Cuando la imaginación de los bebés se desarrolla y aún no saben distinguir entre fantasía y realidad, a veces sueñan feo. Las pesadillas en bebés son normales y puede asustarlos. Sin embargo, las pesadillas son diferentes a los terrores nocturnos. Aquí te explicamos la diferencia.

Si alguna vez has visto a alguien tener terrores nocturnos, los síntomas parecen sacados de una película de terror: la persona se agita mucho, duerme con los ojos abiertos y grita incontrolablemente. Los terrores nocturnos dan miedo y son estresantes, sin embargo, son inofensivos. Alrededor del 5 por ciento de los niños experimentan terrores nocturnos y muy rara vez son una manifestación de un problema psicológico o emocional mayor.

¿Cuál es la diferencia entre las pesadillas en bebés y los terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos son diferentes a una pesadilla. Cuando los niños experimentan uno de estos, están parcialmente despiertos y no recuerdan nada al día siguiente. Las pesadillas en bebés, por otro lado, suceden durante el estado REM del sueño y los pequeños suelen recordar fragmentos de lo que soñaron. Durante un terror nocturno, tal vez notes que tu hijo suda, tienen los ojos vidriosos o su pulso se acelera. Estos episodios son más comunes entre los 3 y los 8 años y suceden entre 5 y 20 minutos después de haberse ido a dormir.

¿Por qué mi bebé tiene terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos suceden por varias razones, entre ellas están:

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¿Tu bebé tiene problemas para dormir?Powered by Rock Convert
  • La falta de sueño
  • Cambios en los horarios de sueño
  • Tener fiebre
  • Necesitar ir al baño
  • Un ruido inesperado
  • Efectos secundarios de ciertos medicamentos
  • Antecedentes familiares de sonambulismo y terrores nocturnos

Sabemos que los terrores nocturnos pueden ser estresantes para los padres, pero es importante recordar que son inofensivos.

¿Qué hacer si tu bebé tiene un terror nocturno?

  • Aunque parezca difícil, no despiertes a tu hijo si tiene un terror nocturno. Lo mejor es mantener la calma hasta que el episodio haya terminado. Si despiertas a tu pequeño, tal vez se sienta desorientado o confundido.
  • Trata de no intervenir a menos que tu hijo corra peligro o pueda lastimarse con los objetos a su alrededor.
  • Establecer una rutina relajante antes de dormir ayuda a reducir las probabilidades de tener un terror nocturno.
  • Evita mencionar el incidente para no preocupar o poner ansioso a tu hijo. Siéntete con la libertad de investigar cómo se siente, pero habla de forma que él no se preocupe por lo que pasó.

Recuerda: Tu hijo normalmente no recordará el terror nocturno al día siguiente y muchas veces es algo que deja de suceder conforme crece.

Como siempre, si te preocupa el comportamiento de tu pequeño o tiene problemas para dormir, habla con tu pediatra.

Para saber más sobre los terrores nocturnos, las pesadillas en bebés y las rutinas de sueño, lee estos artículos:


María Mirón es una investigadora de psicología con una maestría en Psicología Clínica. Con más de ocho años de experiencia, ha publicado y participado en múltiples foros internacionales sobre el Desarrollo de la Primera Infancia. Actualmente es profesora de métodos de investigación en la Universidad de Monterrey. Su misión es vincular la ciencia y las herramientas de crianza que se ofrecen a los padres.