Todos los padres esperan con ansias el día en que su hija dé sus primeros pasos. ¡Es un hito del desarrollo muy importante y emocionante! Sin embargo, caminar correctamente no es algo que se logre de la noche a la mañana, ya que es una habilidad que tarda meses en desarrollarse.

Tu pequeña adquirirá muchas habilidades antes y después de dar sus primeros pasos que le ayudarán a perfeccionar su capacidad para caminar. De hecho, existen precedentes de caminata en los recién nacidos y bebés muy pequeños puesto que mueven las piernas alternadamente mientras están boca arriba. A esto se le llama patada supina, se da cuando el bebé está entusiasmado y es similar a la caminata horizontal. ¡De hecho, ambas siguen el mismo patrón (extender una pierna mientras se dobla la otra) y usan los mismos músculos para iniciar los movimientos!

Claro que caminar implica mucho más que solo alternar el movimiento de las piernas. Es por eso que tu hija no podrá hacerlo sino hasta más adelante. Para poder dar sus primeros pasos y caminar cada vez mejor, tu pequeña necesitará de flexibilidad, coordinación de extremidades, control de postura, fuerza muscular y motivación para ir a algún lugar. También deberá aprender a adaptarse a diferentes ambientes para aumentar su velocidad, disminuirla, girar y navegar por el espacio mientras se ajusta a los cambios en la superficie, a las pendientes y al peso que carga, ¡todo esto al tiempo que mantiene el equilibrio!

Aunque no todos los niños gateen de la forma tradicional, ¡no por eso esperarán a poder caminar para comenzar a moverse! Su deseo por desplazarse de un lugar a otro los motivará a arrastrar, jalar o propulsar su cuerpo de una u otra manera.

Llegará el día en que tu pequeña querrá explorar más; tal vez intente moverse estando de pie, algo que es un precedente de la acción de caminar. ¡Todos los niños son diferentes! Sin embargo, normalmente alrededor de los 9 meses comienzan a ponerse de pie sosteniéndose de los muebles o de algún adulto. Tu hija necesitará practicar para poder mantener esta posición, luego podrá quedarse de pie mientras sostiene un juguete o un objeto, y ¡más tarde verás que desarrolla su confianza y comienza a trasladarse! Pronto recorrerá los muebles o hasta caminará mientras la sostienes de las manos.

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Finalmente (aunque aún no sea el final de esta aventura), ¡tu pequeña dará sus primeros pasos sin ayuda! Esto puede suceder alrededor de los 13 meses, pero toma en cuenta que el rango de edad para alcanzar este hito varía mucho. Al principio, tu hija solo podrá dar unos cuantos pasos antes de perder el equilibrio, ¡pero seguirá practicando! Durante un tiempo sus pasos serán cortos, tambaleantes y lentos, manteniendo las piernas separadas para compensar el poco control que tiene sobre su equilibrio.

Con tiempo y práctica su fluidez y flexibilidad mejorarán mucho, lo cual le permitirá aumentar su velocidad y caminar con menos esfuerzo. ¡Esto significa que tu hija adquirirá habilidades más complejas que requieren de atención o concentración! Por ejemplo, cargar un objeto mientras camina, empujar o jalar algún juguete, detenerse y agacharse a recoger algo a mitad de un trayecto, o caminar hacia atrás.

La mayoría de las investigaciones indican que, normalmente, se empiezan a notar mejorías en la habilidad para caminar de los niños 3 o 6 meses después de que dieran sus primeros pasos, y muchos estudios coinciden en que los niños no caminan con la destreza de un adulto sino hasta que tienen entre 5 y 7 años. ¡Así que sigan practicando! La experiencia es lo que marca la diferencia en la capacidad para caminar correctamente.

Ya para finalizar, recuerda que todos los niños son diferentes y que el desarrollo no siempre es un proceso lineal. Por eso algunos pequeños querrán ponerse de pie y moverse de forma vertical incluso antes de comenzar a gatear o a moverse por el suelo. ¡Hay quienes ni siquiera llegan a gatear de forma tradicional! Los más importante es que tu hija se mueva y continúe explorando y aprendiendo de su entorno mientras sigue fortaleciendo sus músculos y mejorando su equilibrio.

Si quieres saber más sobre el tema, lee este artículo en inglés: The Road to Walking: What Learning to Walk Tells Us About Development