Sobre el retraso del desarrollo y las señales de alerta durante el primer año

¿Crees que tu bebé pueda estar atrasado en su desarrollo? Antes de llegar a cualquier conclusión, recuerda que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y la curva de lo que es “normal” es bastante amplia. Sin embargo, siempre es útil conocer las señales de alerta para saber si puede haber posibles retrasos en el desarrollo de un niño.

¿Qué significa tener un “retraso en el desarrollo”?

Este término es usado por los médicos cuando un niño no ha alcanzado los hitos que se esperan en cierto período de tiempo. Por ejemplo, si el rango normal para aprender a caminar es entre los 9 y 18 meses, y un niño de 20 meses aún no ha comenzado a caminar, esto sería considerado un retraso en el desarrollo. Hay diferentes tipos de retrasos y estos podrían presentarse en una o más áreas, por ejemplo: motricidad gruesa, motricidad fina, habilidades lingüísticas, habilidades de pensamiento, habilidades de autoayuda o habilidades sociales. Es importante mencionar que si el bebé se está quedando atrás temporalmente, esto no quiere decir que tenga un retraso en el desarrollo. Recuerda que cada niño se desenvuelve a su propio ritmo, pero sí es importante saber cuáles son algunas de las señales de alerta que debes de tener en mente.

 ¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene un retraso en el desarrollo?

Un retraso en el desarrollo es diagnosticado por un médico basándose en indicadores muy estrictos. Por lo general, los padres son los primeros en darse cuenta de que su hijo no está progresando al mismo ritmo que otros niños de la misma edad. La intervención temprana puede marcar una gran diferencia para muchos niños con retrasos en el desarrollo. Por lo tanto, si tu pequeño parece estar retrasado en su desarrollo, consúltalo con tu médico de cabecera, un pediatra del desarrollo y de la conducta, o un neurólogo pediátrico. Recuerda que no está de más familiarizarse con la tabla de desarrollo que debería seguir tu hijo.

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Pesadillas Infantiles: ¿Por qué suceden y qué hacer para lidiar con ellas?

Al igual que los adultos, a veces los niños resuelven sentimientos confusos y experiencias difíciles a través de sus sueños. A pesar de que hay pocas cosas más angustiantes que escuchar un grito repentino en medio de la noche viniendo de la habitación de tu pequeño, las pesadillas son algo bastante común.

Es importante tomar en cuenta que, independientemente de su entorno, todos los niños tienen pesadillas. La mayoría de los padres se preocuparán si creen que su hijo desarrolló algún trauma en particular, pero la realidad es que las pesadillas pueden surgir solo por contar una historia que a tu hijo le parezca aterradora, por ir al centro comercial y que tu hijo vea algún poster de un animal que le parezca aterrador, o porque haya visto un objeto que le dio miedo. Al llegar la noche, estos objetos e historias, podrían aparecer en sus sueños. Esto sucede porque los niños de esta edad tienen dificultad para separar la fantasía de la realidad, lo que puede dar lugar a miedos que son explorados a través de los sueños.

¿Qué puedes hacer para ayudar a tu hijo a lidiar con las pesadillas?

Si bien es cierto que todos los niños tienen pesadillas de vez en cuando, éstas parecen ser más frecuentes durante los años preescolares, cuando el miedo a la oscuridad es común. Otro dato importante de las pesadillas es que ocurren cuando se acerca la mañana, en las últimas fases de sueño REM. Esta es una característica importante, ya que se diferencia de los terrores nocturnos, los cuales ocurren durante las primeras horas de sueño, cuando un niño está durmiendo profundamente.

Después de una pesadilla, puede ser difícil lograr que tu pequeño quiera volver a dormir, pero es importante que lo haga, ya que necesita esas horas de sueño. Para calmar a tu pequeño, puedes empezar por abrazarlo y asegurarle que todo está bien. Por ejemplo, trata de explicarle que solo era un sueño, como una película que está encendida en su cabeza y cuando él se despierta “la película se apaga”. También le puedes preguntar sobre su sueño. A pesar de que tu pequeño no será capaz de explicarlo a detalle (dado que apenas está desarrollando sus habilidades lingüísticas) hablar sobre ello puede ayudarle a procesar el evento. No olvides escuchar atentamente sus preocupaciones y no las descartes o minimices. Otra cosa que puedes probar es mostrarle que no hay nada debajo de su cama o escondido en el closet (si es que tiene alguno de esos miedos) o puedes inclusive inventar un final feliz para su sueño al siguiente día.

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La urgencia de ayudar a familias y niños en situación de guerra

Los niños y el estrés tóxico en tiempos de guerra

Millones de niños están viviendo sus años más importantes de desarrollo en una situación de guerra. La guerra puede ser increíblemente estresante para adultos – pero puede ser aún peor para niños. En este momento importantísimo de desarrollo, como es la infancia, los niños viven situaciones de miedo e incertidumbre al perder a su padre o madre, su hogar, y su acceso a comida y agua. En otras situaciones, los niños pueden encontrar apoyo dentro de su propio hogar para lidiar con el estrés y evitar que se descarrile su desarrollo. Desafortunadamente, a muchos adultos en esta situación también se les dificulta ofrecer el apoyo que requieren sus hijos por la situación de estrés que ellos también viven.

Como un ejemplo está la situación actual en Siria. La actual crisis, que comenzó con protestas anti-gobierno y culminó en guerra civil, ha llevado a que casi cuatro millones de personas hayan huido de Siria, la mayoría de ellos niños y mujeres. Los países aledaños como Líbano y Jordania están abrumados con las miles y miles de personas que llegan a sus países cada mes como refugiados. Aún dentro de Siria hay otras 6.5 millones de personas desplazadas, lo cual significa que aproximadamente 1 de cada 2 sirios se han ido de sus hogares. La ONU ha declarado que aproximadamente 13.5 millones de sirios tienen necesidad de ayuda humanitaria, de los cuales 7.5 millones son niños (UNOCHA, 2015). Continue reading

Tu guía de seguridad en la piscina

El verano es sinónimos de días cálidos y soleados que son ideales para divertirse y refrescarse en una piscina. ¿Piensas nadar con tu pequeño? Toma las siguientes precauciones para que todos estén a salvo, y su verano esté lleno de diversión y buenos recuerdos.

La mejor manera de proteger a los pequeños alrededor de las piscinas es tener a un adulto que sepa nadar supervisándolos en todo momento. Para bebés y niños más pequeños, un adulto debe estar en el agua con ellos, al alcance de sus manos. Asegúrate de que una valla o barrera cubra completamente la zona de la piscina para evitar que los niños entren sin estar supervisados. Si tienes una piscina en casa, establecer algunas reglas básicas será una buena idea. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda las siguientes:

  • Mantén juguetes fuera del área de la alberca cuando no la estén usando.
  • Las piscinas inflables deben vaciarse después de cada uso.
  • No usar juguetes móviles cerca de la piscina (bicicletas, triciclos, etc.).
  • Mantén los aparatos eléctricos lejos de la zona de la piscina.
  • Evitar clavados en aguas poco profundas.
  • No correr alrededor de la piscina.

La AAP recomienda clases de natación para los niños mayores de cuatro años de edad, o niños de 1-4 años de edad que están listos para aprender. Los niños están listos para aprender en diferentes etapas de su desarrollo individual. Toma en cuenta la frecuencia de la exposición al agua, la madurez emocional y el desarrollo físico de tu pequeño para decidir si debe comenzar con clases de natación. Recuerda que, incluso después de tomar estas clases, los niños siempre deben ser supervisados cuando están ​​dentro o alrededor de una piscina.


 

¡Diviértanse este verano! Pero recuerda: la seguridad es lo primero. Revisa estos enlaces para obtener más información acerca de la seguridad en el agua.

Signos para bebé: Comunicación con gestos

Si has estado prestando atención a tu bebé, lo más probable es que hayas notado que antes de que pueda hablar, tu pequeña ya ha estado comunicándose contigo de diferentes maneras. El llanto, los gestos, sonrisas, risas y el apuntar son formas de comunicación, y aunque en un principio puede parecer un juego de adivinanzas, con tiempo y esfuerzo podrás identificar lo que te quiere decir.

Comprender lo que tu bebé quiere a veces es frustrante para ambas, pero hay maneras de entender un poco más lo que nos quieren decir nuestros pequeños. Si deseas entender con mayor facilidad las necesidades y deseos de tu bebé, puedes intentar el lenguaje de signos de bebé.

¿Qué es el lenguaje de signos de bebé?

Es una herramienta de comunicación que busca motivar a los niños a comunicarse a través de gestos. Funciona mediante el uso de signos específicos que permiten al bebé comunicar sus deseos y emociones antes de que pueda hablar.

Se ha afirmado que esta forma de comunicación a través de gestos y señas disminuye la frustración, promueve el desarrollo del lenguaje, y fortalece el vínculo entre padres e hijos. La evidencia con respecto a estas afirmaciones es aún limitada, pero existen muchas anécdotas positivas de padres y los profesionales que utilizan esta herramienta y se han visto beneficiados por ella.

Complementar el lenguaje con gestos podría disminuir la frustración experimentada por los niños que saben lo que quieren, pero aún no tienen las habilidades verbales para expresarse. El desarrollo motor es más rápido que el verbal, por lo que aprender y coordinar los movimientos para hacer señas les es más fácil que formar una palabra. La comunicación con gestos específicos es un campo prometedor e interesante para la investigación. Los resultados preliminares han identificado que estar en sintonía con los gestos de sus pequeños motiva a los padres a ser más conscientes de la manera en la que los bebés se comunican. Esto, por lo tanto, puede llevar a una disminución de la falta de comunicación y el desarrollo de un apego saludable.

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