Todos sabemos que cada persona tiene una personalidad diferente. Hay quienes son muy sociables, mientras que otros son más tímidos. ¡Incluso podemos notar estas cualidades en niños pequeños y bebés! Pero ¿qué es lo que hace que un niño sea inhibido?

Por supuesto, el temperamento juega un rol importante. Este es la parte innata de la personalidad de las personas, es algo aparente y no cambia mucho a lo largo de la vida. Por lo tanto, el temperamento de alguien lo puede predisponer a ser tímido y a evitar situaciones sociales. Sin embargo, no todo está escrito sobre piedra y el temperamento puede modificarse un poco gracias a experiencias e interacciones, sobre todo durante los primeros años de vida.

Además, existen muchas otras circunstancias sociales que definen el desarrollo. Según el modelo bioecológico de desarrollo de Bronfenbrenner, un niño crece dentro de varios sistemas sociales. Está el microsistema, el cual incluye las interacciones diarias con sus padres y otras personas cercanas; el mesosistema, que involucra estructuras sociales más amplias como la escuela o la vida en el barrio; el exosistema, que se refiere a la comunidad como un todo; y el macrosistema, que toma en cuenta las prácticas culturales y los valores. Sin embargo, un niño pasa la mayor parte de su tiempo interactuando dentro de un microsistema y sus acompañantes cotidianos (sus padres o cuidadores) filtran la influencia de estructuras sociales más amplias. Por lo mismo, estas personas tienen la oportunidad de contribuir y moldear el desarrollo del pequeño.

Las interacciones sociales y el temperamento no son independientes el uno del otro, sino que se influencian mutuamente. Las características de la personalidad de los niños provocan diferentes reacciones en sus padres y crean oportunidades de socialización. Así que, el pequeño no solo se ve influido por sus padres, sino que también determina la actitud que estos tienen hacia él. Esto crea un constante contexto de acción-reacción con el cual el niño aprende a percibir, interpretar y responder a situaciones sociales, conocimiento al que regresará durante experiencias futuras.

Entonces ¿qué hace que un niño sea tímido? ¿Qué parte de la relación padre-hijo propicia esta característica? Los investigadores han descubierto varias cosas al respecto.

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Por un lado, está el estilo de crianza. De acuerdo con Baumrind, los diferentes estilos de crianza son: el democrático (cálido y sensible), autoritario (disciplina estricta y control), el permisivo (cálido, pero sin reglas) y el negligente (frío e insensible). Los científicos han descubierto que el excesivo control y el estilo autoritario (el cual incluye prácticas como la manipulación emocional, el ser muy invasivo, o ejercer un control estricto, punitivo y severo) puede debilitar o inhibir el desarrollo de la autonomía de un niño e inclinarlo hacia el retraimiento y timidez (además de otros conflictos emocionales y de conducta).

Por otro lado, las investigaciones muestran que un apego seguro y el sentido de seguridad que tiene un niño en la relación con sus padres pueden sentar las bases para su confianza futura y su involucramiento en situaciones sociales. En consecuencia, tener una relación inestable con sus padres puede llevar a un pequeño a tener dificultades sociales en el futuro.

Si tu hijo es tímido, no te preocupes. Recuerda que algunas veces los niños son inherentemente reservados y les toma un poco de tiempo sentirse cómodos ante situaciones, lugares o personas nuevas. Lo importante es que tu pequeño no esté estresado emocionalmente, al punto de que su timidez lo perjudique y no le permita adaptarse.

Si quieres leer mas sobre la timidez y su desarrollo en diferentes etapas, no te pierdas un futuro artículo de “¿Por qué mi hija es tímida? Parte II”. Además, puedes visitar estos enlaces: