Durante el embarazo tu cuerpo se ha estado preparado para el momento en que debas amamantar. Así, cuando tu bebé nazca ¡estarás lista para ello! Sin embargo, el golpe de leche (cuando tu producción se libera) puede tardar unos días en regularizarse. Los expertos recomiendan amamantar justo después del nacimiento pues esto ayuda a estimular el golpe de leche. Sabemos que lo anterior no siempre es posible y a veces es complicado el comienzo. Si no logras dar pecho, sigue los siguientes consejos para despertar tu reflejo de bajada de leche:

  • Acerca a tu bebé a tu piel. El contacto piel con piel libera oxitocina y prolactina, hormonas que controlan la producción de leche.
  • Aplica una toalla húmeda y tibia al pecho unos minutos antes de amamantar.
  • Asegúrate de que la posición de tu bebé y el enganche sean adecuados.
  • Busca una posición para amamantar que sea cómoda para los dos.
  • Utiliza técnicas de relajación, tales como la respiración profunda, permitiendo que tu estómago se distienda y colapse lentamente.
  • Escucha música tranquila.
  • Únete a un grupo de lactancia local o virtual. En este grupo encontrarás consejos de expertos y otras mamás que han pasado por lo mismo que tú.
  • Intenta darle pecho a tu bebé cada 2 o 3 horas (durante el día) en los primeros meses, tratando de no atenerte a horarios rígidos con mucho tiempo entre comidas, ya que entre más leche des, más producirás.
  • Si puedes, evita utilizar fórmula para dar y producir leche continuamente.
  • Considera sacarte leche con un extractor eléctrico o manual entre comidas, siempre y cuando no estés muy cansada.
  • Descansa y come bien, ya que estar exhausta y seguir una dieta baja en calorías puede inhibir tu producción de leche.
  • Procura mantenerte bien hidratada. Los líquidos te ayudarán en la producción de leche.
  • Evita fumar, ser fumadora pasiva y consumir alcohol o drogas. Dichas sustancias pueden afectar la producción de leche y, además, son dañinas para ti y tu pequeño.
  • Finalmente, es muy importante tener paciencia y no darte por vencida. La leche que produces puede variar de acuerdo a las necesidades de tu bebé y a las veces que se alimenta.

¿Y si no puedo dar pecho a pesar de lo anterior?

En ciertos casos, la lactancia no es posible. A veces, amamantar puede provocar demasiado estrés. Puede ser que tu estilo de vida no te permita ser constante con la lactancia o que existan condiciones médicas que la imposibilitan. Ejemplo de lo anterior es cuando exista alguna enfermedad que disminuye la energía para amamantar o tomas un medicamento que puede ser dañino para tu bebé. En caso de que tomes un medicamento que te impida amamantar, pregúntale a tu médico si existe otra opción segura para poder dar leche.

Por otro lado, existen casos en los cuales el bebé no puede tomar leche materna pues su cuerpo no la tolera, tal como cuando nace con galactosemia, un trastorno hereditario que no le permite metabolizar azúcares simples. No te sientas mal si no se puede; a veces, a pesar de todo el apoyo y deseo, el cuerpo no coopera. Sin embargo, hay muchas otras maneras para crear vínculos con tu bebé. Puedes acariciarlo, tocarle la cara, acercarlo a tu cuerpo, acurrucarlo, cantarle y hablarle con tono dulce; todo esto le brindará mucho amor. Finalmente, si no puedes amamantar no te preocupes, puedes utilizar fórmula, un buen sustituto para la leche materna.

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