Un beneficio de la leche materna es que puede ser extraída y almacenada en el congelador hasta el momento en el que la quieras utilizar. Sin embargo, te preguntarás cómo utilizarla adecuadamente después de almacenarla. A continuación, te diremos qué hacer con tu leche materna congelada.

El primer paso es descongelarla. Esto lo puedes lograr de diferentes maneras: pasándola al refrigerador para descongelarla durante la noche o colocarla en un envase con agua tibia. Si además de descongelarla quieres calentarla para obtener una temperatura tibia, tienes las siguientes opciones: 1) colocar por unos minutos el recipiente de leche dentro de un envase con agua caliente, 2) colocarlo bajo un chorro de agua caliente hasta obtener la temperatura deseada o 3) utilizar un calentador de biberones. Sea cual sea la opción que decidas utilizar, no olvides revisar la temperatura de la leche colocando unas gotitas en el lado interior de tu muñeca. Si la sientes tibia, ¡excelente, se la puedes dar a tu bebé! Si, por el contrario, está caliente, déjala enfriar. Una vez que la leche tenga una buena temperatura, revuélvela muy bien agitándola antes de dársela a tu pequeño. Finalmente, recuerda no utilizar el microondas, ya que éste no calienta la leche de manera uniforme y puede ocurrir que ciertas secciones se hayan sobrecalentado y estas quemen a tu bebé.

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Hay casos en los que no tendrás la oportunidad de calentar la leche para obtener una temperatura tibia, por ejemplo cuando salen de paseo. No te preocupes; no existe ninguna contraindicación que diga que no debes darle a tu bebé leche fría o leche al tiempo. Sin embargo, muchos bebés tienden a rechazarla ya que no están acostumbrados a tomarla de esta manera. Si tu bebé la tolera a temperatura ambiente, e incluso un poco más fría, se la puedes dar así. Pero si no la tolera y no estás en casa, puedes elegir amamantarlo o preparar biberones en una bolsa térmica y colocarla dentro de tu pañalera para mantener la temperatura deseable. No importa qué técnica utilices, solo no olvides utilizar la leche descongelada dentro de las siguientes 24 horas. Si no la utilizaste, no la vueltas a congelar ni tampoco guardes la que sobró de la toma.