La leche materna es un gran regalo de la naturaleza y una faceta universal de la maternidad. No solamente brinda la nutrición adecuada y personalizada para tu pequeña, sino que es un gran momento para formar lazos afectivos. Tiene tantos beneficios que la Academia Americana de Pediatría, la Organización Mundial de la Salud, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia y muchas otras organizaciones coinciden en recomendarla como la mejor opción para alimentar a los bebés durante sus primeros 6 meses de vida de forma exclusiva y, posteriormente, hasta los dos años de edad junto con comida complementaria.

Amamantar a tu bebé involucra aprender una nueva habilidad que requiere práctica y paciencia. A veces es necesario esperar unos días antes de que se establezca la producción de leche. No te preocupes si no sale desde el comienzo, después de unos días verás que se liberará el golpe de leche.

 ¿Qué debo hacer para comenzar?

Comienza con una respiración profunda e intentar estar lo más relajada y cómoda que posible. Trata dejar que las cosas surjan de manera espontánea, ya que esto fomenta la relajación y estar tranquila ayudará que tu bebé también lo esté. Siéntete libre a escoger lactar sentada o recostada siempre y cuando tú y tu bebé estén a gusto.

Puedes sostener a tu hija de diferentes maneras tales como: acurrucadas (bebé frente a ti con su cabeza apoyada en tu antebrazo), cruzadas (bebé frente a ti, pero cargado con el brazo opuesto al pecho del que le darás leche), en posición de futból americano (como si cargaras una pelota entre tu brazo y costado, mientras sostienes su cabeza con la mano) o acostadas de lado (utiliza tu brazo inferior para levantar y dirigir la cabeza de tu bebé a tu pecho y con tu mano superior sostén tu pecho). Cualquier posición que elijas solo asegúrate de que todo el cuerpo de tu bebé esté frente al tuyo y de que la sostengas firmemente.

 ¿Cuáles son los pasos para una lactancia exitosa?

  1. Acomódate en tu postura preferida con buen apoyo de pies, espalda y brazos. De esta manera podrás recargar a tu bebé y no cargar todo su peso en tu antebrazo.
  2. Acerca a tu bebé al pecho y colócala en forma paralela a la orientación de tu aureola (piel oscura o colorada que rodea el pezón) para que esté viendo tu pecho de frente.
  3. Asegúrate de que la nariz y barbilla de tu bebé estén frente a tu aureola. Puedes apretar tu pecho para que sea más fácil para tu bebé sujetar tu pezón. De la misma forma, es recomendable sostener tu pecho con tu mano libre para darle soporte y evitar que tu bebé vaya jalar tu pecho hacia abajo.
  4. Cuando tu bebé abra la boca acércala al pecho, si no abre su boca, toca delicadamente su mejilla o labio inferior con tu dedo o pezón para despertar su instinto de succión. Es importante cuidar que tu bebé se prenda bien al pecho para prevenir pezones agrietados y secos. Verifica que la boca de tu bebé cierre alrededor de toda la arueola y que el pezón quede apuntado al paladar de tu pequeña.
  5. Ya que se prenda, tu bebé comenzará a succionar. Inicialmente puede tomar de 60 a 90 segundos de succión para que comience a salir tu leche. Al principio puede doler un poco, ya que la succión de los bebés es sorprendentemente fuerte. Sin embargo, el dolor inicial debe parar después de los primeros minutos. A partir de este momento solo debes sentir poca o ninguna molestia. Si sientes un dolor fuerte es necesario parar la succión y reacomodar a tu hija. Para separar a tu bebé del pecho espera que deje de succionar y luego desliza tu dedo meñique sobre sus labios y encías. ¡No desprendas a tu bebé sin antes parar la succión, porque esta es muy fuerte y puede lastimarte!
  6. Ya que aseguraste un buen agarre y tu reflejo de bajada de leche ha empezado, tu bebé comenzará alimentarse. Ofrece tus dos pechos en cada toma, pero déjala comer todo lo que quiera antes de ofrecerle tu otro pecho. De esta manera aseguras que tome la leche inicial y la final, la cual incluye mayor cantidad de grasa y calorías. Cuando veas que la succión haya disminuido y tu pecho se sienta más suave, detén la toma, haz eructar a tu pequeña y ofrécele tu otro pecho. Si ya no quiere comer, no te preocupes; los bebés tienen una extraordinaria capacidad para reconocer sus señales de hambre y saciedad. Solo recuerda alternar con cual pecho comienzas para asegurar que ambos estén estimulados.

¡Listo, has terminado! Recuerda que la lactancia es cuestión de práctica. No te desesperes si aún no has tenido éxito, intenta diversas posiciones para ver cuál te hace sentir más cómoda y no dejes de confiar en tu cuerpo. Si aún batallas, no dudes en contactar a tu médico o especialista en lactancia, ya que a veces es necesario el apoyo de un experto.


Para mayor información puedes revisar los siguientes libros y sitios:

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