Los bebés nacen siendo curiosos, llegan al mundo con un deseo innato de comprender cómo funcionan las cosas, un deseo de aprender. Les atraen las cosas y experiencias nuevas, las cuestionan, exploran y, al hacerlo, ¡aprenden gracias a su curiosidad!

Todos los niños tienen algún nivel de curiosidad innata que los motiva a explorar. Como padre, no tienes que «hacer» que tu pequeño sea curioso, porque ya lo es. Pero lo que puedes hacer es ayudarle a cultivar su curiosidad para que se interesa por aprender el resto de su vida.

¿Qué dice la ciencia sobre la curiosidad?

Las investigaciones han demostrado que la curiosidad (el deseo interno del niño por aprender), no las presiones externas, es lo que lo motiva a buscar nuevas experiencias y soluciones. Las personas curiosas son «buscadores» de conocimiento. No solo disfrutan explorando, sino que también les gusta superar desafíos. La curiosidad también les ayuda a abordar la incertidumbre de manera positiva.

Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad John Hopkins reveló el papel fundamental que juega la curiosidad. En su experimento, cuando se sorprendía a los bebés, es decir, desafiaban sus expectativas sobre el comportamiento de un objeto, ¡los investigadores descubrieron que los pequeños aprendían mejor! La curiosidad llevó a los bebés a probar, explorar y, en consecuencia, descubrir qué estaba pasando para comprender mejor la situación. Lee más detalles en este artículo. 

Actividades para fomentar la curiosidad

Dada su importancia en el aprendizaje, ¿cómo puedes alimentar la curiosidad de tu hijo y hacer que se vuelva un «buscador» de conocimientos? A continuación, te damos algunos consejos que te ayudarán con esta tarea.

1. Fomenta los intereses de tu hijo

Los niños aprenden mejor a través de actividades que captan su atención y detonan su imaginación. Busca actividades que le gusten a tu hijo y háganlas juntos con frecuencia. Por ejemplo, si le gusta un tipo de música en particular, ponla y bailen juntos. Si le gustan los animales, llévalo al zoológico o lean libros sobre sus animales favoritos.

2. Crea un entorno interesante

Los bebés pasan la mayor parte del tiempo observando su entorno. Sienten curiosidad por lo que los rodea, así que asegúrate de tener juguetes y objetos seguros que tu bebé pueda explorar y que estimulen sus sentidos

3. Redirige la atención, no desanimes

Los niños, incluso cuando son bebés, necesitan moverse para aumentar sus conexiones cerebrales. ¡Recuerda que ningún niño aprende de forma pasiva! Trata de averiguar qué está llamando la atención de tu hijo y encuentra una manera segura de que lo analice. Usa la menor cantidad de restricciones posible, pero siempre cuida que tu bebé esté seguro.

4. Dedica tiempo a jugar juegos imaginativos

Aunque algunos de los nuevos juguetes electrónicos son muy atractivos, de vez en cuando dale a tu hijo objetos como cajas, bloques de juguete o arena. Pueden parecerte aburridos, ¡pero se pueden usar de manera imaginativa! Estos juguetes son excelentes herramientas de aprendizaje para los pequeños porque detonan su curiosidad cuando juegan con ellos. No le digas a tu hijo qué hacer con el material, cómo usarlo o cómo debería verse al final. ¡Deja que la curiosidad de tu hijo sea su guía!

5. Utilice preguntas abiertas 

Este consejo es para niños mayores, pero vale la pena mencionarlo. Asegúrate de evitar preguntas cerradas que tengan como respuesta un «sí» o «no». De esa manera, estimularás la mente de tu hijo, animándolo a desarrollar sus pensamientos e ideas. Trata de utilizar preguntas como: «¿Cómo te sentiste con X» o «¿Qué te pareció?».

Cosas que minan la curiosidad

Saber cómo cultivar la curiosidad de tu hijo es muy importante, pero hay 3 cosas a las que también debes estar atento: las cosas que matan la curiosidad. Según el Dr. Bruce D. Perry, M.D., Ph.D., una autoridad reconocida internacionalmente en el desarrollo del cerebro y los niños en situación de riesgo, estos son el miedo, las restricciones y la ausencia.

  • Miedo: Es el asesino # 1 de la curiosidad. Cuando el mundo de un niño es agitado o cuando tiene miedo, es probable que no explore. Recuerda que la forma en que manejas una situación estresante y la forma en que fomentes una mayor exploración le ayudará a tu hijo a desarrollarse.
  • Desaprobación y restricciones: Al decir las palabras «No. No lo toques. No te subas ahí. No grites. No te ensucies”, los niños perciben y responden a nuestras actitudes y miedos. Si nos disgustamos porque se ensucian la ropa, disminuirá su entusiasmo por el descubrimiento. Utiliza la menor cantidad de restricciones posible, pero de forma segura.
  • Ausencia: La presencia de un adulto cariñoso, alentador y comprometido es esencial para una exploración óptima. Estando presente le das a tu hijo una sensación de seguridad, así como un refuerzo positivo y aprobación por sus descubrimientos.

En general, recuerda que eres el primer y más importante maestro de tu hijo. Explora su curiosidad con entusiasmo y preséntale nuevas experiencias. No olvides que los niños exploran con sus sentidos, así que bríndale a tu pequeño suficientes oportunidades para que los utilice en su entorno. Ten en cuenta las habilidades y la edad de tu hijo y, poco a poco, preséntale nuevas experiencias y objetos de diferentes formas, texturas, sabores, colores y sonidos.

¡Recuerda que ayudar a tu pequeño a aprender a usar su curiosidad a través de la exploración es una de las mejores habilidades que podrías cultivar en él!

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