El desarrollo físico de tu hijo se divide en las habilidades de motricidad gruesa y motricidad fina. La primera trabaja con los músculos grandes para realizar movimientos amplios como correr, escalar o saltar. La motricidad fina, por otro lado, trabaja con músculos pequeños en movimientos precisos; manipular objetos, colorear o recortar son actividades que promueven esta habilidad.

Los hitos de desarrollo físicos son fáciles de observar cuando tu pequeño comienza a gatear, dibujar o caminar; pero desde que nació ha estado trabajando para alcanzar nuevos hitos motrices. Sus músculos grandes son los que le permiten sostener la cabeza, sentarse, rodar o gatear por todos lados. Conforme gane control sobre sus brazos será capaz de usar músculos más pequeños para alcanzar objetos, manipular juguetes pequeños y, más tarde, sostener un crayón.

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La fuerza de los músculos más grandes también determinará el desarrollo de la destreza y control de manos de tu pequeño. La motricidad gruesa ayuda a que su cerebro y músculos se coordinen para permitirle realizar movimientos amplios. La fuerza corporal es vital para que los niños puedan sentarse en una mesita a jugar con sus crayones. También es necesario que controlen su postura para poder mover las manos y los dedos cuando dibujan o pasan las páginas de un libro. ¡Todo está relacionado! Su motricidad gruesa también se verá reflejada en sus habilidades de autocuidado, por ejemplo: al abrir su lonchera, ponerse los pantalones, abotonar su camisa, ir al baño, etc. Esto también influirá en procesos cognitivos como la concentración, atención y memoria cuando realiza alguna tarea.

No importa en qué etapa del desarrollo esté tu hijo, es importante que le ayudes a desarrollar músculos fuertes para el futuro. Cuando jueguen trata de estimular sus músculos con ejercicios como rodar y sentarse, gatear, jugar con una pelota, saltar o correr uno detrás del otro. Una dosis diaria de actividad física le ayudará a desarrollar su equilibrio, coordinación, conciencia corporal, control de postura y fuerza. También sentará las bases de los movimientos precisos que son necesarios para sostener un crayón, apilar bloques, garabatear o abrir y cerrar cierres.

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