Hacer el esfuerzo por participar en actividades de atención conjunta con tu hija es una de las formas más sencillas de apoyar su desarrollo y fortalecer el lazo que tienes con ella.

“Papá, ¡mira! ¡Ve lo que hago!” Cuando tu hija señala un objeto, ya sea una flor o la televisión, seguro estará iniciando una acción que los psicólogos infantiles llaman “atención conjunta”.

La atención compartida o conjunta se define como el momento en que padres e hijos comparten y concentran su atención en un objeto, evento o estímulo. La coordinación es la clave. El gesto de señalar que hace tu pequeña cuando quiere algo (como su vaso entrenador), es muy diferente a la acción de señalar, mirar, asentir o enfocarse en un objeto para alertarte sobre su existencia (por ejemplo, señalar a un perro que ve a la distancia). La atención compartida se da cuando el niño y el adulto se enfocan en algo al mismo tiempo con el propósito de observarlo, admirarlo o nombrarlo. Podría decirse que es una de las primeras formas en las que tu pequeña y tú se comunican. Lo que están diciendo es “¡Guau, ve eso!”, “Mira cómo funciona”, “¡Qué suave es!”, etc.

Por lo general, los niños participan en actos de atención compartida de los tres a los 12 meses de edad. Eso normalmente se ve así: tu hija mira algo, lo señala y luego vuelve a mirarte. Sin embargo, los adultos también pueden iniciar este intercambio. Los padres y maestros comparten la atención con los pequeños cada vez que juegan con ellos, les dan de comer o cuando relacionan un nuevo objeto con su nombre.

desarrollo de tu bebePowered by Rock Convert

Etapas de la atención conjunta

Los psicólogos del desarrollo han dividido la atención conjunta en tres niveles distintos que se vuelven más complejos conforme los bebés crecen.

  1. Atención conjunta enfocada: Durante esta etapa, tanto el adulto como el bebé miran el mismo objeto, pero sin tener una interacción significativa. Usualmente esto sucede entre los tres y seis meses.
  2. Atención conjunta diádica: Justo después de la etapa “de enfoque”, el cuidador y el bebé comienzan a usar gestos, expresiones faciales y palabras mientras se concentran en un objeto. Esto es de vital importancia para el desarrollo de la imitación, la socialización y las primeras interacciones del bebé, además de que establece otros fundamentos para el desarrollo de habilidades lingüísticas y cognitivas.
  3. Atención conjunta triádica: Una vez que el niño ha adquirido suficientes habilidades cognitivas y del lenguaje, participará en la etapa final de la atención conjunta. Durante esta, tanto el padre como el bebé miran e interactúan con un tercer objeto sabiendo que los dos están jugando al mismo tiempo.

Puedes fomentar las iniciativas de atención compartida de tu hija interesándote activamente en lo que sea que esté mirando. Jugar libremente, hacer actividades de desarrollo, leerle un cuento, e incluso tareas cotidianas como cocinar pueden ser excelentes momentos para tener interacciones significativas. No te preocupes demasiado por el “cómo” participar en la atención conjunta, es algo que se dará de forma natural conforme pase el tiempo. ¡Lo más importante es que sigas fomentando momentos de interacción positiva con tu pequeña!

REFERENCIAS:


María Mirón es una investigadora de psicología con una maestría en Psicología Clínica. Con más de ocho años de experiencia, ha publicado y participado en múltiples foros internacionales sobre el Desarrollo de la Primera Infancia. Actualmente es profesora de métodos de investigación en la Universidad de Monterrey. Su misión es vincular la ciencia y las herramientas de crianza que se ofrecen a los padres.