Una guía para entender los eructos y regurgitaciones de mi bebé

Cuando cuidamos a un recién nacido, una de las primeras habilidades que aprendemos como padres es hacer eructar a nuestro bebé. Cada eructo tiene un propósito. ¿Por qué eructan los bebés? ¿Es importante hacer eructar a mi hijo después de alimentarlo? Certificarse en esta tarea te llevará por un camino lleno de alegrías, babeo y, por supuesto, mucha ropa sucia.

El arte de hacer eructar

Los eructos son causados por la ingesta de aire y eructar sirve para liberar el gas sacándolo por el esófago y después por la boca. Hacer a eructar a tu bebé le ayudará a asentar el estómago y a deshacerse del aire que tragó al comer.

En los bebés, muchas veces la irritabilidad y los gases van de la mano. Como el sistema digestivo de tu hijo apenas se está desarrollando, es probable que sienta incomodidad debido a los gases. Cuando tu bebé nace, su estómago es del tamaño de una canica, diez días después el órgano crece al tamaño de un huevo y posteriormente al de una pelota de softbol.

Hacer eructar a mi bebé

Cuando alimentes a tu pequeño con biberón, dale la oportunidad de eructar cuando haya consumido la mitad de la botella y después de terminarla. Mantén la tetina llena de fórmula mientras le das de comer para reducir la ingesta de aire. Si lo amamantas, deja que tu bebé eructe cuando cambies de seno y cuando termine de comer.

Estas son algunas buenas posiciones para hacer eructar a tu bebé:

  1. Contra tu hombro: Coloca a tu hijo contra tu pecho y usa tu hombro para sostener su cabeza. Golpea suavemente su espalda con la palma de la mano.
  2. Acostado sobre tu regazo: Coloca a tu bebé boca abajo sobre tus muslos asegurándote de que sostienes su cabeza. Frota su espalda suavemente.
  3. Sentado sobre tu regazo: Sienta a tu pequeño sobre tu regazo sosteniendo su barbilla con la mano. Inclínalo hacia adelante y golpea suavemente su espalda.

Regurgitaciones y vómito

La mayoría de los bebés regurgitan después de comer, sobre todo al principio. Cuando el estómago de tu pequeño está lleno o lo cambias de posición repentinamente después de comer, la leche de su estómago puede subir por el esófago. Regurgitar y vomitar son dos cosas diferentes. La Academia Americana de Pediatría (AAP) define el vómito como “la expulsión forzada de los contenidos del estómago por la boca”. Algunos bebés vomitan de vez en cuando, pero si esto es recurrente es mejor consultar a tu pediatra. Regurgitar, por otro lado, se define como “el fácil flujo de los contenidos del estómago que salen por la boca, normalmente después de un eructo”. Regurgitar 1 o 2 tragos de leche, sin esfuerzo y sin llorar, es algo normal en los bebés. Aquí es cuando los trapos o las toallas serán indispensables. Algunos bebés regurgitan más que otros, y hay algunos “regurgitadores precoces” que lo seguirán haciendo hasta que aprendan a caminar.

Cada bebé es diferente y es normal si no consigues un eructo todas las veces que ayudas a tu bebé a hacerlo. Por lo general, los bebés que se amamantan eructan menos que los que se alimentan con biberón. Esto se debe a que suelen tragar menos aire cuando comen. Lo mismo pasa con los pequeñitos que prefieren comer en posiciones verticales; naturalmente, haciendo esto, tragan menos aire que los que comen en posición horizontal.

Algunos consejos para reducir la regurgitación y ayudar a que tu bebé esté más cómodo

  • Respeta los horarios de comida de tu pequeño. Alimentarlo antes de que esté demasiado hambriento reducirá las posibilidades de que coma demasiado, muy rápido o que trague más aire al tratar de saciar el hambre.
  • Sostén a tu bebé en una posición más o menos vertical, manteniendo su cabeza por encima de su abdomen.
  • Posiciona correctamente el biberón, inclinándolo para que no haya aire en la tetina. Si tu bebé se amamanta, asegúrate de que succione bien el pezón. Esto reducirá las posibilidades de que trague mucho aire y se indigeste.
  • Cambiar a tu bebé de posición ayuda a mover las burbujas de gas que deben liberarse.
  • Alimenta a tu hijo en un ambiente tranquilo, de esta manera se sentirá más cómodo y menos presionado.

Recuerda

Relájate y disfruta de tu bebé. No hay una edad definida en la que los bebés dejen de necesitar eructar, pero conforme tu hijo crezca y su sistema digestivo se fortalezca, hacerlo eructar será menos necesario. Tampoco hay una forma correcta de hacerlo. Como padres, cuando alimenten y ayuden a eructar a su pequeño, exploren varias combinaciones de posiciones hasta encontrar la que sea más efectiva para ustedes.

 

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