El sistema inmunológico se encarga de defender naturalmente nuestro cuerpo contra las infecciones. Desde su primer día de vida, tu pequeño comienza a fortalecer su sistema a través de la alimentación de leche materna o/y fórmula, y esto continúa hasta que cumple el primer año de edad. Por esto mismo, es importante prestar atención a los cuidados y recomendaciones para preparar, esterilizar y conservar la leche que utilizas para alimentar a tu bebé.

Primeramente, debes mantener limpios los espacios donde prepares el biberón de tu pequeño. La esterilización adecuada es muy importante para evitar el riesgo de contaminación microbiana y la caducidad temprana de la leche o fórmula. Limpia y desinfecta las superficies donde colocas el biberón y otros productos que estarán en contacto con tu bebé. Siempre lávate las manos con agua y con jabón antes de preparar cualquier alimento que vaya a ser ingerido por tu pequeño.

Una vez preparado el biberón, es recomendable usarlo inmediatamente o almacenarlo de forma correcta. Te recomendamos usarlo en las primeras dos horas posteriores a la preparación. Esto se debe a que la fórmula preparada puede echarse a perder si se deja durante más de dos horas a temperatura ambiente. Además, a partir del momento que empiezas a alimentar a tu bebé, debes usar esa leche solo durante una hora. La combinación de saliva y leche puede favorecer la producción de bacterias, por lo que es mejor usarla dentro de este período de tiempo o desecharla si tu bebé no se la ha terminado. Es importante resaltar que si decides usar el biberón después de su preparación, la fórmula debe mantenerse en un lugar fresco, cerrado y lejos de vehículos, cocheras o espacios exteriores.

Si no usarás el biberón preparado dentro de las primeras dos horas, es esencial refrigerar la botella inmediatamente. Toma en cuenta que el refrigerador debe estar a una temperatura máxima de 5 °C para prevenir o retrasar el crecimiento de bacterias. Además, te recomendamos que antes de almacenar el biberón, lo sumerjas bajo agua fría. Como última recomendación, asegúrate de usar la fórmula dentro de las 24 horas posteriores a la refrigeración.

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Una vez almacenado correctamente y no sobrepasando el tiempo recomendado, no es necesario calentar la leche o fórmula antes de alimentar a tu pequeño. Sin embargo, si decides hacerlo, puedes calentar el biberón bajo agua corriente tibia. No es recomendable utilizar el microondas ya que suele calentar los alimentos de manera desigual, pudiendo provocar quemaduras en la boca o garganta de tu bebé. Una vez que calientes el biberón, verifica la temperatura poniéndote unas gotas en el dorso de la mano.

Es importante seguir las recomendaciones indicadas anteriormente para almacenar y conservar la fórmula de tu bebé adecuadamente. De esta manera, evitas los riesgos causados por ingerir alimentos caducos, pero, aún más importante, fortaleces el sistema inmunológico de tu bebé.

Referencias:

Consejos para congelar y refrigerar la leche materna extraída
Guía de preparación, almacenamiento y manejo Seguro de leche en polvo (inglés)
Preparación y almacenamiento de fórmula para niños (inglés)