¿Has notado que cuando haces algo tu hijo espera la oportunidad para copiar lo que hiciste? Si tienes una niña, seguro una de sus actividades favoritas será imitar a mamá cuando se maquilla. Y si tienes un niño, tal vez acompañe a papá mientras se afeita y pretende hacerlo también. El deseo de los niños por parecerse a sus padres es una de las características más influyentes en su personalidad. Ese proceso de identificación contigo es crucial para el desarrollo socioemocional de tu hijo. Aquí te decimos por qué.

Todos conocemos la frase “De tal palo, tal astilla”. Para bien o para mal, los ciclos se repiten y vemos que cuando los niños crecen terminan pareciéndose a sus padres. Ahora que tienes un hijo, seguro habrás tenido la revelación de cuánto te pareces a tus padres y cómo esto se refleja esto en tu estilo de crianza. Notarás que algunos de tus buenos hábitos vienen de ellos, pero tal vez también hayas adoptado algunas manías o actitudes que no te gustan tanto. Todo esto es resultado de las situaciones e interacciones diarias que interiorizaste cuando eras pequeña; una época en la que también imitabas a tus padres. A esta edad, la imitación ayudará a tu hijo a interiorizar información más sutil y abstracta que sentará las bases para sus futuras expresiones, hábitos, puntos de vista, uso de palabras y toma de decisiones.

Eres el modelo más importante para tu hijo. Gracias a ti comprende cómo funciona el mundo y aprende lo que está bien y lo que no. En ti verá reflejadas sus futuras creencias y forma de ser. Piensa en tu manejo de las emociones. ¿Te irritas cuando algo no sale como esperabas? Al estar en el tráfico, ¿te enojas o eres paciente? Tu pequeño observará todas tus reacciones y gestos; es así como aprende. Él también comenzará a desarrollar ciertos hábitos y una moral basándose en lo que haces. Si impones límites diciendo “Porque yo lo digo”, más tarde lo escucharás responder “porque yo quiero” pensando que esa es una respuesta adecuada. Para tu hijo es importante que los límites y el manejo de las emociones tengan una razón de ser. La mejor manera de entender por qué algo está bien o está mal se deriva de dos palabras que están de moda: “cómo” y “por qué”. Cuando te sientas con él y le explicas de forma calmada por qué no puede ir a la tienda usando un traje de baño, estás modelando habilidades de pensamiento avanzadas y respuestas emocionales positivas. Gracias a esto, tu pequeño sentirá que puede expresarse y comprenderá mejor sus sentimientos. Este proceso, aunque consuma mucho tiempo, será trascendental y estimulará la confianza de tu hijo y sus futuros procesos de toma de decisiones.

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No solo estarás fomentando sus habilidades de pensamiento, sino sentando las bases de cómo mantener relaciones a futuro. Desde que nació, tu pequeño es muy sensible a tu honestidad, a la forma en como tratas a los demás, a cómo manejas el estrés y a cómo lidias con las situaciones cotidianas. Si le enseñas la importancia de ayudar a los demás mientras le abres la puerta a alguien, seguramente tu hijo recordará ese gesto. A esta edad él aprende a través de tus acciones, gestos y lenguaje corporal. Cuando te imita e interactúa contigo, tu hijo experimenta y crea conexiones neuronales sobre las reglas de convivencia. Tu cariño y palabras de aliento, así como tus acciones cuando le enseñas cosas tan simples como decir gracias o ser respetuoso, le ayudarán a aprender sobre las relaciones positivas.

Estos son algunos consejos:

  • Cuando modeles algo recuerda estas cuatro letras: PTAS (palabras, tono, acción y significado). Escoge bien tus palabras, usa el tono adecuado, modela la acción y explica qué significa.
  • Comparte tus valores y creencias con tu hijo. Si tu familia participa en un servicio comunitario o alguna tradición, modela las actitudes correctas y explícale el propósito de lo que hacen.
  • Explícale tu proceso de pensamiento para que entienda lo que debe o no hacer en ciertas situaciones.
  • Ponte un reto personal e identifica aquellas situaciones cotidianas en que debes dar el ejemplo.
  • Reconoce sus sentimientos cuando está frustrado y apóyalo siendo paciente. Esto lo familiarizará con el hecho de ser amable y cariñoso.
  • Dedica tiempo a la amistad y hablen sobre qué significa ser un buen amigo. Hablar sobre los amigos de tu hijo le evocará emociones positivas y lo hará sentirse seguro emocionalmente al momento de relacionarse con los demás.
  • Las actividades grupales le ayudarán a entender la importancia de la cooperación y fortalecerá sus relaciones.
  • Ayúdale a ver las diferentes perspectivas de una misma situación y de los resultados positivos de cada una. Esto fomentará habilidades cruciales que necesitará en su vida diaria, como la flexibilidad mental y el autocontrol.

¡Sigue así! Tú eres el modelo más importante para tu hijo y su motivación por querer ser como tú es muy significativa.

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