Los niños y el estrés tóxico en tiempos de guerra

Millones de niños están viviendo sus años más importantes de desarrollo en una situación de guerra. La guerra puede ser increíblemente estresante para adultos – pero puede ser aún peor para niños. En este momento importantísimo de desarrollo, como es la infancia, los niños viven situaciones de miedo e incertidumbre al perder a su padre o madre, su hogar, y su acceso a comida y agua. En otras situaciones, los niños pueden encontrar apoyo dentro de su propio hogar para lidiar con el estrés y evitar que se descarrile su desarrollo. Desafortunadamente, a muchos adultos en esta situación también se les dificulta ofrecer el apoyo que requieren sus hijos por la situación de estrés que ellos también viven.

Como un ejemplo está la situación actual en Siria. La actual crisis, que comenzó con protestas anti-gobierno y culminó en guerra civil, ha llevado a que casi cuatro millones de personas hayan huido de Siria, la mayoría de ellos niños y mujeres. Los países aledaños como Líbano y Jordania están abrumados con las miles y miles de personas que llegan a sus países cada mes como refugiados. Aún dentro de Siria hay otras 6.5 millones de personas desplazadas, lo cual significa que aproximadamente 1 de cada 2 sirios se han ido de sus hogares. La ONU ha declarado que aproximadamente 13.5 millones de sirios tienen necesidad de ayuda humanitaria, de los cuales 7.5 millones son niños (UNOCHA, 2015).

Se sospecha que las diferentes facciones de la guerra usan su control sobre el agua y la comida como forma de guerra, lo cual es una violación de los derechos humanos de los refugiados. Millones de niños actualmente están sufriendo por estas carencias, y desafortunadamente, también han tenido que vivir situaciones de extrema violencia y miedo.

El estrés en el cuerpo

Cuando estamos en peligro, el cuerpo activa su sistema de respuesta al estrés, el cual incrementa nuestro ritmo cardiaco y presión, y sube la concentración de hormonas como la cortisona. Normalmente, estos efectos se reducen cuando un niño se siente protegido por algún adulto, el cual ayuda a moderar o regular la respuesta al estrés.

¿Qué pasa cuando un niño vive estrés agudo y prolongado, como se vive en la guerra, sin apoyo de algún adulto? Esto lleva al estrés tóxico, que puede dañar la arquitectura cerebral y ocasionar problemas de aprendizaje, salud, y bienestar psicológico por el resto de la vida de la persona. El exceso de hormonas que libera el cuerpo como respuesta al estrés, como es la cortisona, causa daño al hipocampo, una parte del cerebro crítico para el aprendizaje y la memoria. También se ha comprobado que entre más situaciones adversas vive un niño en su primera infancia, especialmente durante los periodos sensibles, mayor la probabilidad que de adulto padezca de enfermedades cardiovasculares, diabetes, abuso de sustancias, e incluso depresión. Aunque las situaciones adversas pueden afectar a cualquier persona, cuando se viven en la primera infancia pueden llegar a truncar el desarrollo y el potencial de la persona.

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¿Qué puedo hacer yo?

Hay organizaciones que se especializan en ayudar a los niños más necesitados en tiempos de crisis, y estas organizaciones necesitan de nuestro apoyo para poder realizar su trabajo y llegarle a más familias y niños. Organizaciones como Save the Children (www.savethechildren.org) aceptan donativos en su página que permiten a la organización trabajar con niños en zonas de guerra.

Si quieres más información, visita las siguientes páginas:

1. United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs (UNOCHA). «2016 Humanitarian Needs Overview.» October 18, 2015. Accessed February 29, 2016.

2. Children of Syria. (n.d.). Retrieved June 15, 2016, from http://www.savethechildren.org/site/c.8rKLIXMGIpI4E/b.7998857/k.D075/Syria.htm