Anteriormente, hablamos sobre cómo preparar a tu bebé para que comience a gatear y de las habilidades que esto implica. La mayoría de los bebés comienzan a gatear entre los 8 y 10 meses. La razón por la que algunos comienzan a los 6 es porque están aprendiendo a rodar, a sentarse y a moverse, y pueden sentir la necesidad de desplazarse antes de cumplir los 8 meses. Durante estos meses, una señal que verás en tu pequeña es que, cuando esté boca abajo, hará pequeñas lagartijas, levantará cabeza y se apoyará sobre sus brazos. Conforme se vuelva más fuerte, comenzará a experimentar y tratará de moverse usando los antebrazos; por eso es tan importante que pase tiempo boca abajo durante este periodo.

También hay niños que gatean de forma tardía, y se le dice así simplemente porque muchos bebés comienzan a apoyarse en los muebles y a ponerse de pie a los 10-11 meses. En realidad, no importa cuándo o si tu bebé gatea o no; esta habilidad se desarrollará cuando tu hija esté lista y tal vez su estilo de gateo no sea del todo convencional. Lo importante es que comience a desplazarse y mejore su motricidad, algo que incluye muchos otros hitos del desarrollo.

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Durante los próximos meses es muy probable que tu bebé aprenda a gatear o a moverse usando otros métodos, y logrará esto después de aprender a sentarse. Algunos bebés lo hacen solos y otros necesitan un poco de ayuda; no te preocupes, con el tiempo todos lo logran. Cuando tu hija logre sentarse, aprenderá a sostener su cabeza para mirar a su alrededor y su cuello, espalda, brazos y piernas serán suficientemente fuertes como para cargar su peso cuando esté sobre manos y rodillas. Cuando sienta que puede hacerlo, comenzará a experimentar con varios movimientos como arrastrarse, rodar o deslizarse por el suelo. Independientemente de su estilo personal, sus primeros intentos tal vez no la ayuden a avanzar. De hecho, en otro artículo mencionamos que es probable que primero se mueva hacia atrás y no hacia adelante.

Recuerda que el gateo es diferente para todos los bebés; algunos lo harán de la forma tradicional y otros tal vez prefieran empujarse por el suelo y deslizarse mientras están sentados. Tal vez notes que tu hija comienza a arrastrase sobre su estómago, se mece de un lado a otro o gatea por la habitación. Algunos niños incluso intentan apoyarse en los muebles para ponerse de pie. No te preocupes, aunque parezca que el gateo es el siguiente logro que debe alcanzar tu pequeña, lo importante es que se sienta motivada para explorar sus alrededores moviéndose de la forma que ella prefiera. Con el paso de los meses verás que será capaz de cargar más peso sobre sus piernas. Los hitos físicos son fáciles de identificar, pero recuerda que durante este periodo tu hija también trabajará su comunicación a través de sonidos, expresiones faciales, gestos y balbuceos. Además, comenzará a acostumbrarse a estar con extraños, así que tal vez se irrite o se ponga nerviosa si no estás con ella.

Sigan practicando y sé paciente. El progreso es más importante que la fecha en la que tu hija comience a gatear. Si quieres aprender más sobre cómo estimular esta habilidad, lee: Consejos para ayudar a mi bebé a gatear.

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