Category Archives: Lingüística

Hitos del lenguaje: responder preguntas simples

Seguramente te has preguntado cuándo es que tu pequeño comenzará a responder verbalmente a tus preguntas. ¡No es tan sencillo como parece! Hacerlo requiere que tu hijo entienda lo que le preguntas, lo procese, formule una respuesta y luego la comunique verbalmente. Como todo dependerá de lo que le preguntes y de la edad del niño, es buena idea saber qué tipo de preguntas puedes hacer en cada etapa de desarrollo.

Cuando los niños tienen uno o dos años usan muchos gestos para comunicarse. Por ejemplo, si le preguntas a un bebé «¿dónde está el gato?» probablemente responda apuntando al animal. También tenderán a contestar preguntas cerradas diciendo sí o no con la cabeza. A esa edad, los pequeños comienzan a usar la entonación para expresar que están haciendo una pregunta (su tono sube al final de las frases). A los dos y tres años, responden verbalmente y entienden las preguntas simples de «dónde», «qué» y «quién», además de que comienzan a responder cosas relacionadas con sus deseos y necesidades. Por ejemplo, tu hijo puede preguntar «¿dónde mamá?». Cuando se acerque a los cuatro años, ya será capaz de responder preguntas más complejas como «cuándo», «por qué» y «cómo», y formule sus propias preguntas.

Para ayudar a tu hijo a practicar qué responder, hazle una serie de preguntas similares en las que solo cambies la primera palabra de la oración. Es decir:

  • ¿A qué jugaste?
  • ¿Dónde jugaste?
  • ¿Con quién jugaste?
  • ¿Dónde jugaste?
  • ¿Cómo jugaste a eso?
  • ¿Por qué jugaste a eso?

De ese modo, identificarás cuáles preguntas sí entiende y cuáles no. Si responde algo mal, explícale qué debía decir y continúa trabajando esas preguntas.

Hitos de lenguaje: hablar en plural

Cuando se usa el plural de un sustantivo, indicamos que estamos hablando de más de una persona u objeto. La mayor parte del tiempo, la forma plural de los sustantivos se forma agregándoles una «s» al final. Este es el plural regular. Muchos niños dominan esta regla entre los 27 y 36 meses de edad. Cuando comienzan a usar los plurales, muchos bebés los usan en palabras que usan frecuentemente. Conforme pasa el tiempo, extienden la regla a otros sustantivos. Esto puede ocasionar el uso incorrecto del plural, como cuando dicen «árbols» en lugar de «árboles».

Durante mucho tiempo, algunos investigadores se interesaron en comprender cómo es que los niños extienden las reglas gramaticales a las palabras nuevas. En 1958, el psicólogo Jean Berko Gleason diseñó el famoso Examen Wug. En él, se les mostraba a los niños un dibujo de un pájaro en forma de flama y se les decía que eso era un «wug». Después, les enseñaban otro «wug» y se les mencionaba «Ahora hay otro. Ahora son dos. Son dos___». Los niños, como tú y yo, respondieron «wugs». Este estudio mostró claramente que los pequeños no memorizan los plurales de ciertas palabras, si no que aprenden y usan las reglas gramaticales. No podrían haber memorizado la palabra «wugs» porque nunca antes la habían escuchado.

¡Practiquen en casa y ayuda a tu hija a aprender a usar la forma plural de los sustantivos! Comienza con frases de dos palabras. Muéstrale algo, como una manzana, y di «una manzana». Después, enséñale otra manzana y di «dos manzanas». Repite eso un par de veces y luego deja que ella lo intente. Haz lo mismo con otros objetos y enfatiza el sonido /s/ al final de las palabras para que ella lo escuche claramente. También puedes señalar los plurales que aparecen en los cuentos que lean. Pregúntale «¿qué es eso?» y ve si usa el plural de la palabra. Si no lo hace, simplemente díselo y explícale por qué hay que usar la forma plural.

Hitos del lenguaje: aprender a usar los pronombres

Los pronombres son palabras que se usan para sustituir nombres o sustantivos. Dan información sobre el género y número de personas u objetos a los que se está refiriendo. Hay diferentes tipos de pronombres. Los personales, como yo, tú, él, nosotros, ustedes y ellos, sirven como sujetos de una oración. Por ejemplo, «Nosotros fuimos al parque». Mientras que los pronombres reflexivos (me, te, se, nos, les) se usan como objetos directos o indirectos en las oraciones. Por ejemplo, «El bebé me quiere mucho». Normalmente, los niños aprenden a usar los pronombres personales antes que los reflexivos, pero cuando cumplen tres años ya utilizan los dos.

Los pronombres parecen palabras simples, pero en realidad son conceptos complejos y difíciles de comprender porque marcan una diferencia entre el hablante y los demás. También, ¡los términos cambian dependiendo de quién los esté usando! Con el tiempo tu hijo practicará y aprenderá sus reglas de uso, hasta que un día hablar con pronombres sea algo natural para él. Mientras tanto, recuerda que es normal que los use mal de vez en cuando, especialmente cuando los combine con verbos y otros sustantivos, o cuando se refiera a sí mismo.

Si quieres ayudar a tu pequeño a usar correctamente los pronombres, lo primero que debes hacer es usarlos conscientemente cuando hables. Por ejemplo, en lugar de decir «Mamá está orgullosa de ti», di «Yo estoy orgullosa de ti». Asegúrate de que tu hijo esté expuesto a su uso. Para que practique, pídele que diga oraciones usando pronombres personales (oraciones con yo, tú, él, ella, nosotros). Haz esto cuando lean un cuento y dile que describa lo que los personajes están haciendo. Por ejemplo, «Él está saltando sobre la cama».

Para algunos niños, aprender a usar los pronombres es algo complicado. Lo mejor que puedes hacer es ayudar a tu pequeño a practicarlos hasta que, con el tiempo, entienda cómo se usan.

Consejos para tener conversaciones significativas con tu hija

Seguramente hablas con tu pequeña todos los días, ¡algunos dirán que hablas con ella todo el día! Pero, ¿esa plática es realmente una conversación? Una conversación implica el intercambio recíproco de ideas entre dos o más personas. Si tu pequeña dice algo, primero la escuchas. Luego le respondes mientras ella te pone atención. Le das tiempo para que formule su respuesta y así sucesivamente, en una comunicación de dos vías. Las conversaciones pueden tratar sobre lo que sea, desde su personaje favorito hasta los planes que tienen para el fin de semana. Lo más importante es hablar con tu hija, no tener un monólogo con ella.

Tener conversaciones significativas con tu pequeña fomentará su confianza y autoestima porque sabrá que le importas y que te interesas por conocer sus ideas y emociones. También aprenderá cómo comunicarse efectivamente, a la par que amplía su vocabulario y desarrolla sus habilidades lingüísticas. Estos son algunos consejos para que las conversaciones fluyan:

  • Cuando hables con tu hija evita cualquier tipo de distracción (¡celular incluido!). Dedícale toda tu atención.
  • Si estás haciendo algo y tu pequeña quiere decirte algo, trata de dejar lo que estás haciendo para escucharla. Ponerle atención durante un par de minutos marcará la diferencia.
  • Sé paciente. Dale tiempo para responder. Quedarte en silencio le permitirá organizar sus ideas y responderte.
  • Dedica una parte del día para tener una conversación significativa. Por ejemplo, puedes hablar sobre tu día durante la rutina de prepararse para dormir.
  • Fíjate en su lenguaje corporal y expresiones faciales para entender mejor qué es lo que está diciendo.
  • Respeta sus ideas y emociones. Independientemente de que pienses que esté bien o mal, escúchala y respóndele para que sepa que la estás escuchando.
  • Hazle preguntas abiertas que requieran una respuesta diferente a sí o no. Haz lo mismo cuando respondas, ¡practica tus respuestas explicativas!

Los niños y niñas procesan el lenguaje de manera diferente

Es bien sabido que las niñas suelen tener habilidades lingüísticas superiores a las de los niños, y durante un tiempo no se supo muy bien por qué y en qué se diferenciaban sus cerebros. En 2008, algunos científicos estudiaron la actividad cerebral de niños y niñas y los resultados mostraron que, al realizar tareas lingüísticas, las áreas cerebrales asociadas al lenguaje estaban más activas en las niñas porque, de hecho, utilizaban varias áreas del cerebro para completar las tareas.

Este estudio, realizado por investigadores de la Universidad Northwestern, proveyó con evidencia biológica clara sobre las diferencias en el procesamiento del lenguaje en niños y niñas. Se midió la actividad cerebral de 31 niños y 31 niñas de entre 9 y 15 años mientras llevaban a cabo tareas lingüísticas como deletrear y escribir. A veces las tareas se presentaban visualmente y los niños tenían que leer las palabras, y en otras ocasiones se usaban indicaciones auditivas. Los resultados mostraron que las áreas del lenguaje en el cerebro de las niñas estaban significativamente más activas que las de los niños. Por otro lado, en el cerebro masculino la corteza visual y auditiva era la que trabajaba más. Sus descubrimientos sugieren que el procesamiento del lenguaje es más sensorial en los hombres y más abstracto en las mujeres. Continue reading

Hitos del lenguaje: ¡otras personas entienden lo que dice mi hija!

Seguramente hubo un punto en tu vida en el que solo tú eras capaz de descifrar lo que decía tu hija. De hecho, tal vez eso pasaba hasta hace relativamente poco. Sin embargo, con el tiempo y práctica, la pronunciación de tu pequeña ha mejorado lo suficiente para que, ahora, otras personas puedan entenderla.

Este hito del desarrollo del lenguaje, como muchos otros, se alcanza gradualmente; las personas ajenas a la familia no entenderán a tu pequeña de la noche a la mañana. Para muchos niños, este hito se alcanza alrededor de su tercer cumpleaños, pero el desarrollo lingüístico es un proceso muy variable a esta edad, así que esto puede suceder antes o después. Entender a tu hija es un logro que no solo será emocionante para ti y otros adultos, también será importante para su bienestar social y emocional. ¡Ser capaz de comunicarse con el resto del mundo le abrirá las puertas a muchos nuevos aprendizajes! Continue reading

Consejos para enseñar habilidades de escucha

Conforme el vocabulario de tu hijo se expanda, será capaz de comprender lenguaje más complicado sobre distintos temas. Además, podrá entender el significado de oraciones más complejas y largas, como instrucciones de tres pasos. Sin embargo, a veces lo difícil será captar la atención de tu pequeño para que te escuche y entienda lo que le dices. Escuchar es una habilidad muy importante que está interrelacionada con el desarrollo lingüístico y, como cualquier otra habilidad, debe practicarse y perfeccionarse.

Estos son algunos consejos de cómo ayudar a tu hijo (y a ti) en casa:

  1. Habla claro y usa oraciones simples. Aunque, como ya dijimos antes, tu hijo de preescolar ya puede entender oraciones más complejas, si ves que le cuesta trabajo seguir instrucciones, trata de hacerlas más cortas o que las haga una por una.
  2. Míralo a los ojos. Cuando hables con él sobre algo importante o le des instrucciones, procura ponerte a su mismo nivel y hacer contacto visual. Esto te permitirá saber si te está poniendo atención. Cuando te vea a los ojos dile lo que tienes que decirle.
  3. Que tus expectativas sean claras. A veces sentimos que ya explicamos mil veces lo mismo, pero los pequeños tal vez no lo captaron así o no nos entendieron. Asegúrate de que tu hijo sepa lo que va a pasar enseguida, aclárale tus expectativas para que él sepa qué es lo que va a pasar y qué es lo que esperas que haga.
  4. ¡Jueguen juegos de escuchar! Estimula la habilidad de escucha de tu pequeño pidiéndole que identifique un sonido lejano. Por ejemplo, pídele que escuche al camión de la basura. ¿Lo oye? Siéntate en silencio y da el ejemplo de escuchar atentamente. Tomen turnos para identificar diferentes sonidos o ruidos.

Las interacciones de calidad estimulan el desarrollo lingüístico

Probablemente hayas escuchado decir que la mejor manera de estimular el desarrollo lingüístico de tu hija es hablándole todo el tiempo. Y el consejo tiene algo de razón. Varios estudios han demostrado que los niños que escuchan más palabras en casa tienen mejores habilidades lingüísticas y desempeño académico. Sin embargo, investigaciones recientes encontraron que lo que marca realmente la diferencia no es el número de palabras, si no el modo en cómo se interactúa con el niño.

El estudio liderado por la Dr. Katy Kirsh-Pasek de la Universidad Temple analizó 60 familias de bajos recursos y cómo es que los padres interactuaban con sus hijos al momento de jugar o leer un libro. Los investigadores estudiaron las grabaciones de 60 madres jugando con sus pequeños de dos años y contaron el número de palabras que se habían dicho durante esa interacción. Después, compararon dichas interacciones con las habilidades lingüísticas de los niños cuando habían cumplido tres años. Los resultados muestran que la calidad de la interacción entre madre e hijo tenía mucho más peso que el número de palabras dichas.

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Hitos del lenguaje: aprender a usar verbos

Las primeras palabras de los niños suelen ser sustantivos, cosas como mamá, papá o pelota, porque son los vocablos que representan cosas o personas. Sin embargo, a partir de los dos años, los pequeños comienzan a incorporar verbos y palabras de acción como jugar, ir o venir a su vocabulario.

Este es un hito importante para el desarrollo lingüístico porque indica que un niño está listo para construir sus primeras oraciones. La adquisición de lenguaje varía mucho entre los niños y es difícil anticipar cuántos verbos usarán cuando llegan a los 2 o 3 años. Regularmente, a esa edad usan un par de verbos y a partir de entonces su vocabulario se amplía.

Estas son algunas ideas de cómo asegurarte de que el léxico de tu hijo incluya verbos:

  1. Monitorea cuáles son los verbos que ya entiende y dice. ¡Enlistarlos en una buena idea! De ese modo, podrás enfatizar en aquellos verbos que esté aprendiendo y verás qué tan bien usa los que ya conoce.
  2. Piensa en las cosas que le gusta hacer a tu hijo y qué palabras de acción las describen. ¡Usa esas palabras cuando estén haciendo esas actividades! Por ejemplo, si le gusta jugar con bloques usa palabras como construir, apilar o caerse para describir lo que está haciendo.
  3. Cuando hagas alguna acción, usa ese verbo en una oración. Recuerda que los verbos son palabras de acción y que eso significa que puedes mostrarle a tu hijo lo que significan. Esto le ayudará a entender el significado y recordar la palabra.
  4. ¡Repite las palabras! Los niños necesitan escuchar varias veces las palabras nuevas antes de comenzar a utilizarlas por sí mismos. Trata de usar los verbos nuevos varias veces durante una actividad y luego repítelos la próxima vez que estén haciendo lo mismo. ¡La constancia es importante!
  5. Cuando lean, enfatiza los verbos. Señala las acciones que los personajes estén haciendo y habla de eso con tu pequeño.

Ayuda a tu pequeña a aprender nuevas palabras

Investigaciones demuestran que el número de palabras que usa un niño se relaciona directamente con su desempeño académico futuro. Así que, ¡tener un amplio vocabulario puede ayudar a tu pequeña a estar mejor preparada para la escuela y la vida en general! Alrededor de los dos años, el vocabulario de los niños se expande significativamente para incluir más de 50 palabras nuevas. Después, a los tres años, su léxico activo se amplía a más de 300 palabras. En promedio, un niño tiene la capacidad de adquirir de cuatro a seis palabras nuevas diariamente.

¿Quieres ayudar a tu hija a aprender nuevas palabras? Estas son algunas cosas que puedes incorporar a tus interacciones diarias:

  • Deja que tome la batuta: Cuando interactúes con ella, primero, observa lo que está haciendo y en lo que se interesa. Después, espera a que se comunique contigo y, finalmente, escúchala atentamente. Tu pequeña estará más motivada a interactuar si ella comienza la conversación.
  • Síguele la corriente: Cuando tu hija se haya comunicado contigo, síguele la corriente y responde de acuerdo a la situación. Comenta sobre lo que te dijo y únete a su juego.
  • Usa gestos: Gesticular es una excelente herramienta para aprender nuevas palabras. Cuando las uses, los gestos ayudarán a tu hija a entender mejor el significado de las palabras.
  • Lean: ¡Leer un libro es la forma perfecta de ampliar el vocabulario! Cuando lean, haz conexiones entre lo que está pasando en la historia y lo que pasa en la vida de tu pequeña. También, cuando encuentren una nueva palabra, úsala durante los siguientes días. De ese modo ella comenzará a recordar su significado.
  • Hablen de cosas abstractas: Habla con tu hija sobre sus sentimientos, sobre sus experiencias pasadas o cosas imaginarias. Sé creativa y ve más allá de lo que pueden ver.

Con el tiempo y mucha paciencia llegará el día en que tu hija no dejará de hablar. ¡Nunca dejes de sorprenderte por su desarrollo!