¿Tu bebé vomita, está irritable y llora con frecuencia después de comer? Si lo hace, es probable que sufra de reflujo gastroesofágico (RGE/reflujo).

No importa si un bebé es amamantado o alimentado con fórmula, ambos pueden sufrir de reflujo. Este padecimiento se produce cuando los alimentos y el ácido del estómago se regresa hacia el esófago, y a veces fuera de la boca. Por lo general los bebés sufren de reflujo porque el anillo de músculo en la parte inferior del esófago (que se abre y se cierra para permitir que los alimentos entren en el estómago) no se ha desarrollado completamente. Esto significa que, cuando la barriguita de tu bebé esté llena, la leche y el ácido regresan hasta el esófago, causando malestar. Aunque este problema es complicado y puede ser frustrante, no debes alarmarte. Es uno de los problemas de alimentación más comunes entre los bebés. De hecho, alrededor del 25% de ellos experimentan algún grado de la misma. La buena noticia es que, por lo general, el reflujo se resuelve por sí solo sin necesidad de tratamiento cuando cumplen entre 12 y 18 meses de edad. Solo alrededor del 5 % de los niños mayores de 12 meses continuará regurgitando.

Pero, ¿cómo puedes saber si tu bebé sufre de reflujo? Aquí están algunas de las señales de las cuales debes estar atenta:

  • Regurgita leche/comida
  • Irritabilidad
  • Se alimenta mal
  • Tose frecuentemente
  • Vomita con frecuencia
  • Llora después de ser alimentado
  • Siente malestar, tiene gases o dolor abdominal después de comer (ardor de estómago)

Si tu bebé experimenta reflujo leve, pero se está alimentando bien, los siguientes consejos pueden ser útiles:

  • Cuando alimentes a tu bebé, hazlo en posición vertical.
  • Después de cada comida, coloca a tu bebé en posición vertical durante 20-30 minutos.
  • Aliméntalo menos, pero con más frecuencia -esto puede ayudar a disminuir las posibilidades de que regurgite.
  • Asegúrate de no sobrealimentar a tu bebé, esto puede agravar el reflujo.
  • Si tu bebé se alimenta a base de botella, asegúrate de que eructe cada 2 o 3 minutos durante la alimentación.
  • Invierte en botellas de «pezón de flujo lento» para que la leche no salga demasiado rápido.
  • En promedio, un eructo cada 2 a 3 onzas de leche será de gran ayuda.
  • Dependiendo de la edad de tu bebé, espesa la fórmula de tu bebé con cereal de arroz para mejorar el reflujo.
  • Tu bebé puede ser alérgico a una fórmula a base de leche, por lo que tal vez debas considerar hacer un cambio de fórmula.

Asegúrate de tomar nota de cuántas veces al día tu bebé se alimenta, a qué hora llora más, con qué frecuencia y cuánto está vomitando. Esta información será importante para tu médico.

En general, debes tratar de evitar de exponer a tu bebé a lo siguiente lo más que puedas, tanto si sufre de reflujo o no:

  • El uso de los asientos de seguridad después de alimentarlo.
  • Pañales o ropa que apriete el abdomen.
  • Estar expuesto al humo.
  • Forzarlo a comer.
  • Las distracciones como programas de televisión, películas o juguetes -asegúrate de que tu bebé esté relajado y no se emocione demasiado al comer.

Aunque no debes alarmarte si tu bebé vomita después de comer de vez en cuando, debes hablar con tu médico si tu bebé:

  • Está irritable durante o después de los alimentos, llora y arquea la espalda.
  • Vomita regularmente grandes cantidades.
  • Vomita fluidos verdes o amarillos.
  • Se queja o se niega a alimentarse.

¿Qué técnica ha funcionado para tu bebé ? ¡Compártelo en los comentarios!

Powered by Rock Convert