Los síntomas de ansiedad son frecuentes durante el embarazo y más cuando se acerca la etapa final. Se ha dicho que, en cualquier hospitalización el momento de más ansiedad es justamente cuando se espera el procedimiento. Las personas le tienen miedo al dolor, a lo desconocido, a depender de extraños, a las complicaciones que se pueden presentar y a los posibles cambios corporales. Por esta razón, es muy importante aprender a utilizar nuestros recursos emocionales para adaptarnos a las situaciones y tener una red de apoyo que nos acompañe.

El proceso de parto ha cambiado mucho a través de los años. Anteriormente, la norma era tener al bebé en casa, no en un hospital. En ese entonces, la mujer permanecía en un ambiente familiar y la acompañaba otra mujer cuya labor era ayudar agilizar el trabajo de parto, brindar apoyo emocional, informar y hasta relajar por medio de masajes. Esto favorecía la tranquilidad de la mujer y ayudaba a que se sintiera más satisfecha. Hoy en día, con todos los cambios y avances, tenemos un mejor apoyo y servicio médico, pero también hay una mayor deshumanización en el trato a los pacientes. Cuando llega una nueva paciente, ésta se enfrenta a procesos rutinarios con personas desconocidas y aunque las parteras aún existen, es raro verlas asistir en los nacimientos. Por esta razón, es importante recibir la ayuda de un especialista o incluso de la pareja para que te sientas más segura durante todo el proceso.

Cada persona reacciona de manera distinta a una misma situación y la procesa a diferentes tiempos. Si te preparas previamente y tienes las herramientas emocionales necesarias podrás enfrentar esta nueva experiencia con la mano en la cintura. Por otro lado, cuando una madre no recibe el apoyo de sus familiares y amigos esto tiene efectos negativos en su salud física y mental. Entre más grande sea tu red de apoyo, más fuerte será tu «sistema inmunológico emocional».

Un estudio aplicado a 790 mujeres reveló que hay una mayor probabilidad de depresión postparto si el personal del hospital es poco amable con la paciente, si ésta está insatisfecha con el cuidado que recibió durante el embarazo y si sintió que el personal no hizo lo controló bien el dolor del trabajo de parto. Un estudio realizado posteriormente encontró que estas variables no eran las que provocaban la depresión postparto, si no la falta de apoyo durante el parto, el haber experimentado un dolor posparto muy fuerte o un contacto insuficiente con el recién nacido. Así que el trato y cuidado durante el parto es muy importante.

Habla con tu doctor para aclarar dudas sobre el procedimiento y conocer mejor el hospital. Ten en mente un asistente de parto o asiste a cursos prenatales que te brinden las herramientas adecuadas para sobrellevar la situación. ¡El nacimiento de tu bebé solo se vive una vez, así que fortalece tu red de apoyo y confía en ti y en tu equipo!

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