Category Archives: Cognitiva

¡Todo es diversión!

Los bebés y los niños pequeños exploran y aprenden sobre el mundo que los rodea cuando juegan con diferentes objetos. Al hacer esto, no solo se divierten, si no que aprenden habilidades básicas para la resolución de problemas y practican sus interacciones sociales. Jugar es una actividad indispensable durante la infancia y entender qué actividades y juguetes son los más adecuados para cada edad te permitirá estimular a tu hijo o hija para que trabaje sus habilidades y alcance todos los hitos del desarrollo.

Al principio, los bebés no entienden la diferencia entre un juguete y los objetos de la vida cotidiana. Para ellos, todo lo que ven, tocan, saborean y sienten es nuevo y excitante. Explorarán las cosas llevándoselas a la boca, golpeándolas y lanzándolas para ver qué es lo que pasa. Con el tiempo, aprenden a diferenciar entre lo que es un juguete y lo que no, pero seguirán usándolos de la forma que más los entretenga. Por eso, si una sonaja hace un sonido gracioso cuando se cae al suelo, tu bebé la tirará una y otra vez. Continue reading

La música estimula el desarrollo de tu hijo

Instintivamente, muchos padres utilizan la música y los sonidos rítmicos para tranquilizar a sus hijos. Lo hacemos porque ésta sirve para expresar emociones positivas, llamar la atención del pequeño e interactuar con él. Según un estudio realizado en 2016 por el Instituto del Cerebro y Creatividad de la Universidad del Sur de California, la música no solo es hermosa y divertida, si no que también activa los circuitos cerebrales de modos que las actividades visuales y físicas no pueden, sobre todo a nivel de adquisición del lenguaje. Esto puede deberse a que vincula estrechamente la mente y el cuerpo.

Escuchar canciones repetitivas beneficia enormemente a bebés y niños pequeños porque, al hacerlo, aprenden nuevas palabras y trabajan su memoria. Disfrutan mucho las canciones que hablan sobre objetos que ya reconocen o con los que suelen interactuar, o con música con ritmos predecibles que pueden replicar con movimientos corporales.

Estas son algunas ideas de actividades musicales para estimular las habilidades musicales de tu hijo sin necesidad de inscribirlo a clases de violín:
• Inventen canciones cortas sobre algún objeto o alguna actividad diaria. Canten cuando vean esa cosa o sea ese momento especial del día de modo que estimules la atención y memorización de tu pequeño. Como sabrás por experiencia propia, el cerebro recuerda mejor las palabras cuando éstas están acompañadas de música.
• Haz que tu hijo practique su motricidad fina y coordinación haciendo juegos de dedos con canciones como Witzy, witzy araña.
• Jueguen juegos rítmicos. Haz que reproduzca el ritmo de una canción golpeando objetos con sus manos o pies, en el suelo, sobre una caja u otras superficies.
• Bailen. Pon diferentes tipos de música y baila con tu pequeño al ritmo de la canción. Enséñale cómo hacerlo y anímalo a describir la música que están escuchando con palabras simples como ruidosa, lenta, feliz, etc. De este modo trabajará su coordinación de brazos, piernas y torso.
• Ayuda a tu pequeño a relacionar emociones con ciertas piezas de música clásica.
• Escuchen juntos canciones que le gusten a los dos, así descansarás de la música para niños. Te recomendamos la banda sonora de La novicia rebelde (en España, Sonrisas y lágrimas). Este musical tiene canciones repetitivas que usan palabras simples y son divertidas de cantar.

Estimular las habilidades musicales de tu hija, ¿cómo y por qué?

Hace una década los periódicos se llenaron de artículos sobre el llamado «efecto Mozart» el cual establecía que simplemente por escuchar música clásica de este compositor los bebés se volvían más inteligentes. Hoy en día sabemos que eso es más complicado de lo que parece, pero ¡eso no significa que la música no siga siendo sumamente valiosa para el desarrollo infantil! Investigaciones como la de los científicos franceses del Instituto de Neurociencias Cognitivas del Mediterráneo demostraron que existen correlaciones significativas entre las habilidades musicales de los niños de prescolar y su razonamiento no verbal. Según el artículo de Sylvain Moreno publicado en 2009 en la revista Cerebral Cortex (Corteza cerebral), la exposición a la música beneficia a las habilidades de la conciencia fonémica, lectura y producción discursiva de los niños.

En 2001, Sally Blythe del Instituto de Psicología Neurofisiológica publicó un libro titulado The Genius of Natural Childhood (El genio de la infancia natural) en el que establecía que las canciones tradicionales, como las canciones infantiles o de cuna, además de ser reconfortantes y divertidas para tu hija, son necesarias para su desarrollo. Según sus investigaciones, cantar y escuchar música son precursores del futuro bienestar emocional y preparación académica de los niños porque preparan su oído, voz y cerebro para el desarrollo del lenguaje. La Academia Americana de Pediatría establece que entre los 2 y 4 años de edad los pequeños pasan por un momento crítico para la adquisición del lenguaje y, por lo tanto, es el momento perfecto para estimularlos.

Como muchas investigaciones sugieren que el desarrollo de la habilidad musical tiene un impacto positivo en la capacidad comunicativa de los niños de prescolar, aquí te dejamos algunas ideas de cómo fomentar el desarrollo de tu hija a través de la música:
• Acostúmbrense a cantar juntas. Escoge alguna canción sencilla de memorizar para tu pequeña e inclúyanla en la rutina matutina o la de ir a la cama.
• Creen sus propios instrumentos musicales llenando huevos de plástico con diferentes cantidades de arena o semillas y pídele a tu hija que los agite rítmicamente.
• Comparte algunas de tus canciones favoritas con ella y ponlas como música de fondo de vez en cuando para enseñarle a tu pequeña a disfrutar de la música.
• Bailen y prendan algunos cascabeles a su ropa, así como los disfraces de elfos navideños.
• Crea una lista de reproducción de música que le guste a toda la familia y póngala como música de fondo en diferentes ocasiones.

El impacto de las habilidades musicales en la infancia temprana

Desde los años noventa, la profesora en psicología Susan Hallam, de la Universidad del Colegio de Londres, ha estudiado cómo las habilidades musicales se relacionan con otras habilidades, especialmente durante momentos críticos del desarrollo infantil. Sus estudios abogan por la importancia de las habilidades musicales durante y después de la infancia, y se basan en el proceso de la «transferencia de conocimiento». Ésta se refiere al fenómeno de que si dos o más actividades comparten muchas habilidades subordinadas o conexiones cerebrales, cuando una persona perfecciona una habilidad en particular ésta influencia el dominio de otras habilidades y su desarrollo. El ejemplo más citado es el del procesamiento automático de la música y el lenguaje: usamos las mismas conexiones neuronales para leer y comprender las notas musicales y las letras. También podemos transferir nuestras habilidades de forma más reflexiva y consciente, como cuando escuchamos una música emotiva y la usamos para procesar nuestros sentimientos, o cuando un disco te gusta tanto que trabajas tu memoria para memorizar la letra de las canciones.

Los descubrimientos de Hallam sugieren que entrar en contacto con la música desde temprana edad, incluso sólo escuchándola, tiene beneficios a largo plazo en la vida de los niños. Desarrollar las habilidades musicales de tu hijo fomentará sus habilidades perceptuales, su alfabetización, su desarrollo motor grueso, su coordinación corporal y su razonamiento conceptual. Además de divertirse juntos, cuando compartes la música que te gusta con tu pequeño, cantan juntos o bailan al ritmo de una canción, ¡también estás trabajando múltiples aspectos de su desarrollo!

Puedes leer el artículo completo antes mencionado visitando este enlace:
https://www.laphil.com/sites/default/files/media/pdfs/shared/education/yola/susan-hallam-music-development_research.pdf

Ideas y juegos para estimular la imaginación de mi hija

Estas son algunas ideas prácticas para crear divertidos escenarios imaginarios que interesen a tu pequeña. Dependiendo de su edad, lo único que necesitas es estar al pendiente de ella y, si te lo pide, ¡aceptar la invitación para jugar juntas! Recuerda no establecer límites muy rígidos y dejar que tu hija tome las riendas con su imaginación.

• Imaginen que van de safari en el jardín de la casa. Pueden fabricar un par de binoculares con tubos de cartón.
• Naveguen en un barco imaginario hecho con una caja o cesto de ropa.
• Creen accesorios de superhéroe con cosas que tengan a la mano y deja que tu hija salve el día.
• Usen plastilina para «cocinar» pizzas o pasteles.
• Acampen en la sala de la casa.
• Viste a tu hija como un robot usando cajas y papel de aluminio.
• Cuiden un jardín imaginario compuesto de flores de plástico.
• Jueguen a ser la persona que anuncia el clima en la tele.
• Saca algunas prendas o cosas para que tu hija se disfrace de algún animal, actúe como él y que alguien de la familia adivine qué es.
• Jueguen al doctor y curen a sus juguetes.
• Imaginen que van de compras al supermercado.
• Creen una «cueva» usando sábanas y sillas e imaginen que son exploradoras.
• Jueguen a que son sirenas y viven bajo el agua.
• Imaginen que son las astronautas que descubrieron un nuevo planeta.

Ideas para ayudarle a tu hijo a practicar las figuras y colores

Notar, recordar e identificar diferentes colores y figuras es una habilidad que subyace a cualquier actividad en la que describamos el mundo que nos rodea o evaluemos el contexto físico en el que nos encontramos. Sí, eso significa que usamos esa habilidad cada vez que distinguimos características como la forma y el color de las cosas. Por lo tanto, ahora que sabes que es algo muy importante, estimula a tu pequeño de prescolar a aprender a identificar estas cualidades de las cosas.

• Jueguen juegos de descripción. Entre más involucres a tu hijo en actividades donde describan lo que ven y entre más palabras le enseñes, sin saturarlo, será más fácil que tu pequeño comience a pensar en estos términos cuando sea un poco más grande.
• Salgan en busca de figuras. Un juego de activación muy divertido que se puede jugar en casa es pedirle a tu hijo de 3 o 4 años que identifique y te traiga cosas que parezcan un cuadrado, círculo o triángulo.
• Jueguen «Veo, veo» cuando vayan en el coche, hagan actividades en casa, lean un libro, etc. Si tu hijo tiene 2 o 3 años, comienza con características simples como «Veo, veo algo rojo». Conforme crezca, puedes pasar a preguntar por formas o colores más complejos como «Veo, veo algo circular/algo dorado/ un cono».
• Jueguen juegos que requieran ordenar cosas por categorías.
• Ayuda a tu hijo a ver las similitudes y diferencias entre varios objetos para trabajar sus habilidades de razonamiento y pensamiento abstracto.

En este enlace encontrarás más ideas de actividades:
https://handsonaswegrow.com/shape-activities-for-toddlers/

Los colores y las figuras construyen las habilidades cognitivas de mi hija

Las guías publicadas por la Academia Americana de Pediatría sugieren que, entre los 2 y 3 años de edad, los niños aprenden a discriminar, de entre muchas otras características, la forma y los colores de un objeto. Esta es una tarea difícil de dominar para un niño pequeño porque, para aprender a reconocer las figuras y los colores de los objetos cotidianos, debe ser capaz de reconocer la similitud entre colores y entre formas.

Los psicólogos cognitivos dicen que para aprender sobre figuras y colores, y usar ese conocimiento a lo largo de la vida se lleva a cabo un proceso de tres pasos: 1) identificar el objeto y sus cualidades, 2) reconocer esas cualidades en experiencias pasadas y 3) categorizar un objeto abstrayendo una de sus características. Como adultos, nosotros hacemos eso en un abrir y cerrar de ojos, pero es un proceso muy complejo para un pequeño de prescolar. Por ejemplo, una galleta, el cojín del sillón, un bloque de juguete y un libro se parecen a un cuadrado y, por lo tanto, forman parte de una misma categoría. Sin embargo, no tienen exactamente la misma forma y tienen un montón de características «molestas» que el niño debe ignorar usando su razonamiento abstracto.

Cuando tu hija aprende a distinguir los colores básicos y a identificar las diferentes figuras, algo que parece un juego muy simple y repetitivo es en realidad lo que sienta las bases para una gran variedad de habilidades: el lenguaje, la atención, la memoria, la integración de información, el razonamiento conceptual y el pensamiento abstracto.

Investigadores como Alfredo Pereira, del Departamento de Ciencias Cerebrales y Psicológicas de la Universidad de Indiana, han sugerido que conforme los niños se acercan a los 3 años sus habilidades de reconocimiento y clasificación dejan de centrarse en las distintas partes del objeto y pasan a verlo como un todo. Es decir, un niño de 22 meses clasificará un juguete de un caballo con ruedas en vez de pezuñas como un cochecito, pero es probable que a los 28 meses ese mismo niño identifique el juguete como un caballo. Para obtener ideas de cómo ayudar a tu pequeña a aprender a reconocer figuras y colores, revisa el catálogo de actividades de Kinedu en la habilidad «Aprendiendo sobre formas y colores».

Desarrollar el reconocimiento visual: figuras y colores

Los humanos dependen muchísimo de la información que reciben a través de la vista. Los neuropsicólogos llaman a este proceso «reconocimiento visual de objetos» y es un mecanismo tan complejo que depende de un conjunto de procesos cognitivos como el lenguaje, la atención, la memoria, el razonamiento conceptual, etc. Por lo tanto, no es cosa fácil.

Entre los 2 y 3 años de edad, los niños comienzan a aprender los nombres de objetos comunes y durante esta etapa del desarrollo empiezan a generalizar nuevos objetos a través de las características más prominentes que ya comprenden: la forma y el color. Cada vez que tu hijo identifica la luna, una pelota o una manzana como un círculo, está usando su conocimiento sobre los objetos circulares que ya conoce, abstrayendo las características de esa figura y usándolas para reconocer y aprender sobre ese nuevo objeto.

Lisa Gershkoff-Stowe, investigadora de la Universidad de Indiana, observó que entre más sustantivos conozca un niño, pondrá más atención a la forma de nuevos objetos y los identificará a partir de eso. En un artículo publicado en 2004 en la revista Child Development (Desarrollo infantil), ella concluye que la atención que los niños le ponen a las figuras incrementa entre los 18 y 30 meses de edad, y que normalmente surge cuando tienen un vocabulario de entre 50 y 150 sustantivos.

Según las guías sobre el desarrollo en la primera infancia de la Academia Americana de Pediatría y el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, incluso si tu pequeño de 2-3 años no es capaz de pronunciar y recordar el nombre de las diferentes figuras y colores, cuando cumpla 26 meses de edad comenzará a señalar e identificar objetos que parecen círculos, cuadrados y triángulos. Conforme se acerque a los 4 años y sus habilidades lingüísticas mejoren podrá nombrar aún más colores.

Las habilidades tempranas de memoria y atención se relacionan con las habilidades académicas

En 2005, las psicólogas Debora Stipeck y Rachel Valentino de la Universidad de Standford estudiaron la relación entre las habilidades de memoria y atención durante la primera infancia, y si éstas se relacionaban, a través del tiempo, con habilidades académicas como la lectura y la comprensión matemática. Estudiaron a 5873 niños estadounidenses desde la edad de 3 años y evaluaron sus habilidades cognitivas y desempeño escolar en seis ocasiones hasta que los niños cumplieron 14 años. Curiosamente, descubrieron que las habilidades de memoria y atención durante los primeros cuatros años de vida de un niño predecían el desempeño académico que tendría una vez que empezara su educación formal, además de que esa relación se mantenía hasta bien entrada la adolescencia.

La investigación concluyó que la relación entre la memoria y atención de los niños es mucho más fuerte durante los años de prescolar y que ésta se va debilitando conforme pasa el tiempo. Eso significa que los esfuerzos por desarrollar la atención y memoria rinden muchos más frutos durante el periodo de educación básica, cuando los niños aprenden a leer, a escribir y a usar el pensamiento abstracto y conceptual. Sin embargo, en la preparatoria y la universidad, cuando las materias comienzan a ser más especializadas, la relación antes mencionada pasa a segundo plano y lo que predice el éxito ahora es el aprendizaje profundo sobre el tema estudiado. Por supuesto, el desempeño académico es un tema muy complejo que no puede reducirse a estos dos factores, pero el estudio muestra que los primeros cuatro años de desarrollo cognitivo son muy útiles al momento en que los niños comienzan a ir a la escuela.

Algunos de los retos más importantes a los que se enfrentará tu hija cuando entre a la escuela serán concentrarse en la maestra, ignorar las distracciones para poder completar una actividad e inhibir impulsos o conductas que puedan distraerla de lo que está haciendo. Sabiendo esto, y a pesar de que la escuela es algo aún muy lejano, puedes comenzar a trabajar con tu hija y estimularla con actividades específicas que fomentarán sus habilidades de memoria y atención.

La memoria de trabajo de mi hijo de prescolar

La memoria de trabajo, como lo dice su nombre, es la habilidad cognitiva que nos permite mantener cierta a información en nuestra mente durante el tiempo necesario de realizar una tarea mental. Gracias a ella somos capaces de acceder fácilmente a información cuando pensamos o hacemos algo a corto plazo. Como ya te imaginarás, la memoria de trabajo es indispensable para todo, hasta para las tareas más simples, porque sin ella perderíamos el hilo de lo que estábamos haciendo a mitad de una actividad. Manejar el coche, contestar un mensaje de texto o cocinar serían acciones imposibles sin la memoria de trabajo de nuestro cerebro.

Los científicos aún no han podido identificar las áreas exactas del cerebro en donde se localiza la memoria de trabajo. Sin embargo, saben que ésta utiliza muchas partes de la corteza prefrontal o la parte del cerebro que está justo detrás de la frente. Algunas de las complicaciones a las que se enfrentan los investigadores cuando estudian la memoria de trabajo es su complejidad. Dependiendo de las características de la tarea que se está realizando, el cerebro activa áreas diferentes del cerebro para ayudar a retener información relevante, ya sea visual, auditiva, sensorial, etc. Entre otros, la doctora en neurociencia Anne Berry del Laboratorio Jagust de la Universidad de Berkeley, sugiere en sus publicaciones que la memoria de trabajo está estrechamente relacionada con la capacidad de atención de las personas. Esta relación es tan intuitiva que, por razones prácticas, muchos psicólogos consideran la memoria de trabajo y la atención como un conjunto indivisible.

Según la Academia Americana de Pediatría, el impresionante progreso cognitivo de tu hijo durante sus primeros años de vida, incluidos el desarrollo de su memoria de trabajo, le permitirán recordar y completar tareas que requieran seguir varios pasos cuando se acerque a cumplir 3 años. Eso también significa que a esa edad ya podrás proponerle actividades que requieran hacer varias tareas a corto plazo: dibujar, leer una historia juntos y que participe en la narración, idear juegos imaginarios más complejos, etc. Considera que la memoria de trabajo de tu hijo es como un post-it que su cerebro escribe y tiene a la vista. Eso le permitirá mantener algo en mente y después decidir si esa información es suficientemente relevante como para guardarla en la memoria de largo plazo.