El vómito en bebés puede ser preocupante para los padres primerizos; sin embargo, debes saber que se trata de algo común y que la mayoría de las veces no requiere de ningún tratamiento médico.

Por esa razón, es importante que en caso de que se presente en tu pequeño mantengas la calma. Eso sí, lo primero que debes saber es que existe una diferencia entre vomitar y regurgitar. El primer concepto se refiere a la expulsión brusca de contenidos estomacales a través de la boca, mientras que el segundo es el flujo fácil de los mismos, frecuentemente acompañado de un eructo.

Las causas del vómito o regurgitaciones varían dependiendo de la edad de los pequeños. Al nacer, la mayoría de los niños regurgitan un poco de leche o fórmula dentro de la primera hora después de alimentarse. Y durante los primeros meses desde su nacimiento, una de las razones más comunes por la que aparece el vómito en bebés es por un virus o bacteria. En ocasiones, puede acompañarse de diarrea y fiebre. Si crees que puede ser el caso de tu hijo, lo mejor es que lo consultes con tu pediatra.

¿Qué hacer cuando se presenta el vómito en bebés?

Aunque en la mayoría de los casos el vómito en tu hijo no será una señal de alarma, existen algunas medidas que puedes tomar para ayudarlo a sentirse más cómodo y seguro.

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A continuación te explicaremos tres de las más efectivas.

1. Acostarlo boca abajo o de costado

Lo ideal es que acuestes a tu bebé sobre su estómago o de costado para evitar que inhale el vómito y este entre en su vía aérea superior o sus pulmones.

2. Hidratarlo

En casos repetitivos de vómito, es muy importante que mantengas a tu pequeño hidratado y le des suficientes líquidos para reponer los que pierda durante estos episodios. Si estos también los rechaza, lo mejor es que contactes a tu pediatra para que te dé instrucciones.

3. Cambiar su dieta

Si tu hijo ya pasó comenzó a consumir una dieta sólida, es recomendable que ante cualquier afección que le produzca vómitos suspendas los alimentos durante 24 horas. Durante ese tiempo, anima a tu pequeño a tomar pequeñas cantidades de electrolitos (según la recomendación de tu pediatra), paletas de agua y otros líquidos, puesto que es menos probable que los expulse.

Ahora bien, existen algunos casos en los que el vómito en bebés sí puede ser indicador de algún problema que requiere de atención médica. Por ejemplo, si el contenido del flujo estomacal contiene sangre o bilis, si tu pequeño tiene fuertes dolores estomacales, los episodios de vómito son continuos y duran más de 24 horas, o si tu niño devuelve todos los líquidos que le proporcionas. Ante estos síntomas contacta a tu pediatra de confianza y sigue sus indicaciones para que tu pequeño se recupere en poco tiempo.

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