Durante la exterogestación, el bebé requiere cuidados especiales, ya que se está adaptando al entorno fuera del útero materno. ¡Sigue leyendo para conocer algunos consejos!

Los bebés humanos nacen siendo todavía muy inmaduros en comparación con otras crías de mamíferos. Es como si todavía estuvieran adheridos al cuerpo de la madre: este período se llama exterogestación. La definición del término se refiere, precisamente, a un “embarazo fuera del útero”.

La relación continua y cercana entre la madre y el bebé durante este periodo tiene un impacto profundo en el desarrollo del niño, incluidos los aspectos físicos, emocionales y psicológicos. ¡Para que lo entiendas mejor, hemos preparado este artículo! ¡Sigue leyendo y aprende cómo cuidar a tu bebé durante las primeras semanas de vida!

¿Qué es exterogestación?

La exterogestación corresponde a las primeras semanas de vida de tu bebé, especialmente los primeros tres meses después del nacimiento. Durante este período, tu pequeño es muy frágil y dependiente, además de que atraviesa una fase de gran adaptación a las condiciones ambientales fuera del útero.

Por eso, los expertos aconsejan que este momento sea tratado como una especie de cuarto trimestre del embarazo. Para que tu bebé reciba un cuidado óptimo y pase por esta fase de adaptación de la mejor manera posible, lo ideal es que los padres intenten reproducir al máximo el entorno uterino.

Cómo cuidar a tu bebé durante la exterogestación

A continuación, tenemos información útil para que tu bebé esté más tranquilo durante esta fase. Pero antes de pasar a eso, te queremos compartir que la aplicación Kinedu tiene una colección de clases sobre exterogestación, que incluye temas como el sueño, la rutina, la lactancia y mucho más.

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Todos los contenidos y las funcionalidades de Kinedu se elaboran con el apoyo y validación de especialistas, además de que la app incluye una extensa colección de actividades para el desarrollo infantil, con estímulos adecuados para cada grupo de edad. Por lo tanto, ¡la aplicación acompaña a tu hijo durante la primera infancia!

¡Ahora, echa un vistazo a algunos consejos para afrontar el período de exterogestación de la mejor manera!

Relación continua entre madre y bebé

La relación continua entre la madre y el bebé es una de las partes más importantes de este período. A pesar del corte del cordón umbilical, el pequeño necesita estar en constante proximidad con su madre. Entonces, siempre que sea posible, cárgalo: vale la pena bailar con él, llevarlo en un rebozo, sling o cangurera para bebé, o incluso recostarte y colocarlo boca abajo sobre tu cuerpo.

Incluso si está en el cochecito o en la cuna, sigue hablando con él. Estas interacciones afectivas son esenciales para el desarrollo saludable de tu bebé y contribuyen al establecimiento de un apego seguro, el cual impacta las relaciones interpersonales de tu pequeño a lo largo de la vida.

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Rutina de sueño

Los recién nacidos necesitan muchas horas de sueño y no pueden permanecer despiertos por mucho tiempo. Por eso, es muy importante respetar esta necesidad dejando que tu pequeño duerma varias siestas durante el día. La antigua costumbre de cansar al bebé para que duerma toda la noche puede tener el resultado contrario: cuanto más cansado y sobreestimulado esté tu bebé, mayores dificultades tendrá para quedarse dormido.

La mejor forma de regular el sueño de tu bebé por la noche es establecer una rutina de sueño. Esto se debe a que una secuencia de eventos —por ejemplo, darle un masaje, un baño y una toma de leche— comienza a asociarse con el sueño y así los pequeños desarrollan una mayor facilidad para conciliar el sueño.

Otro consejo para el sueño de tu bebé durante la exterogestación es asegurarte de que el ambiente para dormir sea adecuado y tranquilo; esto incluye la iluminación y la temperatura. Para preparar a tu bebé para dormir, comienza a apagar las luces de la casa al final del día y evita actividades demasiado estimulantes, como conversaciones y juegos en voz alta, cuando se acerque la hora de acostar a tu bebé.

Alimentación y succión

Probablemente hayas escuchado que amamantar es lo mejor para tu bebé, ¿no? Eso es porque la lactancia materna tiene muchos beneficios, tanto para los pequeños como para las madres. Si haces esta elección, vale la pena recordar que hay que alimentar a tu bebé a libre demanda.

Además, recuerda que la succión es más que un mecanismo para satisfacer las necesidades nutricionales: los recién nacidos hacen este movimiento para buscar consuelo, por lo que muchos incluso adquieren el hábito de chuparse el dedo. Por lo tanto, no es malo dejar que tu bebé succione el pecho; por el contrario, esto aumenta la comodidad y el vínculo afectivo que crea con la madre.

Si deseas o necesitas alimentar a tu bebé con fórmula láctea, es importante respetar las pautas de tu médico con respecto a las cantidades y la frecuencia de las tomas. Aún así, vale la pena enfatizar que, según las pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta los seis meses los bebés no deben ingerir otro tipo de alimentos, así que evita agregar cualquier otra cosa al biberón.

Baños

Las principales precauciones de los padres al momento de bañar a sus recién nacidos giran en torno a la seguridad y la temperatura del agua. Esta debe ser similar a la temperatura corporal (entre 36 y 37,5 ° C). Además, hay que dar «baños de esponja» hasta que se caiga el muñón del cordón umbilical.

En esta etapa, es importante que los baños sean rápidos (no más de 5 minutos) y que protejas los oídos de tu bebé para que no les entre agua y prevengas el desarrollo de otitis (infección de oído).

Si el muñón umbilical de tu bebé no se ha caído, recuerda limpiarlo con frecuencia usando algodones húmedos. Limpia el área con delicadeza, sin hacer mucha presión y asegúrate de que se seque completamente.

Lloro

Por último, uno de los mayores desafíos para los padres durante la fase de exterogestación es interpretar el llanto del bebé. Es importante enfatizar que a esta edad los bebés no lloran por ser malcriados. En las primeras semanas de vida, el llanto es siempre una representación de algún malestar: hambre, frío o calor, un pañal sucio, dolor o simplemente la necesidad de cariño y calor.

Por lo tanto, no es recomendable dejar que tu bebé llore durante mucho tiempo. Intenta identificar la causa del malestar y aliviarlo. Tener una rutina con tu bebé te ayudará mucho con esto, ya que tener actividades regulares diarias ayudan mucho a la hora de averiguar qué puede estar molestando o no a tu bebé.

Como has visto, la exterogestación representa una fase de mucha adaptación. Por eso, es importante cuidar a tu bebé, siempre teniendo en cuenta que acaba de salir del útero y que todo es nuevo para él, incluso ya el no estar conectado al cuerpo de la madre. Para afrontar esta y otras etapas del desarrollo de tu pequeño, ¡no olvides que Kinedu es tu gran aliado!

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