¡Hola a todos! Como podrán darse cuenta, hemos trabajado en escribir artículos en el blog para que puedas navegar esos primeros años como mamá (¡o papá!). En esta ocasión, quiero enfocarme en nuestra joven compañía – específicamente, porqué estamos en este viaje, tratando de aprovechar la tecnología moderna para mejorar las interacciones de padres y madres de familia con sus bebés en todo el mundo.

Un poquito de ciencia – la importancia de los primeros años

La neurociencia – el estudio del cerebro y como funciona – ha logrado avanzar más en los últimos 20 años que en toda su historia. Conforme las herramientas que nos permiten estudiar el cerebro en desarrollo han mejorado, hemos aprendido que el momento de más sensibilidad para aprender nuevas habilidades ocurre durante los primeros años de vida – y permanentemente va en decadencia hacia delante. Esto no significa que tu cerebro deja de aprender cuando cumples 5 años, sólo que es cada vez más difícil aprender y retener conocimientos. Debajo encontrarán una gráfica que marca las sensibilidades del cerebro para aprender habilidades específicas a través del tiempo.

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Entonces, ¿Cómo trabajamos en desarrollar las habilidades básicas con nuestros bebés durante esos primeros años? Esta pregunta no tenía respuesta hasta hace pocos años – se pensaba que el temperamento, las habilidades básicas, e inclusive el coeficiente intelectual eran determinadas completamente por la genética y el ambiente de crecimiento. Más recientemente, hemos aprendido que las experiencias  por las que pasa que un bebé  son tan cruciales como el código genético que le pasan sus padres.

Un ejemplo que puede ayudar a entenderlo es la altura de un ser humano. Podrías creer que el crecimiento depende solamente de la genética, pero cientoficos han comprobado que las deficiencias nutrimentales durante la primera infancia causan crecimiento menor al potencial – y que sin importar lo que se haga después para remediar estas deficiencias, estas personas nunca logran su altura potencial que su genética marca. Así como limitar los nutrientes y alimentos sanos que recibe un niño llevan a reducir su crecimiento, limitar a un bebé durante estos años críticos de experiencias enriquecedoras puede causar una deficiente arquitectura cerebral – que nunca logra el desarrollo pleno que su genética había predeterminado.

Estas deficiencias se notan en cada una de las cuatro áreas de desarrollo – cognitiva, social/emocional, física, y lingüística. La doctora Anne Fernald del laboratorio de aprendizaje en edad temprana de Stanford ha demostrado específicamente como las experiencias iniciales de un bebé afectan las habilidades lingüísticas. En un estudio publicado hace poco tiempo, demostró como los niños cuyos padres o cuidadores primarios les hablaban más directa y constantemente que otros desarrollaban un vocabulario más amplio; inclusive, aquellos que recibían más “diálogo directo” tenían una ventaja sobre aquellos que recibían menos, y esa ventaja no se cerraba – ¡sólo se incrementaba conforme pasaba el tiempo!

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Hart & Risley definieron el “gap de 30 millones de palabras” como aquella diferencia de palabras dirigidas a un bebé que los infantes de nivel socioeconómico (NS) alto reciben antes de los 48 meses, comparado con bebés de NS bajo. En el estudio de la dra. Fernald, infantes de NS alto escuchaban aproximadamente 100 palabras dirigidas a ellos, mientras que los niños de NS bajo escuchaban sólo cinco. ¡Y nos preguntamos porqué existe la diferencia de habilidades entre clases sociales al iniciar la escuela! Tratar de cerrar este diferencial hasta la educación primara es demasiada espera.

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La Dra. Fernald ha estado trabajando en intervenciones para papás con bajo conteo de palabras, y sus estudios comienzan a mostrar que la diferencia se puede cerrar, básicamente hablándole más a los bebés – leyendo libros, describiendo cosas, cantando, rimando, entre otros comportamientos. A través de los años, otros investigadores han estudiado el impacto de las interacciones de calidad en guarderías, jardines infantiles, párvulos, y kinders, y han demostrado que hay valor económicamente cuantificable en invertir en que nuestros niños estén bien cuidados y creciendo en esos años. Debajo mostramos los resultados de tres estudios, donde demuestran que por cada dólar invertido en educación inicial de calidad, la sociedad recibe ¡desde 4 hasta 17 veces la cantidad invertida!

 

Returns on Investment

 

Este efecto se multiplica aún más cuando las inversiones se enfocan en niños de nivel socioeconómico bajo, que en su mayoría, tienen mucho menos interacciones y experiencias de valor que niños de nivel socioeconómico alto. Tan importante son los primeros años, pero aún nuestros gobiernos continúan sin invertir lo que sería proporcional a su valor – quizá por razones culturales (“La mujer debe de quedarse a cuidar a sus hijos”) o cuestiones demagógicas (“invertir en educación de licenciaturas para recibir más votos”), pero los gobiernos se enfocan en iniciativas cuando ya es demasiado tarde para tener un impacto exitoso y mejorar la situación de nuestra gente.

 

Impact SES

Dicho eso, algunos gobiernos e instituciones privadas si están comenzando a ver seriamente el tema de la educación inicial. Existen ejemplos como Advenio (http://www.advenio.mx), que en México y Colombia, están intentando revolucionar la manera que pensamos de educación inicial. En el mundo, los gobiernos están invirtiendo fuertemente en que los niños pasen sus días en centros con licencia u operados por el gobierno; Barack Obama, el presidente de EEUU, recientemente prometió 4 mil millones de dólares a la investigación de la primera infancia. Muchos privados están tratando de proveer, a través de instituciones, lugares seguros para que los niños pasen sus días. Pero ¿porqué no trabajar directamente con los papás y mamás para que mejoren la calidad de las interacciones en todo el mundo?

 

Si tienes alguna duda o comentario, escríbeme un correo a  luisg (@) kinedu.com.