La leche materna es un gran regalo de la naturaleza y una faceta universal de la maternidad. No solo brinda la nutrición adecuada y personalizada para tu pequeño, sino que también ayuda a formar lazos afectivos y fortalecer el vínculo con tu bebé, brindando así una nutrición completa en todos los sentidos.

La composición de la leche materna es ideal para los bebés ya que reduce el riesgo de que sufran enfermedades e infecciones, y contiene todos los nutrientes que requiere el cerebro del bebé para alcanzar su máximo potencial. Al consumir tu leche, los ojos, corazón, intestinos y prácticamente todos los demás órganos del cuerpo de tu bebé reciben beneficios para trabajar mejor. Esto no es todo, la leche materna contiene anticuerpos y prebióticos que ayudan a una buena digestión y protege al cuerpo contra enfermedades gastrointestinales como la diarrea, el estreñimiento y el vómito. También, previene infecciones en el oído, así como neumonía, meningitis, el desarrollo de reacciones alérgicas, obesidad, diabetes tipo 1 y 2, leucemia infantil, entre muchas más. ¡Qué maravilla! Además, la leche materna ayuda a fomentar lazos afectivos y también ayuda al desarrollo físico ya que su consumo contribuye a la formación adecuada de la mandíbula y músculos faciales de tu bebé.

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Como mamá, también obtienes grandes beneficios al lactar. La recuperación postparto es más rápida, mejora tu salud hormonal, ayuda a que te relajes y disminuye los riesgos de cáncer de mama y de ovario. Además, previene la depresión postparto, ayuda a que bajes el peso que ganaste a lo largo del embarazo y contribuye a que el útero regrese a su tamaño normal. Asimismo, la leche materna es muy práctica ya que estará lista cuando tu pequeño la necesite y siempre estará a la temperatura adecuada. También, es económica, pues no cuesta nada, y, dada su naturaleza, su aprovechamiento es ecológico.

Como vemos, ¡la leche materna es benéfica tanto psicológica como físicamente! Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud recomienda que los pequeños consuman leche materna por lo menos durante sus primeros 6 meses de vida, y que a partir de entonces la complementen con otros alimentos hasta cumplir los dos años. Recordemos que la decisión de cada madre es personal y nadie tiene el derecho a presionarte para que hagas algo que no quieres; no obstante, los beneficios de la lactancia son tantos que vale la pena intentarlo.