Cuando hablamos de cualquier aspecto de la experiencia humana tendemos a organizarla en áreas y en partes específicas dependiendo de sus características. Esto es muy común en la psicología del desarrollo, pero el hecho de dividir el desarrollo de la infancia temprana en áreas y habilidades no significa que estas no estén entrelazadas, conectadas o que dependan unas de otras.

Algunas conexiones entre las habilidades del desarrollo son bastante obvias, como la relación que existe entre la capacidad de hablar y de comunicar deseos y necesidades con la inteligencia emocional. Después de todo, la vida es más sencilla cuando podemos expresarnos e interactuar con los demás. Sin embargo, hay otras asociaciones que pueden sorprendernos, como el vincular las habilidades motrices con aspectos del desarrollo cognitivo y social de los niños.

desarrollo de tu bebe

Por ejemplo, investigadores del Departamento de Psicología del Colegio Whitman descubrieron que caminar independientemente es un hito de desarrollo muy importante para la conducta social de un niño. De hecho, el efecto de los primeros pasos independientes es igual de importante que el de haber aprendido a gatear. En 2010 publicaron los resultados de su investigación en un artículo titulado «Aprender a caminar modifica las interacciones sociales de los niños» en la revista Infant Behavior and Development (Desarrollo y conducta infantil). Hicieron un experimento en el que compararon las conductas sociales de niños de 2 y 3 años y las relacionaron con cada edad. Contrastaron la frecuencia y la complejidad de las interacciones de los niños que ya caminaban por su cuenta, con aquellos que gateaban y caminaban usando una andadera. Descubrieron que los niños que sabían caminar solos pasaban más tiempo interactuando con sus cuidadores y con los juguetes que estaban disponibles, además de vocalizar y gesticular más que los niños que usaban la andadera. En otro experimento, los investigadores monitorearon la conducta social de los niños a través del tiempo, desde que aprendían a gatear hasta que caminaban sin usar soportes. Los resultados mostraron que, independientemente de la edad, la caminata independiente incrementaba la frecuencia y la sofisticación de las interacciones con las madres, como por ejemplo cuando dirigían la atención de esta hacia un objeto en particular.

Tal vez te haya sorprendido esta relación entre las habilidades sociales de tu hija y su desarrollo motriz, pero ¿acaso no todos los niños son una caja de monerías llena de sorpresas?