El poder especial de las rimas

Si alguna vez les has cantado alguna canción de cuna a tu hijo, inconscientemente, lo has estado preparando para aprender a leer.

Las palabras que comparten sonidos o rimas pueden utilizarse para enseñarle a tu pequeño la noción de fonemas (las unidades de sonido que conforman las palabras) y de escritura. Por ejemplo, el sonido «ma-»: mamá, manzana o mano. Tu hijo puede aprender a identificar que todas esas palabras empiezan con el mismo sonido. La conciencia fonológica es considerada como el primer paso para el aprendizaje de la lectoescritura porque, con ella, el niño diferencia los sonidos individuales de las palabras. Lo que es genial de las rimas es que no solo son divertidas, si no que entrenan el oído para identificar las diferencias y similitudes entre los sonidos de los vocablos. Al identificar los fonemas, los niños aprenden cómo combinar sonidos para formar palabras.

Varios estudios descubrieron que los niños que han escuchado canciones de cuna desde muy pequeños y que las reconocen antes de alcanzar la edad de prescolar aprenden a leer más fácilmente. Esto puede deberse a que las rimas los ayudaron a descubrir patrones comunes entre las palabras, facilitándoles la tarea de reconocer cómo se ve ese sonido una vez impreso.

¡La ventaja de las rimas es que también son divertidas de enseñar! Revisa las siguientes actividades para ponerlas en práctica con tu hijo.
• ¡A cantar se ha dicho! Puedes inventar o buscar canciones para cada momento del día, para cuando se laven los dientes o se vistan. Si riman, ¡mejor!
• Ponle ritmo a las cosas. Incluye aplausos rítmicos o movimientos corporales en las canciones. Esto ayudará a tu hijo a recordar la letra de la canción si relaciona las palabras con movimientos.
• Acostúmbrate a rimar palabras para pasar el tiempo. Háganlo mientras vas manejando o esperas en la fila del supermercado. Por ejemplo, encuentren palabras que rimen con «gato»: pato, zapato… ¡Pídele ayuda a tu pequeño!
• Por último, no olvides incluir libros de rimas en la biblioteca de tu hijo. Busca libros que sean divertidos de leer en voz alta y fáciles de memorizar. Después de leerlos un par de veces, verás que tu pequeño se une a la diversión y te ayuda a terminar las oraciones de la historia.

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