Te compartimos ideas sencillas, pero divertidas, para mantener a tus hijos entretenidos y concentrados mientras las escuelas están cerradas.

Más de 300 millones de niños alrededor del mundo se están quedando en casa tras la suspensión de clases debido al brote de COVID-19, también conocido como coronavirus. Los cierres prolongados de guarderías y escuelas son retadores para todos, sobre todo para los pequeños. El aprendizaje a distancia no es viable con los bebés: no hay hojas de trabajo de matemáticas o capítulos de historia que encargar para hacer en casa.

Durante los primeros años de vida, los bebés dependen principalmente de sus interacciones con los adultos para desarrollarse y aprender. Los niños crean alrededor de un millón de nuevas conexiones neuronales cada segundo, y muchas de esas conexiones se estimulan a través del juego. Ya que no pueden estar con sus cuidadores educativos de costumbre, los padres se convierten en los nuevos “maestros” de sus hijos. ¡Pero no se preocupen! Aquí les compartimos algunas maneras de mantener entretenido a su hijo durante el día.

Actividades caseras para niños

Bailar

Apaguen las noticias y pongan algo de música. Se ha demostrado que escuchar música apoya al desarrollo de habilidades cognitivas y lingüísticas clave en los pequeños y les provee de una muy necesaria sensación de tranquilidad. Si su bebé es muy pequeño, pongan un poco de música tranquila cuando pase tiempo boca abajo. Si ya sabe garabatear, usen la música como excusa para hacer una “pintura interpretativa” basada en los sonidos que escuchen. Con niños más grandes, pónganse nostálgicos y pónganles videos musicales de cuando eran más jóvenes. ¡Sus hijos se olvidarán de lo que está de moda ahora y les encantará aprender más sobre ustedes y sus intereses! Aparte, bailen por la casa para realizar un poco de ejercicio diario.

Leer

Los libros son excelentes herramientas para ayudar a los niños a procesar emociones. Revisen su librero para escoger libros que hablen sobre las transiciones, el aburrimiento o la salud, y lean en voz alta con su pequeño. Si su hijo tiene cuatro o cinco años, ¡tal vez puedan comenzar a leer libros con capítulos! Escojan un momento del día para leer uno o dos capítulos y consideren establecer un rincón de lectura en la casa. Esto le hará mucha ilusión a su pequeño. ¿Ya se les acabaron los libros? Las bibliotecas tal vez estén cerradas, pero hay una gran variedad de libros digitales disponibles. De ser posible, escojan un libro para ustedes también si necesitan algo para leer.

Juegos de mesa

Estas actividades son excelentes para reunir a la familia. Los juegos con un poco de estrategia le ayudarán a su pequeño a practicar su resolución de problemas, esperar su turno, seguir reglas y crear estrategias. Además, todos sabemos que los juegos de mesa requieren de una buena regulación emocional. Si su hijo aún es muy inquieto, mejor guarden los juegos de mesa para cuando sea más grande y eviten que se frustre. ¡Los rompecabezas son una excelente alternativa!

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Juegos activos

“Acampen” en la sala y jueguen sus juegos interactivos favoritos de cuando ustedes eran niños. Podría ser Simón dice, Veo-veo, enanos y gigantes, estatuas congeladas, etc. También pueden armar una pista de obstáculos y ver cuánto tarda su hijo en recorrerla. Si salir no es una opción, recuerden despejar un área y mover los muebles para evitar algún golpe o accidente. Los juegos activos son muy útiles para que su hijo gaste energía antes de tomar la siesta, así que consideren designar un momento a primera hora de la tarde para jugar este tipo de juegos.

Referencias:


Autora: Olivia Maitret es una psicóloga con especialidad en Educación y una maestría en Terapia Breve Sistémica. Es instructora de mindfulness y se especializa en el tratamiento de problemas de aprendizaje. Olivia pasó cuatro años como profesora de preescolar, tres como consejera escolar y le enseña a niños a meditar. Es una psicoterapeuta familiar y le entusiasma apoyar a padres y profesores de todo el mundo para que continúen participando e involucrándose en el desarrollo infantil.

Editora: Riley Stevenson es una escritora y profesora de Portland, Oregon. Cuenta con una maestría en Estudios de Medios y Educación. Se ha certificado como instructora de inglés para extranjeros y como cuidadora en la atención de situaciones traumáticas. Riley pasó cinco años trabajando como profesora de lengua y arte en escuelas públicas de Oregon, donde participó como asesora de los programas de estudio. Le interesa el desarrollo temprano de las habilidades lingüísticas, sobre todo en el área de la adquisición de segundas lenguas.