¡Preparados, listos, fuera! La evolución de las habilidades físicas

Desde que nació, tú y tu hijo comenzaron un viaje que lo llevará de aferrarse a tu dedo a escalar en el área de juegos. Tu pequeño te sorprenderá todos los días con sus logros y, conforme avance en su desarrollo, verás que no solo sus habilidades físicas maduran, sino que su independencia y confianza aumentan. ¡Sigue leyendo para aprender más sobre cada etapa e hito que encontrarán en el camino!

Aunque dar los primeros pasos se da alrededor del primer cumpleaños de un niño, desde que nació tu hijo ha estado avanzando por el camino que lo llevará a adquirir la habilidad para caminar. Cada esfuerzo, ajuste corporal y lucha lo ayudarán a superar cada uno de los hitos del desarrollo físico y lo guiarán para que aprenda a caminar y, más tarde, a correr, escalar y saltar.

Este es un mapa del viaje y las recomendaciones específicas para cada etapa del desarrollo. Conforme comiences esta aventura con tu hijo recuerda que, aunque a los adultos nos parezca algo intuitivo, correr, caminar, ponerse de pie e incluso rodar requieren de un conjunto de diversas habilidades físicas. Cada nueva acción necesitará de planeación motriz, equilibrio, coordinación y atención.

Toma en cuenta que cada niño se desarrolla a su propio ritmo, así que habrá quienes alcancen un hito del desarrollo en la edad esperada, mientras que otros se lo saltarán o alcanzarán hitos simultáneamente. Si tienes alguna duda, lo más recomendable es hablar con tu pediatra.

Primera parada: Coordinando los primeros movimientos (1-6 meses)
Durante esta etapa, tu recién nacido descubrirá muchas cosas nuevas sobre cómo funciona el mundo que lo rodea y sus manos serán una fuente inagotable de entretenimiento. Sostener y jugar con objetos ligeros, como una sonaja, lo divertirán durante horas. Cuando le cambies el pañal querrá aferrarse a tus dedos o mover las piernas. Pasar tiempo boca abajo será de vital importancia para que fortalezca los músculos de la espalda y desarrolle el control de cabeza. Los juguetes llamativos y ruidosos harán más llevadero el tiempo que pase boca abajo y verás que tu bebé comenzará a relacionar sus acciones con el movimiento de los juguetes.

Segunda parada: Rodando y sentándose (4-9 meses)
En esta etapa, tu pequeño comenzará a tener la suficiente fuerza muscular y equilibrio para sentarse. Será un momento crucial para continuar fortaleciendo sus músculos. El tiempo que pase acostado y los juguetes llamativos lo animarán a rodar y a inclinarse hacia adelante mientras está sentado. Por supuesto, esto será más efectivo si le das palabras de aliento y celebras sus esfuerzos. Trata de apoyarlo contra una almohada mientras está sentado y deja que golpee los juguetes entre sí; anímalo a seguir explorando. Es probable que se tambalee mucho mientras trabaja su sentido del equilibrio y ajusta su postura para mantenerse sentado; ¡atrápalo cuando veas que se va de lado!

Tercera parada: Los lugares a los que gateará (5-15 meses)
Durante esta etapa, tu pequeño querrá dominar la posición de gateo y la capacidad para moverse. La coordinación y la fuerza de sus brazos y piernas le permitirán avanzar de un lado a otro. Cuando pase tiempo boca abajo, coloca una toalla debajo de su pecho para ayudarle a mover los brazos y piernas. Colócalo en una superficie suave cuando esté en posición de cuatro puntos para que sea más cómodo para sus rodillas. Andar descalzo y sin pantalones evitará que se resbale y perseguir a mamá será su mayor motivación.

Cuarta parada: La vista desde arriba (9-14 meses)
Cuando tu hijo logre ponerse de pie verá el mundo desde un nuevo punto de vista. Las sentadillas le ayudarán a fortalecer las piernas, abdomen y torso. ¡También trabajará su equilibrio para lograr pararse en un solo pie más adelante! Los muebles robustos le proveerán del apoyo necesario para ponerse de pie y los usará para levantarse, observar el mundo desde lo alto y recorrer la habitación. Una vez que se ponga de pie deberás enseñarle cómo doblar las rodillas para volver al suelo. ¡Si lo reconfortas y le recuerdas que no corre peligro lo animarás a seguir intentándolo! Una vez que sepa cómo levantarse, comenzará a recorrer los espacios apoyándose en cualquier cosa, así que evita jugar en habitaciones con muebles ligeros o que tengan esquinas afiladas. Cuando dé sus primeros pasos tu hijo dependerá mucho de lo que siente con los pies, así que asegúrate de que pase tiempo descalzo y sobre superficies suaves todos los días.

Quinta parada: ¡Au revoir! (10-15 meses)
¡Hora de caminar! Entre los 10 y 15 meses de edad, tu hijo descubrirá un mundo nuevo cuando dé sus primeros pasos. Esos pequeños avances son un hito importantísimo para su sentido del logro, independencia y, por supuesto, motricidad. Cuando sus caderas y piernas sean suficientemente fuertes para cargar su peso, intentará llegar a lugares que están cada vez más lejos. Cuando jueguen, trata de alinear muebles robustos para crear un camino y, poco a poco, ve separándolos entre sí. A tu hijo le encantará moverse en un ambiente de apoyo y cariño, así que trata de sentarte frente a tu pareja y animen a su pequeño a caminar de un lado a otro. ¡Los abrazos y los besos que reciba cada vez que llegue con uno de ustedes lo mantendrán motivado! De vez en cuando, organiza citas de juegos con amiguitos que también caminen o estén dando sus primeros pasos. Cuando caminen, toma a tu hijo de las manos y suelta una a la vez. Alterna la mano que le des para que trabaje su coordinación y equilibrio, de modo que se prepare para adquirir habilidades futuras como lanzar, atrapar o patear una pelota. Caminen siempre que puedan, incluso si hay que subir y bajar escaleras.

Sexta parada: Atrápame si puedes (+15 meses)
La habilidad para correr de tu pequeño se adquiere gradualmente, y dependerá mucho de las oportunidades que tenga para estar físicamente activo. Durante este proceso, tu hijo perfeccionará su coordinación y planeación motriz. Al principio, caminará de forma inestable alrededor de la casa, pero poco a poco comenzará a aumentar su velocidad. Practiquen persiguiéndose el uno al otro, y dale espacio para explorar, escalar y equilibrarse. Anímalo a saltar y bailen juntos. Cuando esté listo, enséñale cómo correr correctamente doblando los codos y moviendo el brazo opuesto a la pierna que avanza. ¡Poco a poco, el sentido de logro de tu pequeño lo animará a correr por todas partes!

Tu amor, apoyo y ánimos lo prepararán física y emocionalmente para volverse todo un deportista. Una vez que empiece a avanzar y a moverse solo, ¡será difícil seguirle el ritmo!

Si quieres leer más sobre el tema, visita estos sitios:

 

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