Category Archives: Lingüística

Actividades de otoño para estimular el habla

  1. Excursiones a la naturaleza

¡Las caminatas al aire libre son la actividad otoñal perfecta! Todos los pequeños necesitan liberar energía de vez en cuando y esta es una buena manera de hacerlo, al tiempo que también fomentas el mindfulness. Mientras caminan por el barrio, el parque o un camino, hablen sobre las cosas que ven (hojas, un venado, ramas, piedras, un arroyo, una ardilla, etc.). Si tienes tiempo de planear la excursión, puedes hacer una lista de cosas que podrían encontrar y convertir esta salida en una búsqueda de elementos. Si decides improvisar, jugar “Veo veo” también es genial para estimular el lenguaje (“Veo veo algo cayendo”, “Veo veo algo verde” o “Veo veo un animal con alas”).

  1. Día de la manzana

¡Las manzanas y el otoño van de la mano! Me encantan dedicar un día a las manzanas cuando llega esta época del año. Ya sea que vayas a recolectar las frutas con tu pequeño o las compren en el supermercado, hablen sobre los diferentes tipos de manzanas que hay (rojas, verdes, amarillas, magulladas, duras, con manchitas, con hojas, etc.). ¡Cuando vuelvan a casa tendrán el ingrediente principal para hornear algo! Cocinar es una actividad que fomenta mucho el habla porque hay que dar y seguir instrucciones y se usa vocabulario muy diverso (vierte, mezcla, levanta, mueve, agita, etc.). Puedes ser ambiciosa y preparar un pastel de manzana, o no complicarte la existencia y hacer un puré. Sea cual sea el resultado, cocinar potenciará el vocabulario de tu hijo mientras se divierten y disfrutan de un rico postre.

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¿Me estás hablando a mí?

Una investigación reciente del Massachusetts Institute of Technology (MIT) estableció que para fomentar el desarrollo de su hijo o hija, específicamente en el área lingüística, los padres no solo deben hablarles a sus hijos, sino que deben hablar con ellos (es decir, tener intercambios conversacionales).

“Descubrimos que si los padres tienen más conversaciones interactivas e intercambios con sus hijos, ellos tendrán una mayor respuesta cerebral ante el lenguaje en el área frontal el cerebro” (Gabrieli, 2018).

En este caso, una respuesta cerebral más significativa refleja una comprensión más profunda y comprometida sobre el lenguaje. Lo importante no es el número de palabras que escucha un bebé, sino los intercambios conversacionales e interacciones en las que participa. Un ambiente verbal estimulante es justo eso y, a largo plazo, genera mejores resultados a nivel lingüístico y cognitivo.

Este estudio del MIT usó imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf) para mapear el cebero de los niños y descubrió que aquellos que habían tenido más conversaciones mostraban una mayor actividad cerebral al escuchar un cuento. Su área de Broca, la región en la parte frontal del cerebro que realiza el procesamiento del lenguaje, estaba más activa. El estudio enfatizó la importancia de la base lingüística de la relación entre padres e hijos. Escuchar una pista de audio o ver caricaturas no tendrá los mismos beneficios que las interacciones diarias entre un bebé y sus seres queridos.

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La influencia de la atención y las interacciones en el desarrollo del lenguaje

Si le preguntas a cualquier psicólogo qué fue lo primero que aprendió en la carrera, sin duda, responderá que el debate entre genética y ambiente. Ya sabemos que el ambiente y el contexto en el que crece un niño juega un rol importante en su desarrollo. Hoy exploraremos el impacto que tiene en la adquisición del lenguaje.

En este artículo, por ambiente entendemos específicamente las habilidades de atención (la habilidad de tu bebé para poner atención a un estímulo) y la calidad del input que recibe (la complejidad y variedad de interacciones).

 Para comprender el papel que juegan las habilidades de atención, primero debemos ver cómo evoluciona de la interacción entre madre e hijo durante el primer año de vida (papás, esto también los incluye). Durante los primeros cinco meses, las interacciones son diádicas, es decir cara a cara y uno a uno (solo participan dos elementos). Conforme tu bebé crece, estas interacciones se vuelven triádicas al incluir objetos (se introducen los juguetes). Esto significa que los juguetes se vuelven el nuevo objeto de atención y esto propicia nuevos intercambios verbales y de atención con tu pequeño o pequeña. Esta transición parecerá insignificante, pero es un paso de gigante para la adquisición del lenguaje. Es un momento decisivo porque tu bebé comenzará a relacionar palabras y sonidos con objetos específicos y acciones. Continue reading

5 consejos para viajar en familia

Salir de viaje con un niño pequeño puede llegar a ser todo un reto, sin embargo, ¡una planeación adecuada es la clave para que todo salga bien durante el trayecto! Ya sea un viaje en coche, tren o avión, estos consejos y trucos te facilitarán la vida.

  1. Limita las pantallas

Sé que la opción más sencilla para entretener a tu pequeño es darle una tableta o un dispositivo móvil. Sin embargo, las pantallas no son recomendables porque promueven la atención autogestionada e hiper enfocada. Es decir, tu hijo dirigirá toda su atención a la tableta y olvidará que hay otras personas a su alrededor. También solemos ver cambios de conducta en los niños cuando pasan demasiado tiempo frente a una pantalla. Por eso, el tiempo recomendado de uso de aparatos audiovisuales para niños de entre 2 y 5 años es de máximo una hora diaria.

  1. Empaca el entretenimiento adecuado

Soy partidaria de llevar actividades o juegos divertidos y que promuevan la conversación para mantener entretenidos a nuestros pequeños. El set de viaje de Melissa and Doug Memory Travel Game contiene un tablero y 7 cartas de juego intercambiables, que también pueden convertirse en juegos interactivos si viajas con 2 o más niños pequeños. También me encanta el set de viaje de Crayola, que incluye marcadores y hojas de papel, porque dibujar y colorear son actividades muy relajantes. Puedes convertir esto en una actividad interactiva jugando Pictionary o intercambiando cartas entre ustedes. Otra buena opción son los libros de calcomanías reutilizables (como este Reusable Sticker Books) pueden jugar con porque las calcomanías una y otra vez. Recuerda llevar juegos que no tengan piezas que se puedan perder, actividades que sean discretas y silenciosas porque los ruidos repetitivos son muy molestos, pero más que nada juegos que motiven a tu pequeño.

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Limpieza parlanchina

¡Nuevas investigaciones muestran que los niños que participan en las tareas del hogar suelen ser más empáticos, hacen mejores conexiones y tienden a ayudar más a los demás! De hecho, a muchos pequeñitos les encanta limpiar, especialmente si cuentan con sus propios utensilios de limpieza. ¡Y no solo eso! Convertir la rutina de limpieza en una oportunidad para hablar es muy sencillo y divertido. Es el momento perfecto para que tu hijo o hija siga instrucciones, identifique objetos, los ordene, encuentre las cosas que le pides, etc. Como por fin llegó la primavera, hablemos sobre algunas maneras en que puedes incluir a tu bebé en la limpieza primaveral.

  1. Sígueme los pasos

¿Habías notado que a tu pequeño o pequeña le encanta secar lo que derrama o barrer lo que tira? De hecho, este es un hito del desarrollo maravilloso que se comienza a manifestar a partir de los 18 meses de edad. Los niños adoran participar en las rutinas diarias: “niño ve, niño hace”. Y la mejor manera de promoverlo es darles sus propias herramientas o utensilios y asignarles una tarea. Tal vez puedan limpiar la mesa usando su esponja y atomizador especial (*que contiene una solución que no sea peligrosa para los niños). También pueden barrer por turnos; mamá usa la escoba grande y su amiguito o amiguita la escoba miniatura. ¡Si lo conviertes en un reto estarás haciendo de esto una gran oportunidad lingüística! Dile que barra de la alfombra hacia la puerta, que limpie siempre hacia la izquierda, que atomice tres veces antes de limpiar, etc.

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Cómo enamorarse de la lectura

Todos hemos idealizado la acción de contarle cuentos a nuestros hijos. Nos imaginamos acurrucados con ellos, sosteniendo un libro de imágenes preciosas con lecciones de vida importantes y cautivando a nuestro pequeño público con nuestra voz. Sin embargo, la realidad no es tan pintoresca. Es probable que tu hijo no quiera quedarse quieto mientras leen; tal vez tu hija quiera tomar el libro y solo dedicarse a pasar las páginas; y habrá quienes piensen que los libros están hechos para colorearlos o rasgarlos. ¡No desesperes! Aquí te doy algunos consejos de cómo hacer que tu pequeño o pequeña se enamore, paulatinamente, de la lectura.

  1. Menos es más

Este subtítulo tiene dos significados. El primero es que debes comenzar a leerle a tu bebé desde muy temprana edad. Leerle cuentos a tu recién nacido es genial para establecer una rutina de lectura. Además, tienes la ventaja de que, como sus movimientos son limitados, se concentrará 100% en ti. En segundo lugar, debes comenzar leyendo libros cortos y simples. Mis libros de iniciación preferidos son los que tienen una sola imagen por página (y de preferencia con texturas). Empezar con libros de una imagen por hoja permitirá que tu pequeño se concentre en un concepto a la vez. Cuando vean la imagen, di “perro”, apunta al dibujo y enfatiza diciendo “guau, guau”. Tu bebé se enfocará por completo en lo que ve, en la palabra perro y en el “ladrido”. En esta etapa, es importante que manejes un lenguaje muy simple que se adapte al nivel lingüístico de tu bebé. Decir uno o dos palabras o sonidos por página será más que suficiente para fomentar su aprendizaje.

  1. Libros interactivos

¡Los libros interactivos se convertirán en tus mejores amigos! Busca ediciones con texturas, parches de Velcro, solapas, piezas móviles, pop-ups u objetos escondidos. Estos libros se encargarán del trabajo pesado de mantener la atención de tu hija. La motivación durante la hora de lectura es muy importante para fomentar la atención conjunta, esencial para el aprendizaje. La atención conjunta ocurre cuando tu niña se concentra tanto en la tarea (el libro), como en ti. Es algo tan simple como que mire el libro, haga contacto visual contigo y vuelva a mirar el cuento. Los libros interactivos son perfectos para mantener a los niños concentrados en la lectura. En lo personal me encantan las historias que dan instrucciones simples como “Encuentra el…”, “Mira dentro de…”, “Coloca…”, etc. También son ideales para promover el lenguaje expresivo. Como tu pequeña estará inmersa en la historia y trabajará su atención conjunta, ¡es probable que escuches que dice nuevas palabras o emite nuevos sonidos!

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Pragmática: enseñar habilidades de comunicación social

A veces nos olvidamos de hablar sobre un componente muy importante del lenguaje: la pragmática o las reglas de uso dependiendo de la situación y de los interlocutores. También conocida como comunicación social, la pragmática incluye las expresiones faciales, los gestos, lo que se dice y cuándo debe decirse. Saber y seguir estas reglas es esencial para la comunicación efectiva entre las personas.

Hay tres importantes habilidades de comunicación social que puedes enseñarle a tu pequeña:

  1. Diferentes usos del lenguaje: informar, pedir o exigir implica una forma diferente de comunicarse.
  2. Adaptar el lenguaje al oyente y a la situación: hay que hablar de forma diferente con un niño o con un adulto, omitir detalles cuando el interlocutor ya sabe de lo que se habla, o hablar de forma diferente dependiendo del lugar en el que nos encontremos.
  3. Seguir las reglas de conversación: eso incluye respetar los turnos de habla, no cambiar de tema, saber qué tan cerca debes estar de alguien al hablar, etc. Continue reading

Hitos del lenguaje: responder preguntas simples

Seguramente te has preguntado cuándo es que tu pequeño comenzará a responder verbalmente a tus preguntas. ¡No es tan sencillo como parece! Hacerlo requiere que tu hijo entienda lo que le preguntas, lo procese, formule una respuesta y luego la comunique verbalmente. Como todo dependerá de lo que le preguntes y de la edad del niño, es buena idea saber qué tipo de preguntas puedes hacer en cada etapa de desarrollo.

Cuando los niños tienen uno o dos años usan muchos gestos para comunicarse. Por ejemplo, si le preguntas a un bebé «¿dónde está el gato?» probablemente responda apuntando al animal. También tenderán a contestar preguntas cerradas diciendo sí o no con la cabeza. A esa edad, los pequeños comienzan a usar la entonación para expresar que están haciendo una pregunta (su tono sube al final de las frases). A los dos y tres años, responden verbalmente y entienden las preguntas simples de «dónde», «qué» y «quién», además de que comienzan a responder cosas relacionadas con sus deseos y necesidades. Por ejemplo, tu hijo puede preguntar «¿dónde mamá?». Cuando se acerque a los cuatro años, ya será capaz de responder preguntas más complejas como «cuándo», «por qué» y «cómo», y formule sus propias preguntas.

Para ayudar a tu hijo a practicar qué responder, hazle una serie de preguntas similares en las que solo cambies la primera palabra de la oración. Es decir:

  • ¿A qué jugaste?
  • ¿Dónde jugaste?
  • ¿Con quién jugaste?
  • ¿Dónde jugaste?
  • ¿Cómo jugaste a eso?
  • ¿Por qué jugaste a eso?

De ese modo, identificarás cuáles preguntas sí entiende y cuáles no. Si responde algo mal, explícale qué debía decir y continúa trabajando esas preguntas.

Hitos de lenguaje: hablar en plural

Cuando se usa el plural de un sustantivo, indicamos que estamos hablando de más de una persona u objeto. La mayor parte del tiempo, la forma plural de los sustantivos se forma agregándoles una «s» al final. Este es el plural regular. Muchos niños dominan esta regla entre los 27 y 36 meses de edad. Cuando comienzan a usar los plurales, muchos bebés los usan en palabras que usan frecuentemente. Conforme pasa el tiempo, extienden la regla a otros sustantivos. Esto puede ocasionar el uso incorrecto del plural, como cuando dicen «árbols» en lugar de «árboles».

Durante mucho tiempo, algunos investigadores se interesaron en comprender cómo es que los niños extienden las reglas gramaticales a las palabras nuevas. En 1958, el psicólogo Jean Berko Gleason diseñó el famoso Examen Wug. En él, se les mostraba a los niños un dibujo de un pájaro en forma de flama y se les decía que eso era un «wug». Después, les enseñaban otro «wug» y se les mencionaba «Ahora hay otro. Ahora son dos. Son dos___». Los niños, como tú y yo, respondieron «wugs». Este estudio mostró claramente que los pequeños no memorizan los plurales de ciertas palabras, si no que aprenden y usan las reglas gramaticales. No podrían haber memorizado la palabra «wugs» porque nunca antes la habían escuchado.

¡Practiquen en casa y ayuda a tu hija a aprender a usar la forma plural de los sustantivos! Comienza con frases de dos palabras. Muéstrale algo, como una manzana, y di «una manzana». Después, enséñale otra manzana y di «dos manzanas». Repite eso un par de veces y luego deja que ella lo intente. Haz lo mismo con otros objetos y enfatiza el sonido /s/ al final de las palabras para que ella lo escuche claramente. También puedes señalar los plurales que aparecen en los cuentos que lean. Pregúntale «¿qué es eso?» y ve si usa el plural de la palabra. Si no lo hace, simplemente díselo y explícale por qué hay que usar la forma plural.

Hitos del lenguaje: aprender a usar los pronombres

Los pronombres son palabras que se usan para sustituir nombres o sustantivos. Dan información sobre el género y número de personas u objetos a los que se está refiriendo. Hay diferentes tipos de pronombres. Los personales, como yo, tú, él, nosotros, ustedes y ellos, sirven como sujetos de una oración. Por ejemplo, «Nosotros fuimos al parque». Mientras que los pronombres reflexivos (me, te, se, nos, les) se usan como objetos directos o indirectos en las oraciones. Por ejemplo, «El bebé me quiere mucho». Normalmente, los niños aprenden a usar los pronombres personales antes que los reflexivos, pero cuando cumplen tres años ya utilizan los dos.

Los pronombres parecen palabras simples, pero en realidad son conceptos complejos y difíciles de comprender porque marcan una diferencia entre el hablante y los demás. También, ¡los términos cambian dependiendo de quién los esté usando! Con el tiempo tu hijo practicará y aprenderá sus reglas de uso, hasta que un día hablar con pronombres sea algo natural para él. Mientras tanto, recuerda que es normal que los use mal de vez en cuando, especialmente cuando los combine con verbos y otros sustantivos, o cuando se refiera a sí mismo.

Si quieres ayudar a tu pequeño a usar correctamente los pronombres, lo primero que debes hacer es usarlos conscientemente cuando hables. Por ejemplo, en lugar de decir «Mamá está orgullosa de ti», di «Yo estoy orgullosa de ti». Asegúrate de que tu hijo esté expuesto a su uso. Para que practique, pídele que diga oraciones usando pronombres personales (oraciones con yo, tú, él, ella, nosotros). Haz esto cuando lean un cuento y dile que describa lo que los personajes están haciendo. Por ejemplo, «Él está saltando sobre la cama».

Para algunos niños, aprender a usar los pronombres es algo complicado. Lo mejor que puedes hacer es ayudar a tu pequeño a practicarlos hasta que, con el tiempo, entienda cómo se usan.