Algo que no se suele mencionar, pero que está presente en todos los embarazos, es que las mujeres sufren de distensión abdominal (abdomen inflado) y de gases. Las hormonas que generas mientras estás embarazada ralentizan tu sistema digestivo y, por lo tanto, la comida se mueve más lentamente a través del tracto digestivo. La alta producción de estrógeno y progesterona relajan el tejido muscular suave para que tu cuerpo y el del bebé tengan más tiempo de absorber nutrientes.

Aunque las hormonas se hayan vuelto una parte cotidiana de tu vida, aquí te dejamos algunos consejos para mejorar tu digestión.

¿Qué puedo hacer?
• Evita los alimentos muy grasosos, fritos o muy condimentados.
• Evita tomar mucha cafeína o bebidas gaseosas.
• No comas porciones demasiado grandes (es preferible que comas poco durante todo el día).
• Evita acostarte o no moverte después de comer.
• Limita el consumo de lácteos (sobre todo si eres intolerante).
• Come despacio.

Existen muchas otras soluciones. En muchos casos cambiar tu dieta te ayudará a evitar estos síntomas. Sin embargo, si los problemas persisten puedes tomar algún medicamento. Habla con tu doctor y diseñen un plan que se ajuste a tus antojos y a tu estilo de vida y así evitar los alimentos que te hacen daño.

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