendo la opción más adecuada para que ni la madre ni el bebé sufran y para que no se ponga en riesgo su vida.

Lo importante es que los dos puedan volver a casa sanos y salvos. Entonces, confía en el equipo médico, infórmate y manten la calma: ¡tu bebé estará pronto en tus brazos!

¿Cuáles son tus expectativas para el parto? ¿Tu primera opción es un parto normal? ¡Comparte con nosotros en la sección de comentarios!